Cuando aparece un incendio en medio del bosque, unos minutos pueden cambiarlo todo.
El problema es encontrarlo cuando todavía es pequeño.
Y eso no es nada fácil cuando hay cientos de millas de bosque alrededor.
Por eso, durante una competencia realizada en Alaska, tres equipos pusieron a prueba algo bastante particular.
Crearon sistemas capaces de vigilar enormes extensiones de terreno, encontrar incendios entre falsas alarmas y comenzar a responder prácticamente solos.
Pero tenían solo diez minutos para completar todo el trabajo.
¿Lo consiguieron?
Cómo funcionaban estos sistemas para encontrar el fuego
Imagina tener que encontrar una pequeña llama escondida en un bosque enorme.
Algo parecido tuvieron que hacer Anduril, Dryad Networks y AURA Foresight.
Aunque cada uno lo intentó de una manera diferente.
Anduril utilizó sensores térmicos, inteligencia artificial y drones.
Dryad colocó 170 sensores terrestres alimentados con energía solar y los combinó con drones.
AURA también utilizó inteligencia artificial y drones comerciales.
El área de la prueba podía alcanzar unas 386 millas cuadradas
Y había una dificultad extra.
No todo el fuego que encontraran era el que buscaban.
Los organizadores habían colocado señuelos, así que los sistemas tenían que distinguir el incendio real, localizarlo y comenzar la respuesta sin que una persona estuviera manejando cada movimiento.
Los tres equipos consiguieron superar la parte de detección.
Pero encontrar el fuego era solamente la primera mitad del problema.
Todavía tenían que apagarlo.
Qué ocurrió cuando intentaron apagar el incendio
Anduril terminó en primer lugar y recibió 1,2 millones de dólares.
También consiguió otro millón por su desempeño en la detección.
Dryad recibió 800 000 dólares y AURA, 500 000.
Hasta ahí, todo parecía indicar que la prueba había sido un éxito.
Pero había un detalle importante.
El desafío de XPRIZE no consistía solamente en encontrar un incendio rápidamente.
Había que detectarlo, localizarlo, responder y apagarlo por completo dentro del tiempo establecido.
Dos de los equipos consiguieron desplegar sus sistemas de supresión
Llegaron hasta el fuego y comenzaron a atacarlo.
Pero ninguno consiguió apagarlo completamente dentro del límite.
Por eso, el gran premio reservado para el equipo que completara toda la misión quedó sin ganador.
Y quizás ese resultado sea incluso más interesante.
Porque los sistemas demostraron que ya pueden encontrar un pequeño incendio y comenzar una respuesta de manera autónoma.
Lo que todavía les cuesta es terminar el trabajo a tiempo.
¿Significa esto que los drones van a reemplazar a los medios tradicionales?
La respuesta corta es no.
Y tampoco era eso lo que intentaba demostrar la competencia.
La idea no es esperar a que exista un incendio enorme y mandar un pequeño dron a hacer el trabajo de un avión cisterna, un helicóptero o una brigada.
La apuesta empieza mucho antes.
Cuando el fuego todavía es pequeño.
Si un sistema puede vigilar una zona durante horas y detectar rápidamente que algo está ardiendo, puede empezar a responder mientras el incendio todavía tiene otra escala.
Ahí es donde unos cuantos minutos pueden importar mucho.
Pero Alaska también dejó claro que todavía falta trabajo
Los equipos encontraron los incendios.
Algunos incluso llegaron a atacarlos.
Ninguno consiguió completar toda la misión dentro del tiempo establecido.
El siguiente paso será comprobar hasta dónde pueden llegar estos sistemas cuando las condiciones sean todavía más complicadas, con viento, humo, calor y un terreno difícil.
Por ahora, la prueba dejó dos respuestas bastante claras.
Encontrar un incendio de manera autónoma en pocos minutos ya es posible.
Apagarlo completamente con la misma rapidez todavía no.
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