Un estudio publicado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), y realizado por la Universidad de Hawái en Manoa, detectó concentraciones de metales por encima de los valores normales en la orina de los residentes de Maui, afectados por los incendios forestales en agosto de 2023. Según la hipótesis, existe una relación directa entre la carga de los metales y una peor función pulmonar.
El impulso económico para el estudio
La Universidad de Hawái presentó los resultados y señaló que se desarrollaron gracias a los fondos del Instituto Nacional de Salud de las Minorías y Disparidades en la Salud, además de que se recibió financiamiento del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI) y del Estado de Hawái. Más allá del apoyo estratégico de entidades de salud, la Strong Fund de la Hawaii Community Foundation colaboró en la coordinación con los participantes de la isla.
El trabajo se realizó de forma individual, donde cada participante del examen recibió sus resultados por su cuenta y puede consultar en privado con el equipo para ser derivado a una atención médica si el análisis reveló un posible problema. En paralelo, las autoridades locales brindan apoyo emocional a los necesitados.
Nuevo estudio sobre los incendios de Maui, Hawái
El Estudio de Exposición a los Incendios en Maui estuvo dirigido por Alika Maunakea y Ruben Juarez, doctores de la Universidad de Hawái en Manoa, y coordinaron la participación de 1400 adultos, con resultados que asocian la carga de metales con una peor función pulmonar en las personas. Tras una evaluación de entre 6 y 18 meses posterior al desastre de los incendios, con pruebas respiratorias y análisis de orina en la misma visita, los resultados fueron publicados este mes en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences y los NIH los difundieron.
Tras el análisis de 24 metales presentes en las pruebas, se compararon las muestras con los datos nacionales de exposición a químicos y, en casos particulares, como el antimonio, aparecieron valores casi 40 veces superiores a los de referencia. Por su parte, el manganeso fue 3,8 veces mayor, el arsénico 2,2 veces y el bario 2,3 veces por encima del promedio.
Otro punto llamativo de la investigación señala que las concentraciones más altas se registraron en las personas que vivían en las zonas más afectadas por el fuego, en una zona que dejó a sus habitantes sin viviendas, vehículos ni aparatos electrónicos, liberando metales potencialmente tóxicos y movilizando contaminantes que ya estaban en el ambiente.
Esto se relacionó con la salud pulmonar, según los NIH. Y es que los participantes con una mayor mezcla de metales en el organismo presentaban más probabilidades de registrar anomalías en las pruebas respiratorias. La tendencia se mantuvo en tres métodos estadísticos diferentes que se utilizaron para los pobladores de Maui. El cobre, el cadmio y el arsénico fueron los metales con resultados más llamativos y con cargas que se mantienen elevadas hasta 18 meses después de los incendios.
«El mensaje principal es que la exposición puede no terminar cuando se disipa el humo», señaló Juarez como uno de los encargados de exponer la vinculación. Además, añadió: «Lo que probablemente estamos observando es una combinación compleja de exposiciones, algunas que podrían haber estado presentes durante años y otras que el incendio pudo haber generado o vuelto a movilizar».
Comparaciones en la zona
Mientras Maui registró valores elevados en general, Lahaina también mostró niveles altos, tanto en arsénico como en cadmio, y con un considerable deterioro pulmonar en las personas. Por su parte, Wailuku y Kahului registraron promedios más altos en cobre, hierro y molibdeno.
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