El río Colorado atraviesa una fuerte sequía que pone en riesgo la economía y seguridad hídrica de varios estados, incluyendo Arizona. Ante una demanda colectiva de estados contra el gobierno federal para solicitar respuestas a la crisis del agua que abastece a millones de personas y la economía regional, Arizona se suma a la denuncia con el fin de solucionar la gestión y distribución del recurso.
La sequía afecta los niveles del río Colorado y la economía local
Para entrar en contexto, el río Colorado atraviesa una sequía prolongada por el calentamiento global que reduce la disponibilidad del agua. Entre 2020 y 2024, su caudal promedio disminuyó de 14,7 millones a 11,2 millones de acres-pies. Fenómenos como El Niño atentan con generar mayor calor; se teme que se reduzca en mayor medida ese caudal.
El conflicto es que los acuerdos de suministro de agua no perfilan un reparto justo entre los estados que utilizan el río Colorado para su abastecimiento. Algunos estados como Arizona reclaman que la distribución del agua del gobierno federal a través del Departamento del Interior en el marco 2027-2028 de los próximos 10 años se calculó cuando el río tenía mayores niveles de agua.
Por lo tanto, aseguran que ciertas zonas se enfrentan a problemas económicos que dejan en riesgo actividades empresariales, agrícolas y abastecimiento urbano. En total son 7 los estados que distribuyen agua del río Colorado, pero la distribución genera conflictos y una disputa legal por su reparto.
Arizona teme que las restricciones amenacen su seguridad hídrica y económica
Los ríos son ecosistemas de gran valor para la economía en general, y un debilitamiento puede ocasionar pérdidas millonarias. Sin embargo, la distribución del agua en el río Colorado se distribuye en cuenca baja (Arizona, California y Nevada) y cuenca alta (Colorado, Utah, Wyoming y Nuevo México).
El problema radica en que el marco establece mayores restricciones para los estados de cuenca baja, por lo que consideran injusto que no todos los estados restrinjan su disponibilidad hídrica. De acuerdo con el marco de distribución, Arizona tendría que reducir 760 000 acres-pies de agua entre 2027 y 2028, con posibilidades de incrementar en años posteriores.
Dichas restricciones podrían causar mayores problemas a la economía con menor suministro para actividades agrícolas e industriales. Por su parte, el Departamento de Interior señala que es una medida flexible con futuras negociaciones con el objetivo de administrar el suministro según las condiciones de sequía.
Cabe destacar que Arizona cuenta con el Central Arizona Project, una infraestructura con canales y estaciones de bombeo que transporta agua del río a regiones del centro y sur del estado. Por lo tanto, se teme que sus derechos en la distribución del agua con menor prioridad pesen y provoquen una escasez de alto riesgo para su economía.
Una competencia por el suministro de agua y reclamaciones
El agua es un sustento para millones de familias, por lo que una reducción prolongada significaría pérdida económica para Arizona. Ante esta situación, su unión a la demanda colectiva iniciada por Nevada busca encontrar soluciones sobre las reducciones, así como evitar que se comprometa la economía.
El calentamiento global sigue golpeando los ecosistemas con pérdidas relevantes; en el caso del río Colorado, la disminución de su caudal preocupa a los estados que dependen de su suministro de este importante río. De acuerdo con declaraciones de la gobernadora Katie Hobbs, expresó que no están dispuestos a aceptar un plan federal que resuelva la crisis a costa de la población del estado. Por el momento, se esperan nuevas negociaciones por parte de los estados afectados que buscan una distribución más equitativa en cuanto a la disponibilidad del agua, ante la sequía que azota al río Colorado.
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