A mediados de julio, EE. UU. y Arabia Saudita hicieron un anuncio que sorprendió al mundo y generó fuerte debate entre los expertos: alcanzaron un acuerdo nuclear civil. Si bien la administración de Donald Trump indica que este trato proporcionará un nuevo mercado para la infraestructura nuclear estadounidense, algunos analistas remarcan la peligrosidad de este proyecto.
Detalles del acuerdo nuclear
El presidente Donald Trump, al anunciar este acuerdo, remarcó que se trata únicamente de una cooperación para proyectos civiles, es decir, no tendrán usos militares ni pondrán en peligro el Tratado de la No Proliferación de Armas Nucleares. Según explicó, las acciones se centrarían en el desarrollo de la infraestructura nuclear de Arabia Saudita, donde la industria estadounidense jugaría un rol clave.
Así también el mandatario aseguró que la cooperación con el país árabe generaría miles de millones de dólares para la industria nuclear estadounidense, al tiempo que generaría una ventaja competitiva sobre países como China y Rusia, principales competidores en lo que respecta a la energía nuclear. En esa línea, destacó una ventaja compartida para ambos países: beneficia la cadena de suministros de EE. UU. y ayuda a Arabia a satisfacer sus necesidades energéticas.
La preocupación internacional estaba puesta en la posibilidad de enriquecimiento de uranio, algo que el presidente Trump descartó completamente. Respecto a ello, el mandatario estadounidense ratificó su postura de no enriquecimiento, la cual fue aplicada contra Irán en el marco de las negociaciones, aunque aclaró que no se opone a las instalaciones nucleares con fines civiles.
Una advertencia alarmante
A través de una reciente publicación, el Dr. Paul Dorfman, experto en energía nuclear y miembro del Comité Asesor de Protección contra la Radiación del Gobierno de Irlanda, abordó en profundidad el acuerdo entre EE. UU. y Arabia Saudita y entregó pronósticos alarmantes. Dicho artículo, publicado en la revista The National Interest, advierte que el problema no está en la proliferación, sino en la posibilidad de una fuga.
El experto señala que el interés internacional estuvo puesto en la cuestión de la proliferación nuclear, pero, en realidad, la verdadera cuestión está en los ataques y la capacidad de resistencia de los reactores en un marco de guerra. Desde su punto de vista, el Congreso estadounidense, antes de aprobar la exportación de esta tecnología, debería preguntarse por qué países como Rusia no gestionan las operaciones en Irán.
Los datos oficiales respaldan este cuestionamiento: tras el inicio de la guerra, Rusia retiró casi la totalidad de su plantilla de empleados de la central nuclear de Bushehr. Y si bien en los últimos meses retomó las operaciones, lo hizo de forma cautelosa y con un equipo reducido. Este recelo se debe a los constantes ataques de EE. UU. e Israel a este tipo de instalaciones, lo que representó una gran amenaza para la región.
Dada esta historia, Dorfman advierte que EE. UU. y Arabia Saudita deben tener cuidado con las operaciones militares enemigas sobre sus instalaciones nucleares en Oriente Medio. Asimismo, el análisis pone el foco en la incertidumbre existente en torno a la capacidad de estos países de proteger los reactores y evitar el riesgo de fuga radiológica.
El principal problema de los reactores
El analista puso como ejemplo el reactor AP-1000 de Westinghouse, una de las principales opciones de compra de Arabia Saudita a través del acuerdo firmado en julio. De acuerdo a su análisis, el edificio de contención y la instalación independiente de almacenamiento de combustible gastador del reactor cuentan con un refuerzo de hormigón de alta resistencia, lo que no es suficiente para ataques de gran magnitud.
Es que los misiles balísticos con ojivas perforantes pueden atravesar hormigón endurecido a 30 000 libras por pulgada cuadrada, una capacidad que deja latente el riesgo de fuga radiológica en la región, obligando a una evacuación de cientos de miles de millones de personas. Por ello, resalta la necesidad de reforzar las capacidades defensivas y encontrar sistemas para evitar una catástrofe nuclear.
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