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Imagen de Harry Strauss en Pixabay
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Camino a la sostenibilidad: ahorrar recursos de la luz y la comida hasta en nuestro jardín

A fin de ahorrar dinero a la par que respetar al medioambiente, acciones como instalar un césped artificial en el jardín pueden marcar una gran diferencia. Evita un dispendio de agua y uso de productos químicos, una opción que debe aunarse a otras actividades domésticas para ahorrar recursos, reducir nuestro impacto ecológico e incluso ayudar a quienes más lo necesitan.

Ahorrar dinero y aumentar la sostenibilidad

Si bien antes era preciso observar lejanos paisajes antárticos o tropicales para atisbar el declive medioambiental, hoy basta con pasearse por los entornos naturales de casi cualquier país para percatarse de lo extremo de esta situación. Cuando optamos por no contribuir a la salud del medioambiente pensando que “ya lo hará otro”, no sólo estamos cometiendo una peligrosa negligencia para con nuestro propio ecosistema. Con ello, obviamos la ingente cantidad de seres humanos que, día tras día, aportan directa o indirectamente dejan una huella negativa en el planeta. Porque, aunque haya quienes traten de quitarle hierro, cada granito de arena cuenta.

Evidentemente, esta afirmación no implica que tengamos que correr a comprarnos un coche híbrido o eléctrico, ni tampoco instalar a toda prisa una placa solar en nuestro techo. Se trata de llevar a cabo pequeños cambios o actividades inocuas para el planeta. Tomando un simple ejemplo de ello, aplicable tanto en casa como en una empresa, podemos encontrar en páginas como https://todocesped.es/ estupendos modelos de césped artificial con los que poder ahorrar hasta un 80% de agua. Añadiendo a su mantenimiento un plus de comodidad al soportar cualquier tipo de clima y, además, facilitando la vida en el hogar al ser antiácaros.

Cómo ahorrar recursos en casa

Muchos seguramente pensarán que el gasto de agua no tiene nada que ver con la contaminación. Sin embargo, utilizar menos agua reduce consecuentemente la energía empleada para tratarla en su proceso de potabilización, ahorrando también así el combustible necesario para ello. Asimismo, y bajo un pronóstico cada vez más realista, ello también nos permitirá reservar agua para futuras sequías o escasez, por no hablar del ahorro económico. De hecho, si ya un adulto consume unos 20 litros de agua por minuto cuando se ducha, añadir a ello un gasto aproximado de 6 litros de agua por metro cuadrado de césped natural al día dispara nuestro gasto.

Pero modificar la naturaleza de nuestro jardín para una mayor sostenibilidad doméstica no es el único truco al que podemos recurrir. Además de utilizar bombillas de bajo consumo, si descartamos la posibilidad de instalar unas placas fotovoltaicas como fuente de energía renovable, a menudo pasamos también por alto los beneficios de la luz natural. Aunque tendamos a pensar que la electricidad no contamina —al menos en su consumo—, la realidad es que la producción de electricidad sí es contaminante. Esto es debido a que, en muchos casos, ésta se lleva a cabo mediante la quema de combustibles fósiles o incluso en centrales nucleares.

Consumir alimentos de proximidad, de pequeñas tiendas, huertos y granjas también supone un ahorro energético importante, y además e suna vía que anos ayuda a estar más alineados con un estilo global de responsabilidad y sostenibilidad medioambiental y social. Cada gesto, cuenta. Los alimentos, el agua y la electricidad son 3 áreas a las que podemos prestar atención e integrar pequeños gestos en nuestra rutina. 

¿Es el césped artificial realmente sostenible?

Además del ahorro de agua antes mencionado que supone su instalación, cabe decir que el césped artificial también previene la contaminación del suelo, dado que éste no precisa de ningún tipo de producto químico para su mantenimiento. En ese sentido, cabe también mencionar que no requiere de control de plagas ni, por lo tanto, de pesticidas que pueden contaminar el resto del jardín o las plantas adyacentes al césped. Motivo por el que, además de proporcionar el máximo realismo y estar certificado para niños y mascotas, se adapta tanto en exterior como en interior, en algunos casos, con una durabilidad y resistencia de hasta 20 años.

En otro punto, es también preciso señalar la contribución que algunas empresas de este producto hacen al mundo y a quienes más lo necesitan. De hecho, la ya mencionada TodoCESPED.es colabora con la ONG AFRICagua para llevar al continente el agua ahorrada con el césped artificial. Concretamente, una misión centrada en Darsilami, una aldea de 1.400 habitantes ubicada en Gambia que requiere de este recurso para cultivar y sobrevivir a las sequías, donde pretenden construir un pozo para conseguir el agua. Una vez más, demostrando que la lucha por la sostenibilidad no sólo nos atañe a nosotros mismos, sino a todos los seres humanos y al planeta donde coexistimos.

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Gaia Vercelli

Estudiante de economía, involucrada en proyectos de sostenibilidad en el área de la moda, participó en voluntariados sociales y ambientales.

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