Los incendios, las inundaciones y el calor extremo tomaron gran protagonismo en estos últimos años, lo que genera preocupación entre las autoridades internacionales. Desde el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) resaltan que, si bien estos eventos son clasificados como desastres naturales, no son nada naturales, sino que son producto del accionar del hombre. Por este motivo, plantea 4 estrategias para defender al planeta de esta problemática.
Más árboles, menos calor
En este último tiempo, las olas de calor se mostraron mucho más fuertes y duraderas en comparación con las décadas anteriores, cobrándose más de 500 000 vidas al año. Frente a ello, el WRI considera como la solución más sencilla aumentar la cantidad de árboles urbanos, los cuales funcionarían como acondicionadores de aire naturales gracias a la sombra y refrigeración por proporción de evaporación que ofrecen.
De acuerdo con las investigaciones de este organismo ambiental internacional, las calles arboladas de las ciudades podrían sentirse hasta 8 grados Celsius más frescas. No obstante, las autoridades priorizan el hormigón para la urbanización, material que retiene el calor e incrementa las temperaturas, más que nada en lugares rodeados por edificios.
El WRI puso como ejemplo el programa Corredores Verdes en Medellín, Colombia, que demostró resultados notables tras aumentar la cantidad de árboles, arbustos y plantas a lo largo de sus carreteras, parques, ríos y otros espacios públicos. En esa línea, destacó que dicha estrategia permitió una disminución de hasta 10 grados Celsius, aunque no fue el único beneficio. Este plan también redujo la contaminación, creó puestos de empleo y mejoró el hábitat para la flora y fauna local.
Fuego controlado para combatir el incendio
Otra problemática preocupante en todo el mundo es el incremento de los incendios forestales, más aún en países con temperaturas altas y clima seco. Para ello, el Instituto de Recursos Mundiales recomienda la utilización del fuego. Y si bien esta estrategia resulta curiosa, tiene mucho sentido, ya que la eliminación de materiales inflamables como la maleza a través de incendios controlados permitiría focos ígenos de mayor amplitud en el futuro.
El Proyecto de Restauración de Lomakatsi sirve como un ejemplo de esta estrategia. Bajo esta iniciativa, las autoridades forestales realizan aclareos forestales para eliminar masas de árboles enfermas, maleza densa y construyen cortafuegos para evitar que los incendios se propaguen. Asimismo, el fuego controlado contribuye a la creación de bosques más sanos y resistentes.
La importancia de los humedales para frenar las inundaciones
El WRI también pone el foco en las inundaciones, que crecieron por la reducción de espacios verdes y el aumento de las urbanizaciones. Según explica, este descuido por parte de las autoridades provoca que muchas regiones queden expuestas a que las lluvias y tormentas produzcan daños profundos. Ante ello, recomienda la restauración de humedales como una solución concreta para esta problemática.
La eliminación de los contaminantes y sedimentos, al igual que la restauración del suelo natural y las especies vegetales, son cruciales para absorber el exceso de agua. Para ello, es necesaria una reubicación de viviendas, fábricas y edificios, para darle más lugar a la naturaleza. El Parque Ecoturístico de Nyandungú funciona como una muestra de cómo la reconstrucción de los humedales no solo sirve para frenar inundaciones, sino que también crea empleos y mejora el hábitat que lo rodea.
Más inversiones
Por último, el WRI considera importante aumentar las inversiones para la restauración y la conservación de la naturaleza, a la que considera la única herramienta capaz de preservar al planeta de los desastres naturales. No obstante, las investigaciones destacan que se necesita un total de US$571 000 millones para alcanzar los objetivos climáticos mundiales para el 2030.
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