En algunos pueblos de Japón están probando drones que lanzan espray de pimienta y hasta robots de cuatro patas para espantar a los osos.
Aunque suene extraño, hay una razón detrás de estas pruebas.
Durante el año fiscal 2025, 238 personas resultaron heridas por ataques de osos y 13 de ellas murieron. Fue una cifra récord que dejó en evidencia un problema cada vez más difícil de controlar.
En distintas zonas rurales, los animales se están acercando a las viviendas y los vecinos necesitan saber cuándo hay uno cerca.
Por eso, algunas localidades comenzaron a probar cámaras inteligentes, drones y otros dispositivos que podrían ayudar a evitar encuentros peligrosos.
Pero ¿qué tan bien funcionan estas herramientas cuando aparece un oso de verdad?
Cómo funcionan los drones, las cámaras y los robots contra los osos
Vigilar los bosques que rodean un pueblo puede llevar muchas horas. Y en algunas comunidades de Japón, donde cada vez vive menos gente, tampoco sobra personal para hacerlo.
Los drones podrían facilitar parte de ese trabajo.
Algunos están equipados con cámaras térmicas que permiten buscar osos de noche o en lugares donde sería difícil verlos desde el suelo.
Otros llevan altavoces, luces intensas y hasta sistemas capaces de lanzar espray de capsaicina para intentar ahuyentar a los animales.
La idea es encontrarlos antes de que lleguen a las casas y tratar de alejarlos sin que una persona tenga que acercarse.
También están probando cámaras que utilizan inteligencia artificial para reconocer osos.
Cuando detectan uno, algunos sistemas pueden enviar un aviso a las autoridades. Así, los encargados de vigilar la zona pueden revisar lo que ocurre y decidir si hace falta intervenir.
Además, hay proyectos que reúnen los registros de avistamientos para identificar los lugares donde es más probable que aparezcan estos animales.
Y entre las propuestas más curiosas están los robots de cuatro patas.
Estos aparatos pueden desplazarse por determinados terrenos y emitir sonidos para intentar espantar a los osos.
Por ahora, son pruebas que se realizan en lugares específicos. No se trata de robots que ya estén recorriendo todos los pueblos de Japón.
Por qué los osos podrían acostumbrarse a estas tecnologías
Detectar a un oso antes de que entre en un pueblo puede dar tiempo para avisar a los vecinos y evitar que alguien se encuentre con él por sorpresa.
Sin embargo, los especialistas advierten que espantarlos no siempre es tan sencillo.
Un ruido fuerte o una luz intensa pueden hacer que un animal se aleje. Pero si se encuentra varias veces con lo mismo y descubre que no representa un peligro, podría dejar de asustarse.
Eso significa que un dispositivo que funciona al principio puede perder eficacia con el tiempo.
Además, hay otro problema.
Los osos no siempre llegan a los pueblos por casualidad. Muchas veces encuentran comida cerca de las casas y vuelven a buscarla.
La basura mal guardada, las frutas caídas de los árboles y otros restos de alimentos pueden atraerlos.
Por eso, aunque un dron consiga alejarlos, podrían regresar si siguen encontrando algo para comer.
Los especialistas recomiendan combinar estas tecnologías con medidas más sencillas, como guardar bien la basura y retirar los alimentos que puedan atraer a los animales.
El Ministerio de Medio Ambiente de Japón también trabaja con recomendaciones para prevenir encuentros y manejar la presencia de osos cerca de las comunidades.
Porque saber dónde está un oso es útil, pero evitar que vuelva es otra cosa.
Qué otras medidas necesita Japón para evitar los ataques
Aunque las cámaras y los drones pueden ayudar a detectar a los osos, hay situaciones en las que las autoridades tienen que actuar directamente.
Si uno entra en una zona habitada y representa un peligro, los responsables locales deben evaluar cómo intervenir.
En determinados casos, la normativa japonesa permite utilizar armas de fuego mediante procedimientos de emergencia y bajo condiciones específicas.
Pero hay algo que está complicando cada vez más estas tareas.
Muchos pueblos de montaña están perdiendo habitantes.
Con menos personas viviendo allí, también resulta más difícil contar con trabajadores que recorran los caminos, vigilen los bosques y respondan cuando alguien avisa que vio un oso.
Una cámara que detecta animales o un dron que permite revisar una zona sin acercarse demasiado pueden ser de gran ayuda
Aun así, los especialistas señalan que estos aparatos no reemplazan el trabajo de prevención.
También hace falta controlar los alimentos que atraen a los osos, cuidar los espacios donde viven y tomar medidas adecuadas para manejar sus poblaciones.
De poco sirve espantar a un animal si al día siguiente vuelve a encontrar comida en el mismo lugar.
Por ahora, las localidades japonesas están probando distintas soluciones y todavía necesitan comprobar cuáles dan mejores resultados.
Los drones, las cámaras y los robots pueden ayudar a ganar tiempo cuando aparece un oso cerca de las viviendas.
Pero conseguir que deje de acercarse a los pueblos será un trabajo bastante más complicado.
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