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La sociedad del miedo y la inseguridad

14/09/12 Por Eduardo Paz Rada

La construcción de un modelo político y social penalizando la pobreza y la marginalidad

I.- Introducción

Nunca como en la época actual las sociedades humanas, en su diversidad cultural, política, social, medioambiental y geográfica, tienen al frente un fantasma que recorre sus entrañas más íntimas generando grandes incertidumbres y preocupaciones y produciendo guerras, violencia, aislamiento, autoeliminación, odio y desintegración y anomia social de dimensiones y profundidad que ponen en riesgo la propia convivencia entre los seres humanos en el planeta. El miedo, tanto en sus manifestaciones de presencia objetiva como en el sistema psíquico de las percepciones cotidianas, está posesionado en las prácticas rutinarias de hombres y mujeres de la más diversa índole y contexto en todo el mundo.

Los medios de comunicación, la industria cultural y lainstrumentalización política han conseguido imponer y utilizar, sobrelas construcciones psíquicas, genéticas y biológicas sensibles de losseres humanos, el miedo y la inseguridad como “estado de existen cianatural” que reivindica la concepción del “hombre enemigo del hombre”que no solamente impulsa la lucha, el recelo, la duda, el extrañamiento, la distancia y el peligro latente entre los sereshumanos, sino que valida y legitima la existencia de un poder supremo que debe imponerse de manera brutal sobre las personas, parasometerlas y, supuestamente, protegerlas.

Esta situación marca e influye sobre los cambios y transformaciones en la evolución de las sociedades a lo largo del tiempo, lo que semanifiesta en la diversidad de formas que adquiere la relación de lasociedad con el estado y con la economía, más aún en el periodo neoliberal que instrumentalizó el estado, aparentemente prescindente, para imponer una visión ideológica de acentuado individualismo y competencia sin límites entre las personas, en el marco de un capitalismo salvaje y depredador de vida social.

No se trata de negar que la lucha por la sobrevivencia, por lasatisfacción de necesidades básicas y de las otras, por el control y el dominio de los demás y de la naturaleza y por someter a otrospueblos, culturas, regiones y recursos, no hayan estado presentes a lo largo de la historia, sino advertir que actualmente se trata de un fenómeno que alcanza ribetes que envuelven cada vez más a la totalidad social bajo una “administración del miedo”, con todos los instrumentosy procedimientos de la racionalidad instrumental que alienan y enajenan a los seres humanos. Esto no significa mirar al costado frente a las manifestaciones reales de violencia e inseguridad que asolan distintas sociedades en la actualidad.

El poder establece políticas de “sembrar el miedo” como el modo de construir una sociedad de individualismo salvaje, de separación yexclusión humanas, de concentración de recursos, de aislamientos y dedemarcación de espacios y fronteras reales y simbólicas y, porsupuesto, de control vertical de la sociedad.

Inicialmente la observación y descripción de situaciones y hechos permite poner en la misma bolsa una diversidad de fenómenos de violencia, peligro, inseguridad y miedo en distintos lugares, países,situaciones y relaciones, como anotaremos más adelante, sin embargo,el trasfondo de cada caso está relacionado a una estructura global y local que requiere de su propio análisis.

La discriminación y persecución a los judíos en distintos lugares y momentos de la historia o a los gitanos en Europa Occidental durante siglos, adquiere, en este último caso, un alcance, dimensión y calidad distintos en la última década. De la misma manera la estigmatización peyorativa de los negros, de los sudamericanos, de los árabes, de los indios o de los pobres, marginados, migrantes y diferentes tiene ahora un conjunto de rasgos considerados criminalizables y penalizables, enfunción de la defensa de las presuntas seguridad y estabilidad sociales.

En la última década, en coincidencia con la crisis económica internacional, la agudización de manifestaciones de malestar, rechazo y xenofobia frente a los migrantes extranjeros en Europa Occidental yEstados Unidos se han hecho muy evidentes, incluyendo campañas que posicionan el peligro, el miedo y la inseguridad como ingredientesprincipales tanto desde los medios de comunicación, como desde lospartidos políticos y las instituciones sociales.

En algunos casos el tema ha sido encubierto con argumentos vinculadosa la lucha entre culturas, el enfrentamiento de civilizaciones, la invasión de marginados y peligrosos provenientes de otras regiones delplaneta; en otros casos el argumento era mas directo: la competenciapor puestos de trabajo y la lucha por los medios de vida que daba mayores ganancias a los empresarios que podían deprimir los salariosaprovechando las desventajas de los trabajadores migrantes,especialmente los indocumentados e “ilegales”.

Otra faceta de la violencia y el miedo se ha manifestado claramente en la exacerbación de las mafias del narcotráfico en México y Estados Unidos, las pandillas en casi todas las ciudades del planeta, lastemidas maras centroamericanas marcadas con señales en los cuerpos de sus miembros para garantizar las lealtades, los grupos terroristas y armados en varias regiones del mundo, la violencia sexual contra las mujeres y los niños y adolescentes, la impunidad policial y las acciones de intervención militar de las potencias capitalistas endistintos puntos. Las operaciones de los grupos mafiosos y de las pandillas violentas han generado un pánico social de envergadura, en tanto los gobiernos han establecido formas de administrar la violencia, la inseguridad y el miedo con fines de control y vigilancia social.

Prácticamente todos los gobiernos, partidos y dirigentes políticos,desde Cameron en Inglaterra, el PS Francés, Ollanta Humala en Perú,Dilma Roussef en Brasil, hasta Obama en Estados Unidos, Hu Jintao enChina, Chavez en Venezuela, Sarkosy en Francia y el emperador Akihitoen Japón (véase periódicos y noticias 2010-2011) han hecho del tema de la “seguridad” la base de su agenda pública, considerado el problema central de la sociedad que debe ser enfrentado de manera drástica. De igual manera la vida doméstica y cotidiana de millones de millones de habitantes del planeta está cruzada por la preocupación y temor frente a la inseguridad, convirtiéndose ésta en el primer problemas ocialmente identificado como altamente peligroso en una sociedad en la que se acrecientan y multiplican los riesgos de diversa índole.

