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Energía

Diecinueve búhos perdieron sus madrigueras por una urbanización, fueron trasladados a una planta solar y aunque había dudas sobre si sobrevivirían, un año después el lugar ya alberga aproximadamente 40 ejemplares

Por Skarlett Soto · 4 agosto, 2026 · 8:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Diecinueve búhos perdieron sus madrigueras por una urbanización, fueron trasladados a una planta solar y aunque había dudas sobre si sobrevivirían, un año después el lugar ya alberga aproximadamente 40 ejemplares
Imagen generada con inteligencia artificial
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Perder el hogar por la maquinaria pesada suele ser el principio del fin para los búhos del desierto.

Pero este caso fue diferente.

Los búhos del desierto fueron trasladados de emergencia a las instalaciones de una planta de energía solar.

Muchas personas dudaban de que estas aves lograrían adaptarse al ruido y a las estructuras metálicas de la planta de energía solar.

Pero los resultados fueron impresionantes.

¿Pueden los grandes proyectos de energía limpia convertirse en los salvavidas inesperados de la fauna silvestre?

Las excavadoras llegaron primero al lugar donde vivían los búhos

El crecimiento de las ciudades a menudo destruye los lugares donde viven animales del desierto.

Eso sucedió cerca de Buckeye, donde el desarrollo urbano hizo que muchos búhos excavadores perdieran su hogar.

Una organización llamada Wild at Heart decidió ayudar. Llevaron a nueve parejas y un macho solo, en total 19 adultos, a un lugar seguro.

El lugar elegido fue un terreno al lado de una planta solar llamada Sun Streams, que pertenece a Longroad Energy.

Está ubicado a unos 80 kilómetros del sitio original.

Al principio, no estaban seguros de que las aves se adaptaran al ruido y a las estructuras, pero el lugar tenía ventajas.

A diferencia de áreas con muchos árboles, donde los depredadores pueden esconderse, aquí hay muchas zonas abiertas.

Los búhos pueden ver a coyotes o perros desde lejos y los paneles solares no impiden su visión.

Una planta solar les ofreció espacio, pero las madrigueras tuvieron que construirse

Los búhos excavadores necesitan el suelo para hacer sus nidos y escapar del calor del desierto.

Por eso, no bastaba con dejarlos cerca de los paneles solares.

Para que sobrevivieran, los ecologistas hicieron 30 cuevas artificiales bajo tierra con tubos y bloques de hormigón. Esto creó un lugar seguro para ellos.

La organización Wild at Heart ayuda en este proyecto.

Sus biólogos pusieron cámaras con sensores de movimiento para vigilar las cuevas todo el día.

También se hizo un lugar especial para que los búhos tuvieran suficiente comida. A pocos kilómetros de distancia, se creó un «oasis de vida silvestre».

Este oasis tiene un sistema de riego que ayuda a crecer plantas y flores que atraen mariposas, polillas y saltamontes.

Este lugar es como un supermercado para las aves, donde pueden encontrar comida.

Además, es un lugar de aprendizaje al aire libre para estudiantes que investigan cómo restaurar el ecosistema del desierto.

Cuarenta búhos son una señal prometedora, no una conclusión definitiva

Han pasado doce meses desde que las aves se mudaron a este lugar y ahora, todo parece ir muy bien.

Hay cerca de 40 búhos, casi el doble de los que llegaron al principio.

Los primeros resultados indican que los búhos se están adaptando bien a su nuevo hogar.

De hecho, se sienten tan cómodos que han empezado a criar a sus pichones.

Basta observarlos un rato para darse cuenta de que están muy activos.

Se mueven de un lado a otro, ahuyentan a cualquier animal que se acerque y hasta utilizan los paneles solares como sombrillas para protegerse del sol.

Hasta ahora, los investigadores han observado que los búhos utilizan con normalidad el entorno de la planta solar, aunque seguirán evaluando si existen efectos a largo plazo.

Sin embargo, los biólogos prefieren ser cautelosos.

Un año no es suficiente tiempo para asegurarse de que todo vaya bien.

Por lo tanto, planean seguir estudiando a los búhos durante varias temporadas más.

Quieren asegurarse de que los cambios en su entorno, como la sombra artificial y los cambios de temperatura, no les causen problemas a largo plazo.

Los primeros resultados de este proyecto sugieren que, con planificación, paciencia y una inversión en conservación, el desarrollo y la protección del medio ambiente pueden convivir.

Lo que comenzó como un rescate apresurado para salvar a las aves de la maquinaria pesada se convirtió en un nuevo comienzo bajo el refugio de la energía limpia.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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