A medida que el glaciar Mendenhall de Alaska va retrocediendo, se han podido ver los restos de antiguos troncos de árboles y raíces preservados, lo que ha dado lugar a que, a través de las redes sociales, se convierta, casi de manera instantánea, en la supuesta prueba definitiva que tratarán de hacer suya los escépticos del clima: si allí hubo un bosque hace siglos, la región ya fue cálida antes de la llegada de la era industrial y, por lo tanto, el calentamiento global actual es un ciclo natural. Miles de usuarios compartieron la noticia considerando que el hallazgo pone en entredicho la responsabilidad humana.
El argumento que mezcla la historia con la actualidad
A la hora de analizar y reflexionar sobre estas publicaciones virales, el sentido común parece vencer a la razón en un primer momento. Para que crezcan árboles en el lugar donde actualmente existe el hielo, las temperaturas del espacio geológico considerado debieron ser las adecuadas para que eso pudiera producirse, sin la intervención de las fábricas y los combustibles fósiles.
Evocar las oscilaciones del clima hace miles de años para dar una justificación a las aún mayores temperaturas que tenemos hoy en día es una falacia lógica. En ningún momento los científicos han puesto en duda la posibilidad de que el clima cambie independientemente de la acción humana, sino que el problema consiste en no captar la velocidad y las causas físicas que están detrás del proceso que podemos observar hoy en día.
Existió un retroceso natural, pero el calentamiento humano lo aceleró
La lectura es engañosa y extraída de la historia geológica. El retroceso del glaciar Mendenhall es cierto y ya se estaba produciendo al inicio de la historia geológica por causas naturales, pero la aceleración del calentamiento global moderno ha llevado a un descenso brusco.
Basándose en las series temporales registradas por los satélites Landsat usando bandas infrarrojas, el glaciar Mendenhall retrocedió una milla desde 1986 hasta 2024 y, en determinadas zonas, perdió hasta 2000 pies de espesor. El impacto es regional: el campo de hielo de Juneau que alimenta el glaciar ha perdido 63 de sus 1050 glaciares y 10 % de su volumen total de hielo únicamente durante el periodo 2005-2019.
Antigua ciencia de los ciclos en contraposición a la aceleración actual
La recogida medioambiental de la evidencia, tanto en fuentes naturales como en el instrumental satelital moderno, acredita que el cambio actual no tiene precedentes en los últimos 10 000 años. Hay que mirar las cifras:
Causas orbitales contra emisiones: En los últimos 800 000 años, han tenido lugar ocho ciclos de eras glaciares y otras más cálidas, guiados por pequeñas variaciones en la órbita de la Tierra que alteran la energía solar recibida. En contraposición, la tendencia actual que comienza a mediados del siglo XIX es consecuencia directa de los gases de efecto invernadero generados por la actividad humana.
Una velocidad diez veces mayor: Los registros paleoclimáticos nos permiten saber que el calentamiento actual avanza aproximadamente 10 veces más rápido que la temperatura media correspondiente a los periodos de calentamiento que siguen a una era glaciar.
Explosión del CO2: El CO2 de origen humano está aumentando 250 veces más rápido que el de origen natural que procedía de las fuentes tras la última Edad de Hielo.
Cómo verificar argumentos sobre el «clima del pasado»
Cabe la posibilidad de que las historias que se apoyen en la historia geológica tengan como finalidad sembrar dudas a través de verdades a medias. Si estás a punto de compartir cualquier publicación que recurre a un descubrimiento arqueológico, glaciar, etc., para evidenciar la crisis climática, intenta revisar la escala temporal. El hecho de que un bosque haya existido en un periodo caluroso hace milenios no impide evidenciar el hecho físico de que ahora estamos alterando la atmósfera a una velocidad aterradora.
Fuentes:
- Walter, R. K. (2026). The Retreat of Alaska’s Mendenhall Glacier. NASA’s Goddard Space Flight Center.
- NASA Science. (s.f.). Climate Change Evidence: How Do We Know? Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).
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