Los “otros”, los diferentes, son identificados como los causantes del peligro al estado de cosas vigente y al equilibrio social, las manifestaciones de xenofobia se han ido ampliando inclusive en clasesy sectores sociales tradicionalmente proclives al respeto a los demásy a la tolerancia entre seres humanos.

La antigua animad versión frente a los gitanos o a los judíos, o a los árabes y negros, o a los indios o amarillos desde la perspectiva de la cultura occidental, eurocéntrica y cristiana dominante, se ha ampliado a una amplia gama de grupos humanos distintos, consideradosun peligro al orden establecido en la vida cotidiana, el mismo que es considerado como natural y legítimo. Al frente, también las culturas de los pueblos del Tercer Mundo han creado estigmas de miedo en torno a los conquistadores, colonialistas, dominantes y opresores por susactos y genocidio, discriminación, exterminio y exclusión, a pesar de haberles impuesto una visión de jerarquías y desigualdades marcadas por la superioridad.

El marco ideológico del denominado choque de civilizaciones, del enfrentamiento de culturas, de la tendencia a la unipolaridad, está signado por el peligro identificado en la emergencia y protagonismo internacionales de otras culturas, otras religiones, otros modos devida, otras maneras de sentir, actuar, pensar y mirar la realidad,otros idiomas y otras economías con miles de millones de personas queponen en entredicho una hegemonía dominante que se ha considerado así misma como el paradigma o modelo de vida humana sobre la base de susistema de dominación históricamente determinado. Estos patrones ideológicos han puesto en escena precisamente las bases de una concepción que, aprovechando las distintas facetas de la violencia einseguridad, identifica la aparición y desarrollo del miedo y laviolencia con los otros diferentes a quienes hay que marcar con elestigma de creadores e impulsores del riesgo para la colectividad e incluso para la humanidad.

II.- Manifestaciones de la violencia

Las mafias europeas en Estados Unidos a principios del siglo XX conformadas por grupos de inmigrantes irlandeses, italianos de lacamorra, polacos y armenios; las bandas y pandillas en Francia eInglaterra que causaban pánico y zozobra en las ciudades; la yakusatraficante de drogas, juegos prohibidos y prostitución en Japón yotras regiones de Asia; los piratas y mercenarios, como los gurkas, alservicio del colonialismo de Europa y Estados Unidos en Africa,Latinoamérica y Asia Menor; son los antecedentes de las nuevas formas,en las postrimerías del siglo XX y principios del XXI, de acciones através de organizaciones que utilizan la violencia y el terror paraconseguir sus objetivos poniendo en riesgo permanente a las sociedadescontemporáneas.

Así, las maras centroamericanas han sido apuntadas como un tipo de organización de jóvenes vinculados a la delincuencia internacionalizada a partir de la masiva migración de los años ochenta y noventa hacia Estados Unidos y que sus ritos de pertenencia están vinculados a la violencia y las marcas en el cuerpo con dibujos y señales que los identifican y “marcan” de manera permanente (Gorza.2011) no solamente en el sentido de reconocimiento entre ellos, sino frente a las fuerzas policiales, consiguiendo un fuerte control sobre sus miembros. Su acción tanto en las ciudades norteamericanas comocentro americanas es proverbial por el grado de violencia que emplean y el temor que crean en las comunidades. Estas características han sido remedadas por otros grupos en distintos lugares de Sudamérica y el Caribe. Sus precursores, sin embargo, se encuentran en Europa a travésde los skingers, los cabezas rapadas, las pandillas y bandas dejóvenes violentos en Inglaterra, Francia y Alemania que repudian elorden existente y generan peligro y pánico a su paso, especialmente enla población inmigrante procedente del mundo árabe, africano y latinoamericano; y en Estados Unidos con las comunidades de jóvenesmarginados negros y latinos que realizan sus actividades en losbarrios de muchas ciudades norteamericanas . Son conocidos también los altos grados de violencia e incertidumbre que provocan los hooligans futbolísticos en Europa y las barras bravas en América Latina.

Otras características tienen las mafias organizadas que operan en elmundo sobre una base nacional. Ahí están las redes internacionalescon organizaciones mas sofisticadas que generan amenaza sobre lacomunidad: están los ya indicados miembros de la yakusa japonesa quedominan y compiten el control de sus actividades ilegales en su país,en Asia y en otras regiones del mundo, los de la triada china que,sobre su plataforma de Shangai, cuentan con una amplia presencia enAsia, Europa y América del Norte. A estos grupos pueden agregarse losque corresponden a la mafia rusa con los grupos desolsetska y dolgo y las tradicionales asentadas en Estados Unidos yque manejan los negocios de la droga, el contrabando de armas, elterrorismo, el blanqueo de dinero, los grupos mercenarios y elnarcotráfico. Administran un millón de millones de dólares anualmentey no es poco poder.

Otro tipo de grupos que provocan violencia son aquellos a los que sevincula con alguna orientación política y que son consideradospeligrosos de acuerdo a la perspectiva ideológica y política.Prácticamente las políticas de seguridad y control estatal a nivelmundial han sido establecidas, sobre la base de las decisiones deWashington, por el peligro que se atribuye a la red Al Qaeda,responsable de la catástrofe de las Torres Gemelas de Nueva York, enel marco de la confrontación ideológico-religiosa entre el mundooccidental y el mundo musulmán. Un marco similar se establece en tornoa las guerras de intervención imperialista como en Irán o Afganistán,a los grupos guerrilleros, ejércitos de liberación, a la represión delas movilizaciones de la llamada primavera árabe, a los radicalesnacionalistas y separatistas y a procesos de balcanización endistintos continentes, donde se producen guerras civiles,enfrentamientos y masacres genocidas, las formas más perversas de lainseguridad humana.

Si bien no son lo mismo, se incluye en un mismo tipo a un heterogéneogrupo de actividades y sectores que están vinculados a distintasformas de violencia y protesta social: delincuencial, política,étnica, racista, mercenaria, deportiva, doméstica, nacionalista yxenófoba.

