La muerte de bosques en zonas costeras de Estados Unidos cobró relevancia informativa en los últimos años y se vincula muchas veces a la subida del nivel del mar. Por ello, la pregunta sobre si la subida del mar puede acabar con un bosque costero antes de que el terreno quede sumergido es más frecuente de lo que parece. Varios estudios aportaron evidencia sobre esta pregunta.
El hecho de los bosques muertos o «bosques fantasma»
Un estudio de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NC State) determinó que los bosques pueden convertirse en paisajes de árboles muertos o moribundos. Si bien en las zonas de humedales de tierras bajas suele ser habitual ver la inundación y el deterioro de los ecosistemas de este tipo, el fenómeno puede ocurrir mucho antes de que el agua tape la totalidad del paisaje.
Con esto, el árbol muchas veces muere antes de que el terreno quede sumergido de forma permanente y el cambio visual del avance del agua suele completarse posteriormente.
La situación en Carolina del Norte
Carolina del Norte es uno de los estados en donde más se observó este fenómeno y, con estudios a partir de imágenes satelitales de 1985 a 2021, documentaron el avance de la pérdida de bosques costeros. Según los datos, el 21 % de los bosques costeros se perdió, equivalente a 158 700 acres.
Entre 2010 y 2021 la situación se aceleró y se perdieron cerca de 59 000 acres que pasaron a ser marisma y bosques fantasmas. Los bosques fantasma alcanzaron unos 18 700 acres en ese período, 2,5 veces más que los 7600 acres registrados entre 1985 y 2010.
El comunicado oficial del NC State, en colaboración con el estudio de PLOS One, explica que el aumento del nivel del mar fue el principal factor que provocó la inundación de agua salada en los bosques, destruyó los árboles y convirtió la zona en un bosque fantasma. Si bien el agua salada y la salinidad fueron lo más nocivo para el ecosistema, la aceleración del ascenso del nivel del mar imposibilitó cualquier medida preventiva en Carolina del Norte.
Sumado a ello, se recordó que la zona que sufrió una sequía entre 2007 y 2011 y tuvo impacto del huracán Irene en 2011 fue la más damnificada y tuvo daños que hasta el día de hoy no pudieron ser saneados. En resumen, la acumulación de eventos catastróficos y el ascenso del mar derivaron en nuevos estados ecológicos.
Un matiz importante
Si bien la mayoría de los bosques costeros retrocedieron y murieron antes de ser completamente tapados por el agua, los datos del Servicio Forestal de Estados Unidos marcaron que las áreas boscosas del Atlántico Medio, el sureste y el golfo de México registraron una recuperación del 1,9 % en zonas bajas, es decir, a menos de 16 pies sobre el nivel del mar.
Según los expertos, el aumento de esta superficie se debe al abandono de tierras agrícolas y a la frecuencia de las tormentas costeras, que permiten el paso a los nuevos árboles en lugar de los viejos que, en muchos casos, están muertos.
El cierre
Tras el análisis, los datos confirman que la afirmación es correcta. El agua salada y la saturación del suelo son los factores fundamentales que generan la muerte de un bosque costero antes de que el terreno quede sumergido de forma permanente. Y Carolina del Norte es el escenario que ejemplifica el suceso a la perfección con la aceleración de la situación desde 2010.
Sin embargo, explicaron que los huracanes, la sequía y la salinidad aceleran el retroceso costero.
Fuentes:
- Universidad Estatal de Carolina del Norte – NC State News (5 de octubre de 2026). «Forests are dying along North Carolina’s coast – and it’s speeding up».
- Tajudeen, T., Ardon, M., Tulbure, M. y Martin, K. (2026). «Mapping coastal forest retreat using convolutional neural networks and different satellite imagery». PLOS One.
- Universidad Estatal de Carolina del Norte – NC State News (16 de enero de 2025). «Study examines how climate change has shaped coastal forests over the last decade».
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