Los restos de madera que quedan después de los trabajos forestales podrían convertirse en materia prima para producir combustibles.
Una empresa de Texas está probando una tecnología que busca aprovechar estos residuos utilizando parte de la infraestructura industrial que ya existe.
Alder Renewables anunció que su planta piloto de San Antonio superó las 1000 horas de funcionamiento continuo, convirtiendo aceite obtenido de residuos de madera en un biocrudo que puede procesarse posteriormente en refinerías.
El resultado es un paso importante para la empresa, aunque todavía falta comprobar si el sistema puede funcionar a mayor escala y cuánto costaría producir este combustible.
Cómo se obtiene biocrudo a partir de residuos de madera
La planta piloto de San Antonio utilizó aceite de pirólisis obtenido a partir de biomasa leñosa.
Este material se produce al calentar restos de madera a altas temperaturas y con muy poco oxígeno.
El problema es que el aceite resultante suele ser inestable, lo que dificulta su almacenamiento y transporte.
La tecnología desarrollada por Alder permite transformarlo en un biocrudo más fácil de manejar y trasladar.
Una de las características del proceso es que esta conversión funciona a temperaturas más bajas que la pirólisis y, según la empresa, requiere poca electricidad.
Además, no necesita añadir hidrógeno en el lugar donde se procesa la biomasa. Esto podría facilitar la instalación de módulos cerca de las zonas forestales, sin tener que construir grandes plantas industriales.
Durante las pruebas, el sistema superó las 1000 horas de funcionamiento continuo y, según Alder, mantuvo una calidad constante del biocrudo producido.
Los resultados indican que el material reúne las características necesarias para avanzar hacia las siguientes etapas de procesamiento.
Por qué este biocrudo podría aprovechar las refinerías existentes
Una de las ventajas que busca ofrecer esta tecnología es que el biocrudo pueda transportarse desde las regiones forestales hasta instalaciones industriales donde termine de procesarse.
Esto permitiría realizar parte del trabajo cerca de donde se genera la biomasa y completar el proceso en refinerías existentes.

Allí, el material podría recibir nuevos tratamientos para producir combustibles, incluidos los destinados a la aviación, además de productos químicos y otros insumos industriales.
De esta manera, sería posible aprovechar parte de la infraestructura que ya existe, en lugar de construir todas las instalaciones desde cero.
Alder también recibió apoyo del Departamento de Energía de Estados Unidos para estudiar, junto con el Laboratorio Nacional de Energías Renovables (NREL), cómo influyen las diferencias entre las materias primas en la producción de biocrudo.
Por otro lado, las más de 1000 horas de funcionamiento permitieron reunir información para diseñar equipos de mayor tamaño.
La empresa trabaja ahora en una unidad de demostración que permita aumentar la producción y evaluar el material con posibles clientes.
Estos datos servirán para ajustar los equipos, calcular los costos y conocer mejor los desafíos antes de avanzar hacia instalaciones comerciales.
Qué falta para producir este biocrudo a escala comercial
Aunque los resultados de la planta piloto son prometedores, la tecnología todavía debe superar varias pruebas antes de llegar a una producción comercial a gran escala.
Por ahora, no existe una instalación industrial de tamaño completo ni se han publicado datos suficientes sobre cuánto costaría producir el biocrudo.
También falta conocer el consumo energético de todo el proceso y la huella de carbono de los combustibles que podrían obtenerse.
Para avanzar, Alder planea construir una unidad de demostración que permita producir mayores cantidades de biocrudo y probarlo con posibles clientes, incluidos los del sector de la aviación.
La compañía también busca acuerdos financieros y alianzas con otras empresas para respaldar sus futuros proyectos.
Las 1000 horas de funcionamiento muestran que el proceso pudo mantenerse estable durante una prueba prolongada, según los resultados comunicados por Alder.
Ahora queda comprobar si puede repetirse a mayor escala, con costos competitivos y beneficios ambientales que puedan demostrarse.
¿Te ha servido este artículo?
Recibe cada semana lo que de verdad importa
Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.