La experiencia de las movilizaciones sociales, especialmentede los jóvenes en los últimos años, vinculadas principalmente a la protesta social contra las políticas de los gobiernos de los países deEuropa y Estados Unidos en relación al desempleo, la inflación, la falta de oportunidades y la crisis económica y financiera del capitalismo, muestra el desborde y reclamo contra los monopolios del poder y la economía que son los que deciden sobre los demás y afectan a los trabajadores, los jóvenes y la población en general. La reacción de los gobiernos es la represión y la violencia, producir temor en los movilizados.

Los descontentos, los indignados, los ocupas, los movimientos reivindicativos que generan masivas protestas sociales, como las de Paris, Londres, Madrid, Nueva York y otras ciudades, o las manifestaciones de estudiantes en Chile, Egipto o Colombia, intentan ser identificadas por el poder económico, los medios de comunicación y el orden político como provocadoras de violencia con una mirada gubernamental, policial y penalizadora.

Algunas investigaciones sociológicas han identificado a los distintosgrupos que se han ido formando en la vorágine del crecimiento de lasciudades, entre ellos las comunidades juveniles, como las tribusurbanas que buscan espacios sociales de pertenencia con identidades yculturas de las mas extrañas y diversas y como forma de defensa frentea la variedad de peligros que se presentan rutinariamente.

La Doctrina de Seguridad Nacional, línea oficial de las dictadurasimpulsadas por Estados Unidos entre1960-1980, es un antecedente muyclaro de cómo los distintos estados, especialmente en Norte yLatinoamérica, han establecido criterios de uso de la violencia nosolamente contra los grupos enemigos políticamente, en su momento laizquierda y el comunismo, sino contra todas las manifestacionessociales de crítica al sistema, impulsando un catecismo militar,policial y judicial destinado a destruir a los denominados grupospeligrosos, con el fortalecimiento de los Ejércitos, el armamentismo,el espionaje y los grupos paralelos de paramilitares y mercenariosapoyados y asesorados por el gobierno de Estados Unidos. Laidentificación del enemigo externo y, especialmente, del enemigointerno con los movimientos de protesta social y política ha sido unrasgo característico en ese contexto.

Ahora, con el crecimiento de la población, el aumento de ladesigualdad social e internacional, la crisis del cambio climático,los desequilibrios medioambientales, la crisis del capitalismometropolitano y la emergencia de nuevos protagonistas en la escenainternacional, la disputa por el control de recursos naturales,alimentos, energía, agua y tierra se convierte en un punto dereferencia primordial, creando tensiones y potenciales manifestacionesde violencia y guerra. La crisis climática trae aparejada lainseguridad y los riesgos como inundaciones, catástrofes naturales,tornados, huracanes, terremotos, maremotos, deslizamientos y una seriede fenómenos que atentan directamente contra la vida humana y que sepresentan como “castigo de la naturaleza” siendo producto de la propiaacción del hombre. Similar efecto producen el uso militar de latecnología, como el ataque norteamericano con la bomba atómica enJapón, o los accidentes nucleares en Chernóbil y Fukushima,provocando catástrofes humanas y naturales de gran envergadura.

Desde los tiempos de la colonización y conquista, la segregaciónracial, la eliminación de los indios hasta el apartheid, las formas deviolencia simbólica se han ido afianzando y naturalizando en unoscasos, y en otros casos se presenta de manera brutal como el caso delos navegantes migrantes que salen de las costas del norte de Africa yrecalan en islas y territorios europeos como el caso de Lampedusa(Italia) y Ceuta y Melilla (España), o la intervención militar de la OTAN sobre Libia o las torturas en la base militar de Guantánamo(Estados Unidos), o la invasión inglesa a las Islas Malvinasargentinas o el enfrentamiento entre nigerianos y gitanos, ambosgrupos migrantes, en Palma de Mallorca, España en 2009 y 2011 o laaplicación de leyes antiinmigratorias en Estados Unidos con su secuelade asesinatos en la frontera con México o en la Unión Europea con laexpulsión de extranjeros.

La universalidad del miedo, la inseguridad y la violencia, así como delas políticas de seguridad se ha convertido en un aspecto fundamentalpara la comprensión de las tendencias sociales en todas las sociedadesde las regiones del mundo. Como hemos señalado, desde la acciónorganizada de grandes mafias y corporaciones delincuencialesinternacionales (droga, armas, tráfico de personas, prostitución,lavado de dinero, guerra), pasando por los terrorismos de distintocariz, por la acción de estados preparados para controlar y someter ala sociedad, hasta las amenazas en las calles de La Paz, Londres, ElCairo, Hanoi o Estambul, donde se producen hechos de violencia yratería cotidianos.

También se ubican en esta categoría de situaciones las migracionesdentro los mismos países, el miedo a los extraños, a los diferentes,que emergen en las ciudades y en la vida pública ante la necesidad desobrevivir (Gorza. 2011) Se encuentran en lucha por su existenciamisma, por el consumo y ante esto las distancias y desigualdadessociales y culturales se amplían, se construyen muros de hormigón omallas metálicas entre países, entre regiones, entre ciudades y entrebarrios e incluso entre familias.

III.- Amenazas y miedos en la sociedad actual

Los riesgos de distinto tipo que acechan a las colectividades socialesy el miedo que caracteriza hoy a los seres humanos están ligados a lanegación de la vida y la sobrevivencia físico-biológica, a la fracturao imposibilidad del bienestar, a las amenazas ciertas o supuestassobre las personas, a los peligros que acechan cotidianamente, a laviolencia real o potencial que se siente en todos los ámbitos deactividad y a la inseguridad que se establece en relaciones socialescomplejas, intrincadas y diversas. El miedo como temor a sufrir, asentir dolor, a ser vulnerable.

La vida y la muerte están en la dialéctica de los seres que tienenexistencia orgánica y que los condiciona inexorablemente para existircomo sistemas biológico, psicológico y social a través de susrelaciones con el medio físico natural y con los demás seres vivos. Lanecesidad de vivir y proyectarse ha generado todos los procesos enbase a los cuales los seres humanos y las sociedades han producido suexistencia y su historia, han construido sus relaciones y su mundosocial y también han condicionado su vitalidad frente a las reaccionesdel entorno, allí emergen las amenazas, los peligros y los atentadoscontra su vida y existencia y también las reacciones y maneras deenfrentarlos, las que tienen una base biológica, la lucha por lasobrevivencia, y una base social constituida colectivamente en largosprocesos de tiempo y en contextos diversos y complejos.

