En un día de mucho calor, la sombra puede hacer una gran diferencia para quienes trabajan en el campo. Y, según una nueva investigación, también podría ayudar a las plantas que crecen bajo los paneles solares.
Es una de las posibilidades que ofrece la agrivoltaica, un sistema que permite cultivar alimentos y generar electricidad en el mismo terreno.
Hasta ahora, una de sus principales ventajas era aprovechar mejor el espacio. Pero los investigadores quisieron saber qué otros efectos tendría colocar paneles sobre los cultivos.
Para averiguarlo, utilizaron un modelo computacional que simuló una plantación de tomates en Nueva Jersey. Los resultados sugieren que las plantas podrían mantenerse más frescas, perder menos agua y ofrecer mejores condiciones para quienes trabajan en el campo.
Cómo los paneles solares podrían proteger los cultivos del calor
Los investigadores desarrollaron un modelo para estudiar qué ocurre cuando los paneles solares comparten espacio con los cultivos. Tuvieron en cuenta la temperatura, la humedad, el viento y las condiciones del suelo, entre otros factores.
Primero compararon el modelo con mediciones reales tomadas en California y Minnesota. Después lo aplicaron a una plantación hipotética de tomates durante un día caluroso y húmedo en Princeton, Nueva Jersey.
Los cálculos mostraron que la sombra podría reducir la temperatura de las hojas unos 3,3 °F en promedio durante el día.
La diferencia sería mucho mayor por la tarde, cuando el calor es más intenso: las hojas podrían estar hasta 13,6 °F más frescas.
También perderían menos agua.
Según el modelo, la transpiración se reduciría un 22,4 %. Este es el proceso por el que las plantas liberan vapor de agua a través de sus hojas.
En los días de calor, perder menos agua podría ayudarlas a soportar mejor las altas temperaturas, especialmente cuando necesitan reponer la humedad que van perdiendo.
Qué beneficios podrían tener los trabajadores y los paneles solares
Quienes trabajan en el campo también podrían beneficiarse de esa sombra.
Pasar horas sembrando, cuidando las plantas o recogiendo frutos bajo el sol puede ser especialmente difícil durante una ola de calor.
En la simulación, los investigadores calcularon que los trabajadores podrían sentir una temperatura unos 8 °F menor cuando realizan sus tareas bajo los paneles.
No significa que el calor deje de ser un riesgo, pero sí que algunas jornadas podrían resultar más llevaderas.
Los propios paneles también podrían salir ganando.
Cuando se calientan demasiado, pierden parte de su eficiencia. Y ahí es donde las plantas pueden ayudar.
Al liberar vapor de agua, la vegetación refresca el entorno. Según los cálculos, los paneles colocados sobre cultivos estarían unos 10 °F más frescos que los instalados sobre suelo sin plantas.
Esa diferencia permitiría recuperar alrededor del 15 % de las pérdidas de eficiencia provocadas por el calor.
De esta manera, los paneles dan sombra a los cultivos y las plantas ayudan a mantenerlos más frescos.
Pero hay algo que también debe tenerse en cuenta: bajo los paneles llega menos luz solar.
En la simulación, los tomates recibían un 47 % menos de luz y su absorción neta de carbono disminuía un 31 %. Las temperaturas más bajas ayudaban a compensar parte de esa pérdida, aunque no por completo.
Por eso, que las plantas estén más frescas no significa necesariamente que vayan a producir más frutos.
¿La agrivoltaica también puede mejorar las cosechas?
Esa es la pregunta que todavía queda por responder.
Los resultados muestran que los tomates podrían perder menos agua y sufrir menos calor. Pero para saber si eso se traduce en una mejor cosecha, habría que observar las plantas durante toda una temporada.
No alcanza con medir la temperatura de las hojas. También importa cuánto crecen y cuántos frutos producen.
Además, no todos los cultivos necesitan la misma cantidad de sol. Algunos pueden crecer bien con algo de sombra, mientras que otros podrían verse perjudicados si reciben demasiada poca luz.
La forma de colocar los paneles también influye. Su altura y la separación entre ellos cambian la cantidad de luz que llega a las plantas.
Por eso, todavía hace falta comprobar qué combinaciones funcionan mejor en campos reales.
Lo que sí deja claro el modelo es que los paneles solares podrían hacer algo más que generar electricidad sobre un terreno agrícola. Su sombra ayudaría a reducir el calor que sufren los cultivos y los trabajadores, mientras que la vegetación contribuiría a enfriar los propios paneles.
Ahora falta comprobar si esas ventajas también se notan cuando llega el momento de recoger la cosecha.
Puedes revisar el estudio completo en: Hosseini, E., Katul, G. G., Abou Najm, M., Daccache, A., Ravi, S., Heroux, K. M., Chaboya, G., Choi, C. S., & Bou-Zeid, E. (2026). Food, energy, and health implications of agrivoltaic farms. Journal of Advances in Modeling Earth Systems, 18(8), e2025MS005588. https://doi.org/10.1029/2025MS005588
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