En MANNA FoodBank saben que conseguir alimentos es solo una parte del trabajo.
Después hay que almacenarlos, mantenerlos refrigerados y llevarlos hasta las comunidades que los necesitan. Y para todo eso hace falta dinero.
En su almacén de Mills River, Carolina del Norte, la electricidad representa uno de esos gastos que deben afrontar todos los meses.
Por eso, el banco de alimentos decidió instalar 864 paneles solares en el techo del edificio. La idea es producir buena parte de la energía que consume y reducir la factura de luz.
Según los cálculos de la empresa encargada del proyecto, el sistema podría cubrir cerca del 70 % del consumo eléctrico del almacén.
El ahorro llega en un momento en el que MANNA y las organizaciones con las que trabaja tienen que responder a una demanda muy elevada de asistencia alimentaria.
Un banco de alimentos instala 864 paneles para reducir su factura eléctrica
En el almacén de Mills River se reciben alimentos, se clasifican productos y se preparan los pedidos que después se distribuyen por distintas comunidades del oeste de Carolina del Norte.
Hay equipos de refrigeración que deben funcionar constantemente y espacios que necesitan electricidad durante toda la jornada.
Para reducir ese consumo de la red, MANNA aprovechó el techo del edificio e instaló un sistema solar desarrollado por Pisgah Energy.
Son 864 paneles que, en conjunto, tienen una potencia de 514,08 kilovatios.
La empresa estima que producirán unos 643 494 kilovatios-hora de electricidad al año. Si se cumplen esos cálculos, la instalación podría cubrir aproximadamente el 70 % de lo que consume el almacén.
Eso no significa que MANNA dejará de pagar la luz, pero sí que podría reducir considerablemente uno de sus gastos habituales.
El proyecto contó con donaciones, subvenciones e incentivos que ayudaron a cubrir la inversión inicial.
Teniendo en cuenta esos apoyos y el ahorro previsto, Pisgah Energy calcula que el dinero invertido podría recuperarse en unos cuatro años y medio.
Más familias necesitan ayuda mientras el banco busca reducir gastos
MANNA FoodBank distribuye alimentos a través de una red de más de 300 organizaciones asociadas que trabajan en 16 condados del oeste de Carolina del Norte y en Qualla Boundary.
Entre todas registran alrededor de 220 000 visitas mensuales de personas que buscan asistencia alimentaria.

Detrás de esa demanda hay familias que necesitan completar la compra del mes y personas que, después de pagar el alquiler, los servicios y otros gastos, no siempre tienen suficiente dinero para comprar comida.
Para atenderlas, MANNA necesita mucho más que alimentos donados.
Los productos tienen que llegar al almacén, conservarse en buenas condiciones y después distribuirse entre las organizaciones que trabajan directamente con las comunidades.
Cada una de esas tareas tiene un costo. Los camiones necesitan combustible, los equipos de refrigeración consumen electricidad y el edificio debe seguir funcionando todos los días.
Por eso, reducir los gastos de energía puede ayudar a que el banco disponga de más recursos para sostener sus operaciones.
Los paneles solares no harán que lleguen más donaciones ni resolverán por sí solos el aumento de la demanda. Lo que sí pueden hacer es reducir una factura que MANNA tiene que pagar mes tras mes.
Cómo se financió el proyecto y cuándo podría recuperarse la inversión
Una instalación de este tamaño requiere una inversión considerable. Para una organización dedicada a distribuir alimentos, asumir todo ese gasto habría sido difícil.
El proyecto pudo realizarse gracias a una combinación de donaciones, subvenciones e incentivos económicos.
Pisgah Energy se encargó de desarrollarlo y estimó tanto la producción eléctrica como el tiempo necesario para recuperar la inversión.
El cálculo es de aproximadamente cuatro años y medio, aunque dependerá del ahorro que consiga generar el sistema.
Después de ese período, los paneles podrían seguir produciendo electricidad y ayudando a reducir los gastos del almacén durante muchos años.
Ahora que los paneles están instalados, habrá que esperar para conocer su producción real y cuánto se reduce la factura.
Mientras tanto, en Mills River seguirán llegando alimentos que habrá que clasificar, refrigerar y preparar para su distribución.
Ese trabajo no cambia con la instalación solar. Lo que MANNA espera es poder hacerlo gastando menos en electricidad, en un momento en el que necesita aprovechar al máximo sus recursos.
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