El papado de Francisco estuvo marcado por grandes transformaciones, las primeras veces y sus decisiones que, en muchos casos, iban en contra de las tradiciones y la opulencia que la Iglesia Católica había adquirido a lo largo de los años.
El uso de zapatos negros, la túnica sobria, el crucifijo de plata, el anillo de Pescador del mismo material, vivir en la Casa de Santa Marta en vez del Palacio Apostólico. Son decisiones que no pasaron desapercibidas entre los fieles y los no creyentes. Y, por supuesto, el lugar que eligió como su descanso eterno.
La basílica de Santa Maria La Mayor
La basílica de Santa María La Mayor es una de las cuatro basílicas papales que hay en la capital italiana, Roma. Se trata de un gigantesco edificio construído en el siglo IV por orden del papa Liberio, según los documentos y la reconstrucción de la época, en una zona donde se produjo una inusual nevada en pleno verano.
Santa María la Mayor se diferencia de otras iglesias porque es una de las pocas que no tiene forma de cruz, sino que conserva la forma del templo romano pagano sobre la que fue levantada. Originalmente era un santuario en honor a la diosa Cibeles.
La basílica contiene reliquias históricas que conectan con los orígenes mismos del cristianismo, entre las cuales destacan los cinco maderos que se afirma formaron parte de la cuna donde estuvo Jesús en sus primeros días de vida en Belén.
«Los maderos han sido fechados científicamente como pertenecientes al período de su nacimiento», explicó Andreas Raub, historiador del arte de la Basílica, al ser consultado sobre los maderos.
A su vez, tiene una gran conexión con el suelo del continente americano. Ya que, los mosaicos que recubren las paredes y el artesonado del techo están elaborados con oro extraído de América por la Corona española. Incluso hay quienes afirman que el lote de metal precioso lo llevó el propio Cristóbal Colón.
Su lugar de descanso eterno
Santa María La Mayor fue el templo elegido por el papa Francisco como morada en su descanso eterno.
«Deseo que mi último viaje terrenal termine precisamente en este antiguo santuario mariano, donde siempre me detengo a rezar al inicio y al final de cada viaje apostólico, confiando mis intenciones a la Madre Inmaculada y dando gracias por su dulce y maternal cuidado», reza el testamento del sumo pontífice.
No es el primer papa en ser enterrado en Santa María La Mayor. Francisco descansará eternamente junto a otros siete papas. Entre los cuales destacan Pío V, el pontífice que excomulgó a la Reina Isabel I de Inglaterra, y Clemente IX, quien beatificó a Santa Roma de Lima, la primera santa de América Latina.
La conexión espiritual
No obstante, el vínculo del papa Francisco con la basílica de Santa María La Mayor tiene otras explicaciones, vinculadas a su devoción personal y sus orígenes como cardenal.
Fue en ese templo que San Ignacio Loyola, fundador de La Compañía de Jesús, coloquialmente conocidos como los jesuitas, orden religiosa a la que perteneció el difunto papa, celebró su primera misa en la Navidad de 1538.
Por otra parte, aunque no está oficialmente consagrada como tal, la basílica de Santa María La Mayor es el principal templo donde se venera a la Salus Populi Romani (la Protectora del Pueblo Romano), a quien Francisco era muy devoto.
«El Papa venía aquí desde sus tiempos de obispo en Argentina. Era muy devoto de la Salus Populi Romani«, contó uno de los sacerdotes de la basílica durante una entrevista.
Por otra parte, la basílica Santa María La Mayor, es el templo más cercano a la Embajada Argentina en Roma, apenas a unos metros. Así, el papa Francisco podrá descansar en la cercanía de la patria donde nació.
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