La secretaria del Departamento de Agricultura intentó llevar tranquilidad a los trabajadores del sector y aseguró que se encuentran diseñando una estrategia para enfrentar la escalada de los precios de los fertilizantes, producto que se vio afectado por el bloqueo del estrecho de Ormuz.
La guerra en Irán puso en jaque la industria de los fertilizantes
Considerada una de las principales rutas para el comercio de petróleo y gas natural licuado a escala global, el estrecho de Ormuz también es una vía marítima fundamental para el sostenimiento del mercado de los fertilizantes, dado que la composición de los químicos enriquecedores del suelo incluye gas natural procesado.
De esta manera, productos como la urea y el amoníaco anhidro dependen de insumos cuya circulación también se vio afectada por las restricciones en el canal. Y, como consecuencia del desabastecimiento, los precios globales de los fertilizantes aumentaron un 26% en tan solo un mes, según estadísticas del Banco Mundial.
En particular, la revista Forbes México subrayó el salto en el valor de la urea, que se produce mayoritariamente en la región del Golfo Pérsico. Según detalló, al cierre de marzo la sustancia aumentó en un 76% su costo, alcanzando los US$725 actualmente.
En este escenario, agricultores de todas partes del globo debieron hacer frente al inicio de la temporada primaveral y afrontar los altos costos de la siembra, que condicionarán el valor final de los productos ofrecidos en las góndolas a los ciudadanos de a pie.
Paralelamente, reporta Infobae que los fabricantes españoles de fertilizantes alertaron sobre el riesgo de cierre de sus plantas, ante la escasez de insumos para producir. Según balances del sector, las posibilidades de sobrevivir a la crisis energética y financiera que representa la guerra en Irán se dificultarían aún más en caso de prolongarse el enfrentamiento.
Protagonista del conflicto bélico, Estados Unidos no quedó exento de sufrir las consecuencias de la crisis, pese a los esfuerzos del gobierno por impulsar la producción nacional de fertilizantes.
Y, aunque la secretaria del Departamento de Agricultura aseguró, a inicios de la guerra, que las familias agricultoras se abastecieron de los químicos necesarios ante la emergencia, los trabajadores anunciaron medidas como la reducción del sembrado de maíz para disminuir pérdidas.
Rollins llama a los trabajadores a mantener la calma y a confiar en el gobierno de Trump
En estas circunstancias, Brooke Rollins tomó la palabra este lunes y ratificó que la administración republicana se mantiene al tanto de la situación y trabaja en la confección de medidas para reducir el perjuicio a los trabajadores, que representan el corazón del comercio.
Si bien admitió la crisis actual, la funcionaria aseguró que Trump y su equipo no abandonarán al campo ante las adversidades, y priorizarán las fuentes de trabajo y la producción local. «Los precios de los fertilizantes están subiendo, y la administración Trump está haciendo todo lo posible para combatirlo», expresó.
Como demostración del compromiso de la gestión con la prosperidad de los agricultores, Rollins subrayó los exitosos resultados de las políticas del proyecto MAGA, que el otoño pasado aseguraron el suministro del 80% de los trabajadores. «La seguridad alimentaria es seguridad nacional», afirmó.
Y, en un mensaje destinado a quienes no alcanzaron a surtirse con la cantidad de suplementos necesaria para trabajar la tierra, garantizó que se encuentran «trabajando para mantener precios razonables y garantizar que obtengan lo que necesitan esta temporada de siembra».
Brooke celebró la reducción del desempleo
A pesar del panorama, en los últimos días la secretaria confirmó la creación de 178 000 puestos de trabajo en todo el país, durante el mes de marzo. Según detalló, la mayor cantidad de contrataciones se registraron en los sectores de producción manufacturera y de la construcción.