Además, inmediatamente, es decir simultáneamente, las fuerzasamenazantes han sido los propios congéneres, los que por el control,el uso y la administración de los recursos y medios de vida,necesarios primero y después generales, han pugnado, han luchado y sehan enfrentado, construyendo social e históricamente un complejo deamenazas, peligros y temores naturales, sobrenaturales, culturales yhumanos que acompañan la historia de la humanidad y de todas lassociedades.

El miedo innato, el miedo que surge ante el desequilibrio o peligrobiológico o psicológico ha desarrollado genéticamente en el organismolas reacciones que permitan evitar, enfrentar o controlar las amenazasy los riesgos mediante procesos fisiológicos de alerta y reacciónvital como defensa propia del organismo, el mismo que va a evolucionarconjuntamente a la formación de miedos socialmente construidos, desentimientos y emociones compartidos, de miedos establecidos de maneraconjunta entre los seres humanos en su propio desenvolvimiento yproyección.

La historia de la humanidad es también la historia de sus miedos ytemores ante diversas amenazas y riesgos, ante los cuales se hanconstituido grandes respuestas, desde aquellas vinculadas a losdioses sobrenaturales protectores, a la fuerza y voluntad del propioser humano, a su capacidad de pensamiento y creación y a los recursos,instrumentos, técnicas, conocimientos, ciencias y tecnologías paraprotegerse y desarrollarse. Sin embargo sus propias creaciones se hanconvertido, en muchos casos, en nuevos peligros y amenazas, entreellos las heterogéneas relaciones sociales, la división deactividades, la autoridad, el poder, el dominio, la desigualdad, ladistribución inequitativa de recursos, el prestigio, los privilegios yel control sobre los demás controlando los medios de vida.

Las amenazas se presentan como visibles y perceptibles directamenteante situaciones de riesgo a la integridad individual o grupal, sepresentan como violencia, peligro, delincuencia o agresión directos,entretanto las amenazas invisibles están latentes en el medio en tantoconstrucciones sociales de potencial peligro sobre los seres humanos.En ambos casos la conjunción de la evidencia objetiva y subjetiva delpeligro con la administración del miedo desde las instancias de poderva construyendo un sistema de control, vigilancia, orientación yregulación de la inseguridad, el peligro, la amenaza y el riesgo desdelas mismas las estructuras de dominación institucional hasta el campode los aspectos más rutinarios, microsociales y cotidianos de la vidahumana.

De esta manera, la constitución, administración y manipulación de losmiedos sociales e individuales se convierten en recursos de lapolítica, del estado, de las instituciones, para vigilar, controlar ycastigar a la sociedad o a aquellos segmentos de la misma que seconsidera son un peligro para determinado orden establecido, forjandoasí un esquema cada vez mas sofisticado de dominación, domesticación ysubordinación de la colectividad al poder.

Las dimensiones de la inseguridad, el peligro y la violencia se laspuede ubicar de acuerdo a la extensión social, temporal y espacial enla que se presenta y sobre la cual influye en distintas intensidadesen relación a los alcances que presenta. Asimismo, es posible que lostipos de inseguridad y miedo respondan a una combinación de aspectosque intervienen, desde los generados por los poderes institucionalesestablecidos o por los poderes criminales ilegales, hasta losvinculados a la delincuencia común, a la mafia, a la acción policial oa la agresión doméstica y personal.

Las guerras mundiales, las amenazas de confrontación generalizada, lasagresiones colonialistas e imperialistas, las guerras de liberaciónnacional, el terrorismo de estado, las guerras de agresión, elterrorismo criminal, las mafias internacionales, el trafico de drogasy de armas, las crisis económicas y financieras, las amenazasnucleares o las crisis originadas por el cambio climático tienen lamayor dimensión y alcance poniendo en riesgo grandes espaciosterritoriales y a millones de habitantes del planeta que advierten unpeligro general, una amenaza integral que provoca inseguridad y miedomúltiple y generalizado. Los que generan y administran estas tensionesson los que detentan el poder en sus distintas formas a nivelinternacional regional o nacional: las superpotencias nacionales yregionales, las corporaciones criminales, la industria militar, lasmafias internacionales, las transnacionales petroleras, lasorganizaciones empresariales de mercenarios y las grandes cadenasmundiales de medios de comunicación social.

En un escalón inferior se encuentran los procesos de amenaza y temoren las regiones y países afectando espacios nacionales donde habitanmillones de personas que sufren la influencia e impacto deorganizaciones del crimen, mafias delincuenciales, actividadesilegales, así como de estados y gobiernos, grupos con intereseseconómicos o políticos, organizaciones policiales y militares,paramilitares, policías privadas, terroristas, grupos armados ymercenarios. Algunas veces tienen vínculos regionales y responden aestrategias de control internacional mediante redes de crimen ydelincuencia que generan grandes recursos económicos y vínculos con elpoder político. La corrupción y las actividades ilegales son algunosde los aspectos que caracterizan este nivel, especialmente en zonas defrontera.

Los impactos más directos y cotidianos de la inseguridad, el peligro,la delincuencia y los riesgos diversos para los ciudadanos sepresentan a nivel local, barrial, distrital, municipal e inclusivefamiliar, lugares donde la repercusión es más fuerte e intensa tantopor la cercanía a las actividades cotidianas, como por latrascendencia de hechos que afectan inmediatamente, más aún tomando encuenta las repercusiones en los medios de comunicación que se hanespecializado en coberturas amplias y, a veces morbosas y amarillistasen torno a temas delincuenciales. Los testimonios, las versionescercanas y los propios testimonios de acontecimientos de violencia odelitos marcan y posicionan al miedo. Aquí la acción de pandillasorganizadas, de bandas delincuenciales, de prácticas policialesirrestrictas; se combina con tribus urbanas de distintascaracterísticas, de rebeliones sociales, marchas de protesta, demandasde distinto tipo, tensiones y violencias cotidianas que sonexperimentadas, a veces, cara a cara.

