En internet circula la versión de que las marcas blancas en el cielo que dejan los aviones son una prueba de una fumigación para controlar el cielo. Y más aún cuando permanecen por muchas horas y en formas extrañas. Por ello, varios organismos oficiales hablaron de cómo se forman estas estelas y qué tareas se cumplen a partir de estos fenómenos.
La versión de la FAA
La Administración Federal de Aviación explicó que las marcas son estelas de condensación formadas por el vapor de agua del escape de los motores, que se densifica sobre partículas y permanece en la atmósfera. Esto provoca la mezcla de las que ya están en el cielo junto a las emitidas por los aviones y dejan unas nubes particulares por horas si las condiciones climáticas acompañan al suceso, ya sea por el frío y la humedad.
En la misma línea, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) las comparó con el fenómeno que deja el escape de un automóvil antiguo en medio de un día frío, que deja humo, pero no funciona igual en un día cálido o seco.
La actividad real y el fenómeno a detalle
Los rumores que circulan señalan que la sospecha de una presunta acción para controlar el clima gana fuerza porque el fenómeno dura horas en el cielo. Pero esto también tiene una explicación. Y es que las estelas se disipan en segundos cuando el aire es seco, pero persisten cuando el avión atraviesa zonas de sobresaturación de hielo. Muchas veces, duran hasta un día si los vientos no ayudan a que desaparezcan.
La FAA advierte que algunos aviones pueden haber dejado una huella y estar a millas de distancia por la velocidad a la que recorren la zona, siendo difícil asociar una estela específica a una aeronave concreta. Además, estas formas pueden generarse naturalmente sin la intervención de un avión con corrientes de aire que generen el escenario perfecto para la figura en el cielo. Formadas por aviones o por condiciones climáticas naturales, se pueden ver rectas, en forma de espiral, en cuadrícula, en cruz o hasta en curvas y dejan un color diferente dependiendo de la luz del sol (gris, roja, blanca, naranja o amarilla).
Tras la información, es importante aclarar que el dióxido de carbono representa el 71 % del escape de un avión, junto con un 28 % de vapor de agua y un 1 % de otros subproductos de la combustión.
En la mayoría de los casos, los aviones fumigan zonas agrícolas con fertilizantes o plaguicidas, o arrojan retardantes para combatir incendios, y no sustancias para alterar el clima, como sostiene la teoría popular.
Es importante conocer que todos los aviones deben informar qué rociarán ante la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) con una antelación de 10 días y, en Florida, existe un canal de denuncias ante posibles violaciones relacionadas con modificaciones del tiempo. En el sitio oficial del Departamento de Protección Ambiental del estado, las personas pueden denunciar los hechos, pero aclaran que la tecnología moderna de modificación del tiempo no genera estelas de condensación.
La verdad del caso
La FAA aclaró que la afirmación es falsa: las estelas duran horas, mientras que los residuos de una fumigación agrícola se disipan en minutos y no se relacionan con una actividad para el cambio del clima. Además, la EPA no tiene conocimiento de las liberaciones de agentes dañinos de esta naturaleza desde aviones, pero esperan denuncias si un ciudadano registra esta clase de actos. Las estelas sí estarían vinculadas a la llamada nubosidad inducida por la aviación, pero sin incidencia sobre las condiciones meteorológicas.
Fuentes:
- Administración Federal de Aviación (FAA) «Contrails». 21 de julio de 2025.
- Agencia de Protección Ambiental (EPA) «Information on Contrails from Aircraft». 1 de julio de 2026.
- Departamento de Protección Ambiental de Florida. «Ombudsman and Public Services».
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