Cuando disminuyen las temperaturas y la nieve esparce sus mantos por los bosques del norte, siempre tenemos la idea de que la temporada de incendios ya ha pasado por completo. Por eso, cuando empezaron a darse publicaciones afirmando que un incendio puede subsistir en la nieve durante todo un invierno y reaparecer mágicamente en primavera, muchos las descartaron como un mito. ¿Cómo va a poder el fuego soportar meses de congelación y humedad extrema? Pese a lo que le pueda parecer a uno, como si se tratara de una película de ciencia ficción, la afirmación describe un fenómeno que es real.
La confirmación científica del fuego bajo la nieve
La ciencia lo demuestra. Los incendios forestales grandes pueden provocar fuegos latentes ocultos durante todo el invierno, escondidos bajo la superficie del suelo, y que vuelven a manifestarse cuando regresan las condiciones más secas de la primavera. Estos fenómenos son bien conocidos y aceptados en la comunidad científica y forestal como «incendios zombis» (zombie fires o holdover fires).
La anatomía del fuego subterráneo
La clave de todo fenómeno es un tipo de suelo presente en las tierras de la parte ártica y boreal. Al retroceder los glaciares con el final de la última era de hielo, quedaron enormes capas de tierra donde abundaban árboles viejos o restos de pastos y materia orgánica que fue parcialmente descompuesta, dando lugar a un suelo extremadamente rico en carbono. A lo largo del tiempo, estas capas se fueron acumulando progresivamente hasta constituir grandes estratos de turba, que es uno de los componentes primarios del suelo de toda el área ártica.
Los incendios de superficie, cuando son suficientemente intensos, queman hasta las reservas de turba vieja en profundidad. El fuego extinguido en superficie parece quedar apagado cuando llega la nieve del invierno, mientras que los restos del incendio siguen vivos durante meses bajo la tierra, continuando su combustión y consumiendo lentamente esta materia orgánica.
La implicación del aumento de la temperatura y la sequedad
La activación de estos fuegos durante la temporada de primavera no sucede de forma mágica, sino que se produce por el cambio de estación y porque el paisaje cada vez es más propenso a estar en llamas. Como dicen los investigadores, el Ártico se calienta y avanza casi cuatro veces más que la media mundial. De esta forma, la humedad del suelo baja drásticamente y se desarrollan las condiciones necesarias para que el fuego subterráneo vuelva a hacer erupción cuando la vegetación empieza a deshidratarse con la llegada de la temporada primaveral.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) está supervisando mediante satélite el vigor de estos fuegos en los bosques boreales de Canadá. Los registros de estos incendios dan fe de la verdadera longevidad del fuego latente: para el año 2025, algunos de los «incendios zombis» en las provincias de Alberta y de Columbia Británica habían continuado durante más de dos años bajo la nieve.
Por qué es importante distinguir los incendios
Como dijimos, no todos los incendios que se originan en primavera en zonas nórdicas tienen origen zombi. Aunque el fenómeno como tal exista y sea motivo de preocupación para los expertos por el enorme volumen de carbono antiguo que se libera en la atmósfera con la combustión de turba y permafrost, los incendios primaverales también pueden ser explicados mediante los factores tradicionales.
Los rayos son la principal fuente natural de ignición para los incendios en la región ártica y, como se ha constatado en años recientes, existe un número creciente de incendios atribuibles a la actividad humana accidental o deliberada. Conocer la mecánica de los incendios latentes nos sirve para poder explicar cómo la crisis climática no solo modifica las temperaturas, sino que altera el comportamiento del fuego sobre nuestro planeta.
Fuentes:
- NASA Earth Observatory. (2026). Fire on Ice: The Arctic’s Changing Fire Regime. Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).
- NOAA. (2025). NOAA Satellites Monitor Canadian Wildfires and Smoke. National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) – Office of Geostationary Earth Orbit Observations.
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