La sequía está dejando a los osos de Colorado con menos alimento natural justo cuando más necesitan comer.
En esta época del año, los animales buscan acumular las reservas que necesitarán para pasar el invierno.
Y cuando encuentran menos comida en las montañas, pueden empezar a acercarse a zonas habitadas en busca de otras opciones.
Un contenedor de basura, los restos de una parrilla o la comida de las mascotas pueden ofrecer muchas calorías con muy poco esfuerzo.
En apenas dos días, Colorado reportó dos incidentes en los que personas resultaron heridas por osos.
Pero fueron dos animales diferentes y las circunstancias también fueron muy distintas.
¿Qué sucedió?
Cómo ocurrieron los dos incidentes reportados en Colorado
El primer susto ocurrió la madrugada del viernes 11 de septiembre en el Bosque Nacional Río Grande.
Una mujer que dormía en su tienda de campaña sintió que un oso mordía su brazo a través de la lona.
En el lugar encontraron huellas, pelo y marcas del animal.
Los investigadores consideraron que el oso pudo haberse sorprendido al encontrarse con la campista y que la mordida pudo ser una reacción ante ese encuentro, no un comportamiento depredador.
Dos días después, el domingo 13 de septiembre, ocurrió otro incidente en Durango.
Esta vez se trataba de otro oso.
El animal entró por una ventana parcialmente abierta de la habitación de una joven de 17 años mientras ella dormía.
Durante el encuentro, el oso arañó a la adolescente en el abdomen y después salió de la vivienda
La joven sufrió heridas consideradas menores y recibió atención médica.
Pero el animal no se alejó definitivamente de la zona.
Más tarde entró en otra residencia, lo que aumentó la preocupación de las autoridades.
En el primer caso, el área del campamento fue cerrada por el resto de la temporada mientras las autoridades respondían al incidente.
Los dos encuentros ocurrieron con apenas dos días de diferencia.
Y llegaron justo en un momento complicado para los osos de Colorado.
Por qué este momento del año vuelve la falta de comida especialmente importante
Parques y Vida Silvestre de Colorado señala que la sequía es parte importante del contexto en el que están ocurriendo estos encuentros.
No se puede afirmar que la falta de lluvia haya causado directamente cada uno de ellos.
Pero las condiciones secas han reducido la disponibilidad de algunos alimentos naturales justo cuando los osos necesitan comer muchísimo.
Antes del invierno entran en una etapa conocida como hiperfagia.
Durante este periodo pueden consumir hasta unas 20 000 calorías al día para acumular las reservas de grasa que utilizarán durante los meses más fríos.
En años con mejores condiciones encuentran buena parte de esas calorías en alimentos naturales como bayas, frutos y otras fuentes disponibles en su hábitat.
Cuando esos recursos escasean, pueden empezar a buscar otras opciones
Y cerca de las personas hay muchas.
Un contenedor de basura sin asegurar, comida para mascotas en el patio, restos de grasa en una parrilla o frutas maduras en un jardín pueden convertirse en fuentes fáciles de calorías.
Por eso, el problema no es simplemente que la sequía vuelva agresivos a los osos.
Hay algo más detrás de estos encuentros.
Por qué la comida humana puede convertirse en parte del problema
Un oso que necesita consumir miles de calorías cada día puede encontrar en la basura o en otros alimentos humanos una recompensa enorme con relativamente poco esfuerzo.
Y ahí es donde algunas acciones bastante sencillas pueden ayudar a reducir las posibilidades de atraerlos.
En casa, la basura debe permanecer en contenedores seguros o guardada en un lugar cerrado hasta el momento de la recolección.
Por las noches también conviene mantener cerradas las puertas, los garajes y las ventanas accesibles desde el exterior, especialmente después de lo ocurrido en Durango.
Al acampar, la comida y otros productos con olor, como pasta de dientes o cremas, no deben guardarse dentro de la tienda.
También es importante retirar comida para mascotas y limpiar las parrillas después de utilizarlas.
Ninguna de estas medidas puede garantizar que nunca aparezca un oso.
Pero sí puede reducir las razones para que uno se acerque y permanezca cerca de las personas.
En una temporada con menos alimento natural y con los osos intentando acumular reservas antes del invierno, una basura accesible o una ventana abierta pueden terminar acercando mucho más de lo habitual a dos especies que deberían mantener su distancia.
¿Te ha servido este artículo?
Recibe cada semana lo que de verdad importa
Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.



