Durante su conferencia matutina, Claudia Sheinbaum se detuvo un momento, miró a los reporteros y defendió con firmeza la reciente reforma a la Ley Aduanera; esto lo hizo indicando que no se trata de complicar los procesos, sino de hacerlos más ágiles y transparentes, sosteniendo que los cambios apuntan a un comercio exterior más ordenado.
Una reforma que reparte responsabilidades
Sheinbaum explicó que la ley no solo toca a los agentes aduaneros, sino a todos los actores del sistema. «En el caso de los agentes aduaneros, se tuvieron varias reuniones con la Secretaría de Hacienda; incluso se modificaron algunos planteamientos originales», comentó, recordando que hubo diálogo antes de llegar a la versión final.
«El objetivo es cerrar los espacios a la evasión fiscal y fortalecer la rendición de cuentas», indicó la líder Ejecutiva, pero también los comparó con los notarios públicos, figuras que dan fe de lo que entra y sale del país, la protección de la aduana es un plan que tiene en mente Sheinbaum. «Durante muchos años los agentes aduaneros incluso se heredaban; no había revisión», añadió, dejando entrever la falta de supervisión que existía.
Con la nueva reforma, eso cambia, pero ahora los agentes serán corresponsables en caso de irregularidades, al igual que los funcionarios que trabajan en las aduanas. La idea se trata de que si todos rinden cuentas, el sistema funciona mejor. Y, de paso, se corta de raíz el margen para la corrupción.
Un Consejo Aduanero con más control y mayor coordinación
El martes, la Cámara de Diputados aprobó la reforma con 338 votos a favor y 129 en contra. Entre sus puntos más relevantes está la creación del Consejo Aduanero, un órgano que reunirá a la Secretaría de Hacienda, la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), el SAT y la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.
Este consejo no será una simple figura decorativa, pero su función será revisar y aprobar las patentes de los agentes aduanales, decidir sobre prórrogas, sanciones o cancelaciones, y escuchar las opiniones de otras dependencias cuando sea necesario. En otras palabras, un filtro adicional para evitar que se repitan viejas prácticas.
Sheinbaum lo ve como una forma de poner orden en un sistema que, por años, operó con demasiada flexibilidad. Con esta instancia, el gobierno espera un control más riguroso sobre lo que entra y sale del país, y un comercio más justo para la industria nacional.
Agilizar sin perder el control, según dice Sheinbaum
La presidenta también dejó claro que esta reforma no solo busca fiscalizar, sino facilitar. «Se hacen distintos mecanismos que tienen el objetivo de que no haya evasión fiscal en las aduanas y, al mismo tiempo, que sea mucho más expedito todo el proceso de entrada y salida de mercancías de nuestro país», explicó la mandataria mexicana en su conferencia llamada «La Mañanera».
Es decir, se busca obtener menos burocracia, pero más responsabilidad porque se pagarán los impuestos necesarios. Con estos cambios, los tiempos de importación y exportación deberían llegar a reducirse, siempre que los agentes cumplan su papel y las reglas sean claras. «Ellos registran lo que viene en un contenedor. Si dicen que hay una cosa y adentro hay otra, pues ni modo de que no sean responsables», puntualizó.
Por otro lado, el mensaje indica que México necesita aduanas que cuenten con mayor eficiencia, que sean confiables y más transparentes. Un sistema donde los impuestos se paguen, los trámites fluyan y la corrupción no tenga espacio. O, como diría Sheinbaum quien presentó un balance de su primer año, un proceso que sea más justo para todos, quien además sostiene que se trata de una modernización del sistema.
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