Los chimpancés también usan distintos choques de manos para saludarse

La diversidad de saludos que existe entre los humanos alrededor del mundo es amplia, desde los maoríes que se tocan la nariz, pasando por los etíopes que se tocan los hombros, los congoleños la frente, los tibetanos que se sacan la lengua y los árabes, europeos y sudamericanos que se abrazan o dan un beso en la mejilla, hasta el no contacto de los países asiáticos que se inclinan levemente.

Si bien existen todo este tipo de saludos, el más conocido a nivel universal, es el apretón de manos que surgió en Grecia en el siglo V aC con el fin de demostrar que no se poseía un arma.

Y en el último tiempo se ha sumado el choque de puño o codo en el marco de la pandemia por COVID-19.

Pero los humanos no somos los únicos que nos saludamos con nuestros pares, algunos animales también lo hacen y de ellos se ocupó el investigador Edwin J. C. van Leeuwen de la Universidad de Antwerp, Bélgica. El estudio que publicó en mayo de este año en la revista Biology Letters, trata de un seguimiento a lo largo de doce años a dos grupos de chimpancés con estilos distintos de apretón de manos durante su acicalamiento.

El descubrimiento de este comportamiento fue descrito por primera vez en 1978 por William McGrew, de la Universidad de St. Andrews, Escocia, y nunca antes se había hecho un seguimiento tan extenso como el de van Leeuwen. 

Aunque de momento se desconozca la función del apretón de manos en chimpancés, el autor del estudio los compara con los apretones de manos humanos, como si se tratara de un comportamiento cultural y social. 

Los científicos observaron que los grupos de chimpancés de Zambia tenían dos formas distintas de hacer este apretón. Mientras que unos se cogían las manos, otro se agarraban de las muñecas.

Según van Leeuwen, el hecho de que la forma de darse el “apretón de manos” no sea un rasgo familiar, sino que se aprenda dentro de los grupos indica que los chimpancés tienen la motivación y la capacidad de aprender para incorporar normas sociales.

Es decir, que estos saludos podrían tener un papel fundamental en el vínculo social, este hecho aún no se ha demostrado.

Algo curioso es que pese a los cambios de individuos en los dos grupos estudiados, ya fuera por traslado o muerte, los saludos de cada grupo se mantuvieron en el tiempo y las nuevas incorporaciones los fueron aprendiendo.

Debido a nuestra proximidad genética, en su estudio, van Leeuwen apuesta por la existencia de un vínculo potencial entre este comportamiento cultural en chimpancés, su capacidad de aprender y mantener nuevas costumbres, y la historia de la evolución del comportamiento social humano. “La motivación para aprender socialmente es muy probablemente un fenómeno generalizado que es estimulado por presiones de selección similares y preservado filogenéticamente“, dice el científico.

Pese a la incertidumbre, el científico seguirá investigando a los grupos de chimpancés para conocer mejor cómo se transmiten los distintos apretones de manos y cuál sería su función. “La dificultad de este estudio radica en las limitaciones de los datos de observación. Solo vemos lo que nos muestran los chimpancés. Puede que haya muchos apretones de manos que nunca conoceremos“, concluye van Leeuwen en The Scientist.

Referencias: 

van Leeuwen, E. J. C. (2021). Temporal stability of chimpanzee social culture. Biology Letters, 17(5), 20210031. https://doi.org/10.1098/rsbl.2021.0031 

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