Las impactantes imágenes de viviendas de madera cayendo en su totalidad a la superficie del océano Atlántico se han convertido en una escena trágicamente habitual e incluso familiar. Desde hace algunos años, las plataformas de las redes sociales han comenzado a acoger vídeos que exhiben casas de playa que colapsan sobre la costa de los Outer Banks, en el estado de Carolina del Norte. En ocasiones esos vídeos virales se acompañan de un mensaje claro en las publicaciones: el cambio climático está devorando la costa y destruyendo las propiedades. Ahora bien, y a pesar de que el calentamiento global no deja de ser cierto, ¿es científicamente correcto atribuir únicamente a la crisis climática este tipo de desastre?
Las afirmaciones que contrastan el colapso costero
Las plataformas digitales, cada vez que una nueva tormenta llega a la costa este de los Estados Unidos, ilustran los derrumbes de poblaciones como Rodanthe y Buxton como la prueba visual más innegable del calentamiento global. La historia repetidamente asemeja que el aumento del nivel del mar es el único y el directo culpable del arrastre del océano de las viviendas.
Esta concepción, aunque prometedora por su carácter innegable, ignora por completo la intensa complejidad del contexto natural de la costa y el extremo desamparo de la geografía sobre la que se edifica esta viabilidad de estructuras.
Una catástrofe provocada por diversas fuerzas naturales y geográficas
Decir que el cambio climático es el único responsable requiere algún tipo de matiz. Los derrumbamientos son algo completamente real, pero atribuirlos en exclusiva al cambio climático reduce una causalidad mucho más compleja. El Servicio de Parques Nacionales (NPS) lo explica así: los efectos de la erosión costera en el Cape Hatteras National Seashore provienen de los efectos del día a día de los vientos, las olas y las mareas, y del aumento del nivel del mar junto con las tormentas. El riesgo de estas viviendas depende de su emplazamiento en una costa en retroceso.
La anatomía de un derrumbe anunciado
Las casas frente al mar adyacentes a las playas del parque son las típicas viviendas de playa elevadas, situadas sobre pilotes con entradas de hormigón y sistemas sépticos. Su caída no es producto de un solo elemento, sino que es consecuencia de un medio fuertemente dinámico. Muchas de estas propiedades de Rodanthe, que antes contaban con terreno, dunas y arena seca en sus patios traseros, ahora están parcialmente o totalmente cubiertas por el agua del océano.
Al hallarse en este contexto de riesgo extremo, las casas se ven a merced de los eventos meteorológicos severos que los Outer Banks sufren a lo largo del año y que las azotan por vientos y olas enérgicas. De hecho, varios de los colapsos estructurales tuvieron lugar de una forma inmediata durante temporales invernales de varios días o bajo condiciones de clima extremo.
El problema en su extensión y la respuesta oficial
La magnitud de este problema tiene una naturaleza histórica. Desde 2020, la estructura de un total de 32 casas particulares de personas ha colapsado en las playas de Seashore. Cada colapso provoca el esparcimiento de escombros peligrosos a lo largo de kilómetros de costa.
Después de que se produjeron algunos sucesos de este tipo en un colapso masivo en Buxton en 2025, el parque se vio obligado a cerrar toda el área de la playa por seguridad pública y tuvo que emplear personal para retirar los desechos peligrosos. Con la intención de evitar esta crisis en términos proactivos, el Seashore llevó a cabo un programa piloto, mediante el cual adquirió dos propiedades en Rodanthe amenazadas. El objetivo fue demoler las casas que estaban en diferentes estados de ruina antes de que colapsaran, restablecer la playa y abrir su acceso público.
Fuentes:
- National Park Service (NPS). (s.f.). Threatened Oceanfront Structures. Cape Hatteras National Seashore.
- National Park Service (NPS). (2025). Cape Hatteras National Seashore to begin cleanup efforts associated with recent house collapses. Cape Hatteras National Seashore.
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