Perder el hogar por la maquinaria pesada suele ser el principio del fin para los búhos del desierto.
Pero este caso fue diferente.
Los búhos del desierto fueron trasladados de emergencia a las instalaciones de una planta de energía solar.
Muchas personas dudaban de que estas aves lograrían adaptarse al ruido y a las estructuras metálicas de la planta de energía solar.
Pero los resultados fueron impresionantes.
¿Pueden los grandes proyectos de energía limpia convertirse en los salvavidas inesperados de la fauna silvestre?
Las excavadoras llegaron primero al lugar donde vivían los búhos
El crecimiento de las ciudades a menudo destruye los lugares donde viven animales del desierto.
Eso sucedió cerca de Buckeye, donde el desarrollo urbano hizo que muchos búhos excavadores perdieran su hogar.
Una organización llamada Wild at Heart decidió ayudar. Llevaron a nueve parejas y un macho solo, en total 19 adultos, a un lugar seguro.
El lugar elegido fue un terreno al lado de una planta solar llamada Sun Streams, que pertenece a Longroad Energy.
Está ubicado a unos 80 kilómetros del sitio original.
Al principio, no estaban seguros de que las aves se adaptaran al ruido y a las estructuras, pero el lugar tenía ventajas.
A diferencia de áreas con muchos árboles, donde los depredadores pueden esconderse, aquí hay muchas zonas abiertas.
Los búhos pueden ver a coyotes o perros desde lejos y los paneles solares no impiden su visión.
Una planta solar les ofreció espacio, pero las madrigueras tuvieron que construirse
Los búhos excavadores necesitan el suelo para hacer sus nidos y escapar del calor del desierto.
Por eso, no bastaba con dejarlos cerca de los paneles solares.
Para que sobrevivieran, los ecologistas hicieron 30 cuevas artificiales bajo tierra con tubos y bloques de hormigón. Esto creó un lugar seguro para ellos.
La organización Wild at Heart ayuda en este proyecto.
Sus biólogos pusieron cámaras con sensores de movimiento para vigilar las cuevas todo el día.
También se hizo un lugar especial para que los búhos tuvieran suficiente comida. A pocos kilómetros de distancia, se creó un «oasis de vida silvestre».
Este oasis tiene un sistema de riego que ayuda a crecer plantas y flores que atraen mariposas, polillas y saltamontes.
Este lugar es como un supermercado para las aves, donde pueden encontrar comida.
Además, es un lugar de aprendizaje al aire libre para estudiantes que investigan cómo restaurar el ecosistema del desierto.
Cuarenta búhos son una señal prometedora, no una conclusión definitiva
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