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Tecnología

Ochenta sensores descubrieron zonas con poco oxígeno en el Banana River durante 90 % del monitoreo, lo que favorece la proliferación de algas nocivas

Por Skarlett Soto · 15 octubre, 2026 · 4:55 p. m. · 5 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Ochenta sensores descubrieron zonas con poco oxígeno en el Banana River durante 90 % del monitoreo, lo que favorece la proliferación de algas nocivas
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El agua del Banana River, en Florida, puede parecer perfectamente normal desde la orilla. Sin embargo, cerca del fondo hay lugares donde el oxígeno disminuye tanto que vivir allí se vuelve complicado para algunos animales.

Los científicos sabían que la laguna tenía problemas de calidad del agua, pero necesitaban entender mejor qué ocurría junto al sedimento. Para averiguarlo, distribuyeron 80 sensores que registraron el oxígeno cada hora durante un año.

Y encontraron algo que merece atención: en nueve de cada diez días de monitoreo, al menos uno de esos aparatos detectó concentraciones demasiado bajas.

No significa que toda la laguna estuviera en esas condiciones. Los niveles cambiaban de un lugar a otro y también a lo largo del día.

Parte de lo que encontraron apunta al fango orgánico que se ha ido acumulando en el fondo.

Los animales se están quedando sin oxígeno

Para una almeja que vive enterrada en el sedimento, importa poco que el agua tenga suficiente oxígeno a un metro de distancia. Lo que necesita es que haya oxígeno justo donde está.

Esa diferencia fue una de las cuestiones que los investigadores quisieron medir.

Entre julio de 2024 y junio de 2025, los sensores colocados cerca del fondo registraron, en promedio, 0,7 miligramos menos de oxígeno por litro que las mediciones realizadas a media profundidad.

En zonas donde el oxígeno ya escasea, esa diferencia puede ser importante para almejas, camarones y otros organismos que pasan su vida cerca del sedimento.

Los registros también mostraron que el problema solía empeorar durante la noche.

De día, las plantas y las algas producen oxígeno con ayuda de la luz solar. Al anochecer dejan de producirlo, pero los animales siguen respirando y los restos orgánicos continúan descomponiéndose.

El consumo de oxígeno no se detiene cuando se va el sol.

Por eso, una zona que parece estar en buenas condiciones por la tarde puede presentar niveles muy bajos antes del amanecer.

Cómo el fango puede favorecer la proliferación de algas nocivas

En el fondo del Banana River hay sectores cubiertos por un fango oscuro y rico en materia orgánica. Se lo conoce como muck y se forma a partir de restos que se acumulan y se descomponen con el tiempo.

Esa descomposición necesita oxígeno. Cuanto más material orgánico hay, mayor puede ser su consumo.

Los investigadores encontraron que las zonas próximas a estos depósitos tendían a presentar menos oxígeno y que su influencia podía alcanzar unos 500 metros.

El fango también puede intervenir en otro problema de la laguna: el exceso de nutrientes.

Cuando el oxígeno cae demasiado, las condiciones químicas del sedimento pueden cambiar y facilitar que el fósforo retenido en el fondo vuelva al agua.

Ese fósforo puede alimentar el crecimiento de las algas. Si se acumulan demasiados nutrientes y se dan otras condiciones favorables, algunas especies pueden multiplicarse hasta formar proliferaciones perjudiciales.

El problema puede continuar después. Las algas que mueren se hunden, sus restos se descomponen y durante ese proceso se consume más oxígeno.

El estudio no demuestra que cada episodio de falta de oxígeno provoque una proliferación de algas. Lo que ayuda a entender es cómo estos procesos pueden estar conectados.

Cómo ayuda este estudio a proteger la laguna

Medir el oxígeno de una laguna parece sencillo: se toma una muestra y se analiza. Pero el resultado depende mucho del lugar y del momento elegidos.

Si la muestra se obtiene a media profundidad, puede pasar inadvertida la falta de oxígeno que afecta a los animales del fondo.

Lo mismo ocurre con el horario. Una medición hecha a plena luz del día no necesariamente refleja lo que pasó durante la madrugada.

Ahí está una de las ventajas de este trabajo. Los 80 sensores permanecieron cerca del sedimento y registraron las variaciones hora por hora, incluso cuando nadie estaba tomando muestras.

Gracias a esos datos, los científicos pudieron reconocer dónde se repetían los episodios de hipoxia, el nombre que recibe la presencia de concentraciones muy bajas de oxígeno disuelto.

También pudieron comparar esos registros con la ubicación de los depósitos de fango.

La información no resuelve por sí sola los problemas del Banana River, pero ofrece una base más precisa para estudiar posibles medidas de recuperación.

Por qué es tan importante conocer estos datos

El estudio dejó claro que no todas las zonas del Banana River atraviesan la misma situación.

En algunos puntos, la falta de oxígeno apareció con mayor frecuencia. En otros, las condiciones fueron mejores. Y esas diferencias podían cambiar en cuestión de horas.

Esto importa al momento de planificar trabajos de restauración. Antes de intervenir, es necesario conocer qué sectores están más afectados y qué factores pueden estar contribuyendo al problema.

También falta investigar cómo responden las distintas especies a estos episodios y cuáles serían las medidas más eficaces para reducirlos.

Por ahora, los registros permiten mirar la laguna con un nivel de detalle que antes era difícil conseguir.

Y muestran por qué no basta con saber cómo está el agua en la superficie o a media profundidad: para los animales que viven sobre el sedimento, las condiciones de esos últimos centímetros pueden ser las que más importan.

 

Puedes revisar el estudio completo en: Fox, A., English, R., MacDonald, M., & Crews, B. (2026). Spatiotemporal extent of diel and episodic hypoxia in bottom water of a shallow, well-mixed estuary. Frontiers in Marine Science, 13, 1923195. https://doi.org/10.3389/fmars.2026.1923195

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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