La crisis hídrica es actualmente uno de los mayores problemas a nivel global. Frente a ello, la FAO Américas analiza estrategias y nuevas tecnologías que les permitan a las comunidades del continente alcanzar la resiliencia y acceder a más oportunidades pese a la crisis. En este marco, el organismo de las Naciones Unidas destacó una herramienta que podría ser clave para enfrentar las sequías: los atrapanieblas.
Ejemplo de resiliencia
Este instrumento, utilizado en una región específica de Chile, entrega una solución práctica y concreta a la crisis hídrica. Se trata de una tecnología que toma mayor peso por el contexto actual en el que se encuentra el planeta, con una crisis climática que avanza a paso firme y, con ella, desastres naturales cada vez más peligrosos y potentes.
Cabe resaltar que este escenario no solo representa un peligro para el medio ambiente y sus ecosistemas, sino que también afecta a la seguridad alimentaria e hídrica de diferentes regiones del continente y el mundo. Es por eso que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura avanza en soluciones concretas frente a estas problemáticas, con proyectos, trabajos de concientización e importantes inversiones, especialmente en países en vías de desarrollo.
Como parte de este proceso, el organismo internacional compartió un interesante informe, en el que destaca la gran utilidad de los atrapanieblas, mediante los cuales comunidades cercanas a la cordillera de los Andes pueden convertir la niebla en agua para resistir a la escasez hídrica y la sequía que azota a toda la región.
Una tecnología que cambia el juego
En días donde el cielo no trae lluvia, las temperaturas cada vez son más altas y las sequías más extensas, la espesa niebla puede traer la solución. Así lo demuestra la comunidad agrícola de Peña Blanca, en Chile, donde su cercanía a la cordillera y al océano crea las condiciones para la conformación de un inmenso manto blanco que cubre por completo la región.
Si bien las plantas, los árboles y los animales disfrutan de esta humedad, los cultivos y las comunidades necesitan lluvia para su subsistencia, por lo que los ciudadanos locales buscaron ideas que permitan sacar provecho de este escenario. Esta necesidad dio paso a la creación de los atrapanieblas, los cuales hoy en día ocupan un rol central en la actividad de esta comunidad, situada en la Reserva de la Biosfera Fray Jorge.
Según los datos históricos, este tipo de herramientas ya se utilizaban desde 1950, pero lo que hizo esta comunidad es perfeccionar esos modelos, ajustando diseños, materiales y las ubicaciones en función de las necesidades y condiciones ambientales de esta comunidad. Asimismo, aumentaron la eficiencia de esta tecnología y, hoy en día, cuentan con una infraestructura impresionante, conformada por 34 atrapanieblas.
Este amplio sistema se encuentra en la Reserva Ecológica Cerro Grande y cuenta con un total de 306 metros cuadrados de superficie de captación. En conjunto, pueden recoger hasta 650 000 litros de agua al año, captados durante la primavera, época en la que se registra una mayor presencia de niebla y viento.
La participación de la FAO
La FAO explica que esta tecnología, fabricada con malla, intercepta las microgotas que componen la niebla y las escurre a los canalones. Desde allí se distribuye el agua hacia los estanques de almacenamiento y queda lista para poder utilizarla en sistemas de riego, como agua potable o para la restauración de especies autóctonas.
Para el organismo, este es un gran ejemplo de resiliencia para el mundo, por lo que financió la expansión del sistema. De esta forma, Chile se convierte en un país de referencia en lo que respecta a la restauración de tierras y a la lucha contra la escasez del agua. Incluso las autoridades alientan a comunidades con condiciones parecidas a la de esta región a probar esta tecnología o adaptarla.
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