Por otra parte, las peleas, riñas callejeras, violencia familiar,abuso de menores, choques interpersonales y otros en los ámbitosdomésticos mas cercanos, junto a los antes señalados, marcan lostemores y miedos socialmente condicionados e internalizados por cadauno de los habitantes del espacio compartido.

En este marco, todas las personas están afectadas y son víctimas, sinembargo son “los condenados de la tierra”, los colonizados yenajenados, y “los condenados de la ciudad”, los marginados y pobres,los identificados por los sistemas penales, judiciales y policialescomo el peligro que debe ser controlado y destruido en el marco de laseguridad del estado y el orden establecido, debido a su condición deexcluidos de la sociedad y potenciales gestores de inseguridad.

IV.- Peligros y miedos en la logica del poder

La radicalización y urgencia de los problemas vinculados a lainseguridad ciudadana y social se han agudizado en los últimos treintaaños, de manera coincidente con la aplicación de modelos económicos,políticos y sociales de libre mercado, de neoliberalismo, deprescindencia del estado y de crisis que, desde una perspectivaortodoxa, obedece a la visión del “hombre enemigo del hombre”, a la deun darwinismo social e internacional que fragmenta y exacerba lasemociones, los sentimientos y las contradicciones entre los sereshumanos, los grupos sociales, las familias, las culturas, las clasessociales, las naciones y los países.

La pérdida o debilitamiento de los valores de solidaridad yconvivencia, de confianza mutua y de búsqueda de bienestar ytolerancia se han convertido en múltiples desconfianzas y temorestanto por los rasgos característicos del capitalismo y la modernidad,como por la aceleración de los procesos de enajenación einstrumentalización de los seres humanos. No es casual que las tesisde Malthus a principios del siglo XIX hayan sido retomadas dos siglosdespués por el anterior Primer Ministro inglés, Tony Blair, cuandoplantea que en el planeta existe “población excedente”, lo que lleva arecordar “el gran miedo” de los años 1788-1789, como preludio de laRevolución Francesa, ante la multitud movilizada y desbordada porconseguir alimento. Al respecto Naomi Klein denuncia que para elcapitalismo salvaje y neoliberal la gente es descartable, es “basurahumana” que se presenta como marginada, pobre y excluida. (Klein.2007). Otro Primer Ministro inglés, David Cameron, luego de lasmanifestaciones juveniles de 2011 afirmaba “existe un colapso moral,hijos sin padres, escuelas sin disciplina, recompensa sin esfuerzo,crimen sin castigo, derechos sin responsabilidades, comunidades fuerade control” (15.8.11), entretanto el Wall Street Journal, en julio de2011 informaba que “el 94% de los millonarios temen en primer lugar ala violencia en las calles”

Varios sociólogos han estudiado el tema de la inseguridad, laviolencia y el miedo, entre ellos Rene Zabaleta Mercado, Ulrich Beck,Nestor Garcia Canclini, Zigmund Bauman, Loic Wacquant y otros.

Zabaleta Mercado, en sus clases magistrales en la FLACSO México de1984 y en su trabajo sobre “Las formaciones aparentes en Marx”señalaba que la ideología del miedo se convertía en un recursopoderoso del capitalismo para disciplinar a la sociedad y a lostrabajadores y que la violencia inicial, como represión directa, ibamenguando y retrocediendo en la medida que la memoria de esa violenciase instalaba en los cerebros y se convertía en miedo incorporado comoideología, como sentido común. Se puede concluir que la ideología delmiedo como riesgo y peligro, como potencial violencia, afecta ycondiciona directamente los comportamientos y conductas humanas apartir de las múltiples vías con las que el poder, institucional o no,influye sobre los cuerpos y los grupos.

Siguiendo el análisis de Michael Foucault, agregaba que las formasmínimas de la vida social están atravesadas por esos poderes, esospeligros y esos miedos que penetran en la vida cotidiana de maneraimperceptible, convirtiéndose en constitutivas de su existencia yreproduciéndolas de manera constante.

Bauman marca los rasgos de los tiempos actuales en términos de unamodernidad que ha perdido la fortaleza institucional e ideológica,provocando así la emergencia de una modernidad difusa en la que elmiedo ocupa un lugar central en la vida social como “el más siniestrodemonio de nuestros tiempos” (Bauman 2010. 42). “En la actualidad, losmiedos se han instalado dentro y satura nuestros hábitos diarios”(Bauman 2010. 19), dice y añade que la modernidad nos ha llevado delmiedo a la naturaleza al miedo al hombre, al semejante en la medida enque la sociedad ya no está protegida por el estado. En otra parte citaa Benjamín Barber “ningún niño de Estados Unidos puede sentirse seguroen su cama si los niños de Karachi o de Bagdad no se sienten segurosen las suyas” y nos permite recordar a Franz Fanon, quien en “Loscondenados de la tierra” relata la conversación con niños argelinosque matan a su amigo francés, también un niño, sin sentir ningúnsentido de culpa, en un contexto de persecución, tortura y genocidiode los franceses al pueblo argelino. (Fanon 1961)

De allí que Bauman incorpora la tesis de la “gestión de los miedos”,la que considera que al reducir la política en la sociedad, avanza lacreación y gestión del miedo para legitimar el poder político entérminos de inseguridad del presente e incertidumbre sobre el futuro(Bauman 2010. 42), de donde nace la sensación de impotencia latentefrente a los peligros y riesgos. El bucle acción-miedo-acción seconvierte en la dialéctica que gobierna prácticamente todos losintersticios de las sociedades en el presente.

A tiempo de describir los miedos a la maldad humana y el miedo a lainadecuación (Bauman 2010. 84) destaca que en Estados Unidos lagestión del miedo ha sido administrada desde el poder político primeroy ahora privatizada y recuerda que “los miedos específicamentemodernos surgieron durante la primera oleada de liberalización másindividualización, cuando se aflojaron y se rompieron los lazos deparentesco y de vecindad que se habían unido a nudos comunitarios ycorporativos” (Bauman 2010. 97). A partir de esta referencia describey analiza los nuevos miedos y las nuevas prácticas y respuestas alrespecto.

