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Ser un dueño responsable: lo que no puedes pasar por alto si tienes un perro

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Tener una mascota implica una responsabilidad de muchos años. Descubre qué cosas no pueden faltarle a tu perro para que desarrolle una vida sana y natura de su especie.

Muchas personas sienten ternura al ver un perro en un pet shop, veterinaria o incluso en un video; su carita es tan tierna, que nos da la sensación de compañía y protección, entonces surge el impulso de querer llevar uno a casa. Esto mismo sucede especialmente durante las épocas festivas, lo que lleva a que muchas personas decidan dar como obsequio un cachorrito.

Pero la realidad es que, si bien las mascotas pueden brindarnos muchos momentos de felicidad y amor, requieren de un enorme cuidado y atención, en mayor o menor medida dependiendo de las razas, tamaños o características.

Por ello, desde la ONG World Animal Protection (Protección Animal Mundial), queremos brindarte varios consejos que te ayudarán a ser un dueño ejemplar para darle a tu mejor amigo todo el cariño que merece.

¿Cómo puedo saber si estoy cuidando bien de mi perro?

La Dra. Melania Gamboa, Gerente de Campañas Internacionales de World Animal Protection, sostiene que la clave para saber si estamos cuidando bien de nuestro perro (así como de cualquier animal), es pensar en si estamos cuidando las cinco necesidades de bienestar animal:


  • Necesidad de un entorno adecuado.
  • Necesidad de una dieta adecuada.
  • Necesidad de ser capaz de mostrar el comportamiento normal de la especie.
  • Necesidad de alojamiento en compañía de, o aparte de, otros animales.
  • Necesidad de estar protegidos del dolor, sufrimiento, lesión o enfermedad.

Cuidado de salud y prevención de enfermedades

Para estar seguros de que nuestro perro estará saludable y con el objetivo de prevenir cualquier enfermedad, resulta fundamental evaluar si estamos cumpliendo con las cinco necesidades. Si las respetamos, probablemente el animalito no se enferme, aunque sí es cierto que podrían surgir otros temas, ya sea por virus en el medioambiente, contacto con otros animales o cuestiones de la edad.

Sin embargo, afortunadamente, todo esto se puede evitar a través de la prevención con vacunas y desparasitación.

Dependiendo del país, habrá vacunas más clásicas, como la rabia, que es obligatoria una vez al año), parvovirus y distemper, así como otras que serán dadas o no según las recomendaciones del veterinario, dependiendo del país, clima o historia clínica del perro.

¿Existen realmente las “razas peligrosas”? ¿Qué rol juega la tenencia responsable?

Hoy día, se escucha mucho el término de “perros peligrosos” o “razas peligrosas” y el cuidado que hay que tener con ellas. De hecho, recientemente en Argentina, se dio una controvertida situación a partir de un intento de robo en un domicilio. Allí, vivían dos pitbulls que reaccionaron atacando al ladrón a fin de proteger su territorio. Sin embargo, debido a que el intruso recibió un fuerte ataque, no sólo la dueña resultó imputada por la “respuesta agresiva de los perros”, sino que además, corrió el rumor de que los perros serían sacrificados.

Gracias a más de 300.000 firmas recolectadas en muy pocos días, la fiscalía de la localidad retrocedió dado que los animales no pueden ser sacrificados porque sí; mucho menos por proteger su territorio y de propiedad privada. Este hecho, nos lleva a pensar en qué importancia se le da a la vida de los animales y el rol de las personas que tienen un perro a cargo.

Muchos países del mundo, han elaborado legislaciones para evitar mordeduras de “razas peligrosas”, como ocurrió con estos pitbulls. En Argentina, por ejemplo, existe la ley 14107 y la 4078, que buscan proteger la salud de las personas y de otros animales, exigiéndole a los dueños de pitbulls, rottweiler, dogos, doberman (entre otras razas) que cumplan con un determinado protocolo, como por ejemplo, el uso de correo y bozal, la inscripción del animal en un registro, entre otros puntos.

La pregunta es: ¿estas leyes funcionan y previenen mordeduras?, ¿favorecen la tenencia responsable por parte de los dueños?



La AVMA (Asociación de Medicina veterinaria) sostiene que las legislaciones propuestas en varios países para frenar las mordeduras de  “perros de razas peligrosas”, son vagas y en vano dado que no producen ningún cambio, pues la cantidad de mordeduras sigue exactamente igual.

Claro que la mordida de un pit bull no es la misma que la de un chihuahua, pero el acto de morder no depende de la raza, sino de cómo el animal fue criado, si ha habido una cruza intencional para aumentar la agresividad, si ha sociabilizado con otros perros desde pequeño, entre algunas otras cuestiones. El problema no es del perro, sino de lo que fomenta el ser humano.

La pregunta entonces es qué rol jugamos los seres humanos no como dueños responsables, sino como individuos responsables.

La Dra. Gamboa agrega que “es clave entender que todos los perros muerden, y avisan antes de hacerlo, sólo que a veces, no podemos entender el mensaje. El tema de razas peligrosas, para ser eliminadas a través de una legislación, no funciona dado que se le echa la culpa a la raza y se le quita la responsabilidad al ser humano. Los perros pueden morder porque tienen miedo o porque están protegiendo su territorio, su comida, sus dueños, la casa o la propiedad, como sucedió con los dos pit bulls argentinos. ¡Es de esperarse! Y eso no depende de la raza.”

Está demostrado que en países donde los perros son maltratados, la agresividad es mayor, y por lo tanto, las mordeduras también, de modo que todo depende de nuestro comportamiento; no generarle algún trauma, respetar las cinco libertades, darle amor, cariño y dejarlo comportarse de forma natural.

Lo que recomienda la Dra. Gamboa, caso de tener un perro que sea más agresivo, es llevarlo a un etólogo (experto en comportamiento animal) a fin de aprender la razón detrás de la agresividad y de que el dueño aprenda a manejar al perro, siempre brindándole bienestar. Mientras tanto, utilizar correa y bozal, sobre todo si esto es lo que pide la legislación..

Además, si hay niños por ejemplo (particularmente menores de 7 años), es aconsejable que siempre haya un adulto que supervise la situación, pues hay estudios que demuestran que los pequeños no pueden detectar las señales caninas y que sólo la presencia física de un adulto previene mordeduras a esas edades.

¡Esperamos que todos estos consejos te hayan sido de utilidad! Y recuerda: la vida de un animal es tan importante como la nuestra, por lo que si decides tener uno, respétalo y cuídalo como lo merece.

Por Jezabel Handel

Ecoportal.net

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