El Grupo Banco Mundial pone bajo la lupa el precio de los alimentos y se advierte que enfrentan una acumulación de riesgos sin precedentes para lo que falta de 2026. El informe realizado por el equipo de especialistas señala cuatro riesgos simultáneos que provocarían un aumento de 2,5 % en la proyección oficial de los precios. Entre ellos están el fenómeno El Niño, el encarecimiento del petróleo y la energía por la situación en Irán, la demanda de biocombustibles al alza y la reaparición de las restricciones comerciales.
El problema que precede
Según el Banco Mundial, estos nuevos riesgos ya se suman a la cadena de impactos económicos registrados en los mercados globales de materias primas debido a la crisis sanitaria de 2020, la guerra en Ucrania y las guerras comerciales más recientes.
Viendo todo como un efecto en cadena, la entidad señala que las políticas aislacionistas, la autosuficiencia energética y el cuidado de las fuentes alimentarias y la seguridad de suministro pasaron a estar en primer plano para varios países tras los sucesos que marcaron el comienzo de la década a escala global.
El posible aumento de los precios mundiales de los alimentos en 2026
El último informe oficial del Grupo Banco Mundial explica que «los riesgos están claramente sesgados al alza» por los cuatro fenómenos que caracterizaron la economía en estos recientes años. El reciente detonante fue la intensificación de la guerra en Oriente Medio, provocando una alteración en el escenario energético y rompiendo con la calma que había traído la abundancia de aceites vegetales y suministro de cereales, fundamentales para la alimentación mundial.
A pesar de esto, el cierre del estrecho de Ormuz, que deja todavía en vilo a los buques petroleros de todo el mundo, aún presiona. Esta acción encareció los fertilizantes y el gas natural licuado a niveles superiores a los que había dejado la guerra entre Ucrania y Rusia. Todo derivó en que el precio del petróleo subiera e impactara, para el día a día, en un aumento de los precios de alimentos y del combustible. Sin embargo, también presionó a otros productos y materias primas como aceites vegetales, azúcar y el maíz.
«Cuatro riesgos simultáneos amenazan los precios mundiales de los alimentos: El Niño, insumos agrícolas más caros, mayor demanda de biocombustibles y posibles restricciones al comercio podrían elevar los precios por encima de las proyecciones actuales», indicaron desde el Banco Mundial para poner en duda el 2,5 % establecido como probable para los aumentos en alimentos.
Por el momento, El Niño con su potencial intensidad, según los datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) podría llegar al hemisferio norte en otoño y estiman que será con una intensidad «muy fuerte» entre noviembre y diciembre. Esto se suma a sequías que impactarían en el sudeste asiático, Brasil y Australia, en zonas donde proliferan los cereales, la caña de azúcar y oleaginosas.
Los otros factores de importancia
La demanda de biocombustibles en aumento, con la complicación de extracción y traslado por el conflicto en Oriente Medio, suma otro condicionante extra que complica el precio de los alimentos, según los expertos. Y, junto a ello, varios países, entre los que está EE. UU., ampliaron sus mandatos de mezcla de biocombustibles. En concreto, el país norteamericano elevó el volumen exigido de diésel a base de biomasa a 5400 millones de galones en 2026, mientras en 2025 estaba en 3400 millones. A la vez, incrementará en 300 millones más en 2027.
Otro motivo para las subas, meramente económico, son las posibles restricciones a la exportación que impondrían los gobiernos para proteger el mercado interno. Así, se produciría la reducción de la oferta mundial y agravaría la volatilidad, afirmaron los especialistas del Banco Mundial.
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