De igual manera, Ulrich Beck (2006) en “La sociedad del riesgo”,amplia el aspecto de los riesgos y temores que se posicionan en elcentro de la vida actual, tanto en lo referido a la gestión de losconflictos, guerras y enfrentamientos nacionales e internacionales,como a los referidos a las crisis económicas, climáticas y detransformaciones tecnológicas que directamente afectan la salud, laestabilidad y la vida humanas, cuando priorizan la ganancia y ellucro. Si bien establece que el riesgo es propio de la competencialiberal, la individualización extrema de la sociedad moderna acentúala competencia y lucha, provocando elevados niveles de incertidumbrey, por tanto, miedos acentuados.

La utopía de un mundo sin incertidumbre y sin temores y riesgos seanuncia más imposible que nunca por las tendencias que se observan entodas las latitudes, pues el miedo a lo desconocido, a la falta decertezas, genera una elevada duda existencial, la que, al mismotiempo, provoca mayores miedos. De ahí que, dice Bauman, “la tendenciade los hombres a buscar una comunidad de semejantes se convierte enuna póliza de seguros contra los peligros” (Bauman 2010. 130)

Al describir las ciudades actuales, va a destacar que las murallasfueron construidas “hacia fuera” para evitar las agresiones externas,para asegurar la defensa interior, sin embargo ahora las murallas seconstruyen internamente, “hacia adentro”, para evitar el peligro, laviolencia y la inseguridad internas, produciendo la fragmentaciónsocial y espacial en el espacio municipal, considerado el lugar comúnde la vida local. Se construyen fortalezas interiores, barrios dearriba y barrios de abajo, se aíslan unos grupos de otros y se formanmicrosociedades cerradas y, a veces, inexpugnables; en la mismaperspectiva se identifica el espacio urbano como el de “la lucha porla supervivencia, con barrios y zonas separados, con guetos claramenteidentificados y diferenciados social, económica y culturalmente”.

Garcia Canclini (1990), quien, junto a Jesús Martín Barbero, hatrabajado el tema de la cultura de masas, las industrias culturales ysu influencia y las culturas urbanas desde la perspectivalatinoamericana, introdujo el concepto de “tribus urbanas” parareferirse a la formación de agregados sociales y culturales,particularmente jóvenes, en la emergencia de ciudades desordenadas yheterogéneas en los países del América Latina. En este contextoadquiere un lugar de importancia la organización de las pandillas queconstruyen “su propio mundo e identidad” frente a un espacio que seles presenta adverso, desarrollando su propio modo de vida, derelaciones sociales, modas, música, lenguaje, valores y pautas pararelacionarse con los demás. Esto provoca conflictos con lasinstituciones establecidas y, en muchos casos, las pandillas sonconsideradas como factor de riesgo y peligro por su comportamiento yaccionar.

A su vez Martín Barbero (2006), en su ponencia en el Congreso deComunicación Social señala que “la incertidumbre es el fantasma de lamodernidad”, argumentando que las angustias de millones de obreros sintrabajo y la inseguridad de perderlo o el desarraigo de millones deemigrantes desplazados por guerras y crisis se convierte en el puntode partida de los temores del presente. Señala que la modernidad teníala misión de salir del caos y establecer la seguridad, sin embargo “seinstaló la ideología del miedo, entendida como aquella que prohíbetodo intento de comprender las razones, los sentimientos y lasdemandas del otro” (Martin Barbero 2006. 6), ese otro que ha sufridoel “encubrimiento” como inexistente, sin historia, sin cultura, sintrascendencia, como escribe Enrique Dussel (1994). Martin Barberopresenta el dato de que, según encuestas de los medios decomunicación, lo que mas aterroriza a los suizos es la presencia deemigrantes.

V.- Sociedades penalizadas

Loic Wacquant coincide con Bauman al considerar que la retirada delestado de las obligaciones con la sociedad, aquel llamado “estado debienestar”, ha acelerado los procesos de violencia, peligro,inestabilidad, incertidumbre y temor y miedo en las distintascolectividades agravando las condiciones de vida de los abandonados,de los pobres y marginados. El neoliberalismo precisamente tiene comoprincipio básico sacar al estado de toda responsabilidad en la vidaeconómica y social, dejando que las fuerzas del mercado actúenlibremente.

Entre sus efectos mas perniciosos están el haber generado elevadosíndices de desempleo, baja oportunidad de realización para las nuevasgeneraciones, grandes bolsones de pobreza urbana y rural, migracionesmasivas, desestructuración de las comunidades locales yestablecimiento de territorios delimitados de las ciudades paraasentamientos de sectores excluidos. Estos aspectos han sidoidentificados por Wacquant como las cuatro lógicas estructurantes: 1.-tendencia macrosocial hacia la desigualdad social, 2.- fragmentaciónde la fuerza de trabajo asalariada, 3.- achicamiento del estado debienestar y 4.- concentración y estigmatización espacial de lapobreza.

Los estudios sobre la marginalidad urbana, la pobreza, ladelincuencia, el peligro y la violencia han permitido a Wacquantestablecer importantes aportes al respecto. Por una parte el conocer aprofundidad las características sociales y culturales de laspoblaciones marginadas y víctimas de los procesos de pauperización,empobrecimiento, separación y condena social y, por otra parte, lasmanifestaciones de la gestión y administración de gobiernos nacionaleslocales respecto a esta situación. Con el término gueto, tomado delaislamiento de judíos en varios lugares de Europa y de negros e indiosen Estados Unidos, construye un concepto que permite conocer lasformas de organización social, en términos de relaciones sociales,para analizar los territorios y espacios de marginados y empobrecidoscomo “instrumentos de control y encierro de dos caras” quecaracterizan a las ciudades tanto de los centros metropolitanos, comode los países del tercer mundo.

