En Francia, los tejados se han convertido en un peligro para las aves.
El calor es muy intenso y hace que muchas crías se acerquen al borde de sus nidos buscando escapar de las altas temperaturas.
El problema es que todavía no saben volar.
Muchas de estas aves jóvenes, heridas o deshidratadas, terminan llegando a los centros de rescate animal.
Estos centros están llenos y no tienen suficiente personal ni recursos para atender a todos los animales.
¿Estamos listos para ayudar a los animales silvestres cuando hace tanto calor?
Por qué las aves caen de sus nidos durante las olas de calor
El gran problema de esta situación es que las temperaturas extremas llegaron en el peor momento.
Ahí es cuando muchas aves urbanas están criando a sus pichones.
Especies como los vencejos, las golondrinas y los gorriones son comunes en nuestras ciudades.
Suelen hacer sus nidos en las partes altas de los edificios. Les gustan los huecos debajo de las tejas, las grietas de las fachadas o las rendijas de los tejados.
En esos lugares, el sol pega directo durante horas.
Como casi no hay aire, el calor puede ser insoportable para las crías.
Algunas tienen solo dos o tres semanas de vida.
Sofocadas por las altas temperaturas, buscan lugares donde puedan encontrar algo de aire.
Para escapar del calor, los pichones se acercan al borde del nido y pueden terminar cayendo al vacío.
El problema es que son demasiado jóvenes.
Todavía no tienen las plumas necesarias para volar y, al caer desde arriba, muchas pueden morir al golpearse contra el suelo.
Por qué colapsaron los centros de rescate animal en Francia
La realidad es que había demasiados animales afectados por el calor y los centros de rescate de fauna silvestre comenzaron a quedarse sin espacio.
La situación empeoró en pocos días en lugares como el centro Tichodrome, en Isère, o el refugio de la Liga para la Protección de las Aves en Audenge.

En este último centro llegaron 166 animales en una sola jornada y otros 168 al día siguiente, cuando normalmente recibían alrededor de 50 en esa época del año.
Los cuidadores y voluntarios pasaban horas alimentando a cientos de vencejos con pinzas e insectos para que sobrevivieran.
En otros lugares también aumentaron las admisiones.
El centro Tichodrome, por ejemplo, recibió más de 540 animales durante junio, un 24 % más que en el mismo mes del año anterior.
Pero los centros de Francia no estaban preparados para tanta demanda al mismo tiempo.
Según la Red de Centros de Cuidado de la Fauna Silvestre, entre el 70 % y el 80 % de los centros del país tuvieron que cerrar temporalmente o suspender nuevos ingresos por saturación durante el periodo de altas temperaturas.
Necesidad de financiación y soluciones a largo plazo
Este episodio muestra una debilidad que está en la base del sistema.
Los centros de rescate de fauna silvestre dependen en buena medida del trabajo de voluntarios, las donaciones y recursos que muchas veces son limitados.
Funcionan cerca de sus capacidades incluso cuando el clima es normal.
Cuando llega una ola de calor y cientos de animales necesitan ayuda prácticamente al mismo tiempo, esa situación se vuelve todavía más difícil de manejar.
Por eso, responsables de estos centros como la Agencia Nacional de la Biodiversidad Nouvelle-Aquitaine consideran necesario contar con mejores herramientas para responder a este tipo de emergencias.
Alternativas de soluciones para evitar el colapso del sistema
Una de las propuestas es crear un protocolo similar al «plan blanc» que utilizan los hospitales franceses cuando tienen que enfrentarse a una llegada extraordinaria de pacientes.
La idea sería que los centros de fauna también tengan un sistema preparado para reaccionar rápidamente cuando una emergencia climática dispara el número de animales que necesitan atención.
Lo que ocurrió en Francia muestra hasta qué punto los episodios de calor extremo pueden poner bajo presión a la fauna y también a las personas encargadas de rescatarla.
Para evitar que los centros vuelvan a quedar desbordados cuando llegue otra ola de calor, será importante que tengan recursos suficientes y protocolos claros para actuar cuando cientos de animales necesiten ayuda al mismo tiempo.
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