La crisis generada a partir del cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional forzó a cientos de trabajadores y efectivos de la Administración de Seguridad en el Transporte a renunciar a sus puestos, lo que está generando considerables demoras e inconvenientes en los aeropuertos de todo Estados Unidos.
Se acumulan las renuncias en la TSA
El cierre parcial del gobierno de los Estados Unidos entró en su jornada número 37 y las consecuencias inmediatas ya están afectando la cotidianeidad de la vida estadounidense. Sin acuerdo en el Senado, varias de las principales áreas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés) siguen completamente inactivas o empiezan a evidenciar problemas de funcionamiento por falta de personal.
El más evidente y mediático es el que se vive al interior de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), encargada de los controles de seguridad y abordaje en los aeropuertos de todo el país. En esta área tan fundamental han renunciado ya más de 400 trabajadores y efectivos, ya que no pudieron percibir sus respectivas remuneraciones debido al cierre parcial del DHS.
Debido a estas renuncias masivas, se han incrementado exponencialmente los tiempos de espera en los puestos de seguridad, lo que ha generado gran malestar entre los pasajeros que utilizan las terminales aéreas, especialmente en las de grandes ciudades como Nueva York y Houston, donde se registraron filas y demoras de más de una hora.
Según la información suministrada por el Departamento de Seguridad Nacional, además de los 400 empleados que dejaron sus puestos por falta de pago, se registró una tasa de ausencias en la TSA a nivel nacional que superó el 10% en buena parte de la última semana.
Ausencia de hasta la mitad de los trabajadores
La situación en los aeropuertos es de completo caos. En el aeropuerto internacional John F. Kennedy de Nueva York, las tasas de ausentismo alcanzaron el 29,5% en su personal de control de seguridad el pasado viernes.
En Houston la situación fue incluso peor. En el aeropuerto internacional de Houston, el ausentismo superó los 36 puntos porcentuales, mientras que en el aeropuerto Hubby de la misma localidad, más del 51% de los empleados de la TSA no se presentaron a sus puestos el mismo viernes.
Entre las renuncias y los ausentismos, las filas de pasajeros que esperaban subir tranquilamente a sus respectivos aviones se volvieron más largas, pese a las advertencias a los viajeros de anticipar aún más su llegada a las terminales.
Cabe señalar que la TSA emplea alrededor de 65 mil personas, de las cuales unos 50 mil trabajan en funciones de primera línea en los controles de seguridad aeroportuaria. Muchos de los 400 trabajadores que renunciaron tenían más de tres años de experiencia y cerca de un tercio había estado más de cinco años en su puesto.
El desacuerdo en el Congreso
La principal fuente de disputas alrededor del cierre parcial del DHS está relacionada con las demandas de los legisladores demócratas de reformas en el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y en la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Ambos organismos fueron seriamente criticados por el accionar de sus efectivos que llevó a la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis a principios de año.
No obstante, lejos de aceptar las exigencias de los demócratas, el presidente Donald Trump anunció a través de su cuenta oficial de Truth Social que, hasta que no se resuelva el cierre parcial del DHS, se desplegarán agentes de ICE en los aeropuertos para suplantar a los efectivos de la TSA. Desde la oposición han expresado un gran rechazo a la iniciativa, señalando que la presencia de agentes en puestos para los que no están calificados solo generará más inconvenientes.