No es un área natural, es producto e instrumento de poder dedeterminados grupos sociales privilegiados que establecenfortificaciones (separación, seguridad, homogeneidad social yservicios propios) frente al “caos, suciedad y peligro de la ciudad”.(Wacquant 2004. 74-76). Los temores emergen frente a la potencialagresión personal, al robo, accidente, catástrofe, soledad, anonimato,pérdida de intimidad, multiplicación de controles, concentracioneshumanas o ciudades y calles vacías orientan a identificar la violenciaurbana y ante la violencia y criminalidad, como efecto de laspolíticas neoliberales, se apela a un discurso de la inseguridad y elmiedo y, a partir de eso, a la recurrencia de mas policía, masjusticia penal, mas prisión, mas mano dura y tolerancia cero a losextraviados del sistema, instalando un “estado penal” ante la crisisdel “estado de bienestar”

Los cuatro elementos del gueto son: 1.- el estigma de quienes formanparte del mismo, 2.- la restricción en sentido de identificar unterritorio de movimiento limitado, 3,- el confinamiento espacial queobliga a la reproducción de las condiciones sociales en su interior y4.- el encasillamiento institucional que permite una gestióndeterminada de las autoridades. En este contexto se genera una formade violencia colectiva que articula la formación de un espacio urbanodeterminado con la pobreza urbana y la segregación social y culturalproduciendo, dice Wacquant, una “identidad arruinada”, similar a unareservación, un campo de refugiados o una prisión, que se caracterizapor la pobreza y la exclusión social. Las dos caras del gueto seríanarma y escudo, que dan autonomía y protección a los grupossubordinados. (Wacquant 2004. 79)

Bajo esta mirada, parecidas condiciones son las que presentan lasclases bajas (underclass) en las zonas marginadas en ciudadesdistintas, sean los guetos en Estados Unidos, las favelas en elBrasil, las banlieus en Francia, las villas miseria en Argentina, laspoblaciones y callampas en Chile, las villas en Perú o las zonasperiféricas en Bolivia. Similar situación se puede encontrar en losllamados barrio gitano, barrio latino, barrio chino, barrio turco,barrio negro, barrio indio o barrio judío en distintas ciudades delmundo.

La penalización de la miseria va de la mano, dice Wacquant, de laimportación y globalización de políticas de seguridad. El casoemblemático es el de la gestión de la violencia y la seguridad en laciudad de Nueva York con William Bratton, primero responsable delMetro y después Jefe de Policía Municipal en Nueva York y Los Angeles,2000-2004, quien impulsó la “tolerancia cero”, la “limpieza de clase”y la “identificación del enemigo como parásito” impulsando lapersecución a la delincuencia juvenil, a los mendigos, a los niños dela calle, a los vendedores ambulantes y a los invasores extranjerosbajo la consigna de “guerra al crimen” para reducir la violencia yadministrar el miedo. Bratton ha formado empresas, como The BrattonGroup y Firth Seguritý, que con su presencia ha impulsado políticaspoliciales y penales en América Latina, caso de ciudades de Venezuela,Ecuador, Perú, Chile, Brasil y Argentina.

En esta mirada se presenta la psicosis por la compra y el tráfico dearmas, caso del “Club del Rifle” en EEUU y las matanzas en escuelas oedificios públicos y otras acciones vinculadas a desequilibrios deconducta. O el caso uruguayo, donde la derecha demanda más represióncontra la inseguridad frente a “la nueva pobreza que está cada vez másconcentrada en áreas estigmatizadas y territorialmente separadas. Laconstrucción simbólica de estos sectores marginalizados de lapoblación que hacen los partidos políticos y los medios decomunicación los acerca mucho más a una definición de delincuentes quea una caracterización de explotados, oprimidos y desocupados”(Rodríguez 2011. 23).

Con el crecimiento demográfico geométrico de las grandes metrópolis,con migraciones elevadas y diversas, la estigmatización de losmarginados y pobres como portadores del peligro y la delincuencia, elcambio en las formas y condiciones de vida en las ciudades en base ala diferenciación espacial mas radical y la fragmentación social ycultural han conseguido construir socialmente un enemigo: el productorde violencia, inseguridad, peligro, temores y miedos que, paramantener un orden y un poder establecidos, permite producir unaadministración y gestión del miedo bajo la fórmula penalizadora,criminalizadora, persecutoria, policial de las poblacionesempobrecidas, excluidas y discriminadas articulada a las políticasneoliberales y conservadoras. En el caso europeo y norteamericano, lasdistintas tendencias políticas de izquierda y de derecha, en elgobierno o en la oposición, han asumido esa agenda y el discurso de lainseguridad bajo los moldes señalados; similar situación se observa enpaíses del tercer mundo, incluida América Latina, donde elimperialismo ha identificado al terrorismo, a la movilización popular,a los procesos nacionalistas o populistas con los mismos signos. Estopermite volver a la memoria los alcances y rasgos de los procesoscoloniales en América Latina, Asia y Africa (Vargas Llosa. 2010) queestigmatizaron la cultura y sociedad de “salvajismo y barbarie” de lospueblos oprimidos y dominados por el poder imperial, procesos fundadosen la violencia y vejación humanas que fueron respondidas también conviolencia en los procesos de liberación nacional, como testimoniaFanon en el caso argelino.

Esta fragmentación social y territorial fundada en el miedo a losotros, a los diferentes, ha generado una ideología de culpabilidadsobre los desempleados, los jóvenes, los migrantes y los “indignados”,sobre movimientos sociales y acciones colectivas de protesta y demandasocial, actualizándose la idea de la lucha, enfrentamiento ydestrucción del hombre contra el hombre y del darwinismo social quevalora el triunfo de los fuertes sobre los débiles.

VI.- Gestión polótica del miedo

La determinación y actualidad de las agendas de seguridad en losámbitos internacional, nacional o local tienen que ver con elincremento de la violencia, el peligro, la delincuencia y laspercepciones ciudadanas de una situación de crisis evidente ante laausencia del estado como protector. También, sin duda, con laadministración del miedo y la inseguridad humana que manejan losgobiernos, los poderes establecidos y, especialmente, los medios decomunicación, como parte de una concepción que establece responsablesde una situación de incertidumbre permanente.

Las ciudades se han convertido en los espacios urbanos “peligrosos” enlos cuales se refleja con mayor impacto la inseguridad por sucrecimiento y porque concentran grandes y heterogéneas poblaciones. Elaumento del desempleo, la migración, la pobreza, la marginalidad y laexclusión social, precisamente en las urbes y metrópolis, ha llevado aidentificar los bolsones de peligro y las acciones impulsadas por losresponsables políticos nacionales o locales, con enormes accionespoliciales, judiciales y penales, criminalizando y administrando losmiedos de la población en la perspectiva de asumir mayor poder ycontrol sobre las personas.

La televisión y los medios de comunicación se han convertido en lainfluencia número uno sobre la opinión de la población y hanposicionado la centralidad del tema de la violencia y la inseguridad,frente a los cuales corresponde acciones punitivas desde las fuerzaspoliciales y militares, desviando el tema de las responsabilidadesestatales con la situación de empobrecimiento y marginalidadexistentes. A su vez, las políticas públicas orientan sus decisioneshacia la solución represiva y castigadora potenciando presupuestosmilitares y coercitivos, buscando tranquilizar a los afectados ypriorizando soluciones de fuerza y gestionando los miedos sociales.

En todas partes del mundo, países centrales o periféricos, en todoslos niveles de gobierno, internacional, nacional, regional o local,los dirigentes y responsables políticos y los candidatos a cualquiernivel de responsabilidad pública consideran el tema de lainseguridad-seguridad como el principal en sus campañas y discursos yse empeñan en abordar el problema en términos penales y policiales yno sociales, económicos, políticos y culturales. Con solo escuchar yleer las propuestas y programas políticos se comprueba estaafirmación.

Ahí emerge el problema de la gestión del miedo, que se establece comouna construcción política y social en lo internacional, nacional,institucional o estatal del poder establecido frente a sus enemigos,sobre la base de consideraciones políticas e ideológicas,consideraciones de los intereses que se encuentran en juego yconsideraciones sobre proyectos de sociedad.

Las crisis económicas y medioambientales, el incremento de lapoblación, el presunto agotamiento de recursos vitales hacen presumirriesgos y catástrofes cercanas, generando un alto nivel deincertidumbre y temor que impulsa a comportamientos sociales de altadesconfianza y temor, sin perspectivas de futuro. Tan diferente estadode ánimo al momento emergente de la modernidad y el capitalismo en losque el positivismo del siglo XIX se mostró como la salvación de lahumanidad, en el que los proyectos utópicos de manifestaban conenergía y convicción.

Cuando se producen y utilizan aviones de ataque mortal sin pilotos quelos dirijan, cuando se pretende controlar la vida humana conmicrochips, cuando se producen armas que destruyen a las personas perono los bienes materiales, cuando se amenaza con guerras atómicas,cuando se presentan hambrunas que matan a millones de personas, cuandose descontrolan plantas nucleares, sólo la esperanza detransformaciones radicales en el orden político nacional einternacional y en la mentalidad humana abre posibilidades dereconocer la vida digna como el sentido mayor de la humanidad.

El reconocimiento de uno en el otro, en el otro diferente, junto alrespeto, el diálogo, la tolerancia, la convivencia mutua a través deprocesos de interculturalidad que permitan construir un mestizajeuniversal, una raza cósmica que genere la confianza, la accióncomunicativa positiva, la convivencia y la certidumbre entre familias,grupos, regiones, naciones, países y continentes son aspectosalternativos al orden de inseguridad y miedo existentes.

La recuperación del tejido social de las redes comunitarias seconvierte en una posibilidad cierta para avanzar (Gorza 2011), desdeabajo, en el desplazamiento de la gestión que hace el poder con elmiedo para convertirse en una gestión social-comunitaria del mismo,buscando nuevos mecanismo de relación social, esto significa recuperarlos espacios de contacto y vínculo en base a la confianza mutua enmercados, parques, plazas, fiestas, desfiles, rituales y otrasactividades de la vida cotidiana en cada contexto, construyendo yreconstruyendo los valores culturales de la sociedad. Junto a estocorresponde avanzar en la perspectiva de abrir todos los canalesdialógicos de la acción comunicativa, de la des-fetichización ydes-instrumentalización de las relaciones humanas (desaprender paraaprender) impulsando nuevos valores de respeto, certidumbre yreconocimiento de la diversidad cultural.

“El club, la esquina, la canchita, la plaza, la asamblea del barrio,el centro cultural de allá a la vuelta, el taller, la escuelita, lamurga. El espacio territorial, lugar docente se construyen relacionesde poder, de organización, de solidaridad, de educación. Espaciosa sinmuros rígidos, sin fronteras claras. Territorios que enseñan, barriosque aprenden, ciudades que se organizan, esquinas que juegan, callesque cantan, plazas que hacen barriletes, vecinos que participan, niñosy jóvenes que deciden (…) El barrio, la calle, la ciudad; en fin, losterritorios muchas veces se convierten deliberadamente en espaciospolíticos, pedagógicos y culturales”; ésta pertinente cita ha sidotomada por Diana Hernandez y Mariano Pacheco cuando hablan de “nuevaeducación para nuevos sujetos”, de la Revista El Machete N. 2 deBuenos Aires. (En Zibechi. 2009. 100)

La democracia radical, aquella que hace de la deliberación permanenteentre todos y de la consulta y decisión en común los principios quepermitan construir una vida de armonía entre seres humanos y de estoscon el entorno natural y universal, forma parte de una plataforma. Sinembargo, se cierran estas posibilidades sino se desarrollaparalelamente un proceso de transformaciones profundas de lasrelaciones internacionales y nacionales respecto a las asimetríaseconómicas, a las desigualdades sociales, a las discriminacionesculturales, sino se pone fin a los colonialismos y sistemas dedominación internos y externos y a las intolerancias, sino se comparteel destino de la humanidad que se encuentra en uno de los momentos demayor riesgo en su historia.

Significa, por tanto, impulsar certidumbres y horizontes de certezasobre el futuro (Gorza. 2011) lo cual significa la formulación depolíticas y acciones públicas responsables, recuperando yfortaleciendo el rol central del estado nacional en la determinación ydefinición de las perspectivas en función de las necesidades ydemandas sociales, dejando atrás la conservadora visión de laprivatización y debilitamiento del estado que estableció elneoliberalismo para imponer un orden salvaje y destructor. Ecoportal.net

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