El primer ministro de Canadá se hizo presente en la 56.ª edición del Foro Económico Mundial. En Davos, Mark Carney ofreció una ponencia en la que abordó las principales inquietudes de su nación de cara a la reorganización geopolítica internacional.
1. Canadá se prepara para afrontar el nuevo orden mundial
En un mensaje de aliento a las naciones, el funcionario instó a los presentes a configurar un orden mundial que sea respetuoso de los derechos humanos, el desarrollo sustentable y el multilateralismo. Al respecto, citó el ensayo titulado «El poder de los inocentes», para hacer un llamado de conciencia a cada actor global que, con su pasividad, respalda el sistema actual.
Como parte del mismo, criticó la hegemonía norteamericana, de la que Canadá también fue cómplice hasta la ruptura de los vínculos amistosos con la potencia. «Estamos en medio de una ruptura, de una transición», advirtió, para definir la necesidad de tomar acción ante la nueva puja por el poder que encabeza Trump a fuerza de su guerra comercial.
2. Mensaje a los organismos internacionales
«Están amenazadas», alertó Carney al referirse al declive del poder de organismos como la ONU. «La soberanía de antes se basaba en reglas, pero la de ahora se trata de sobrevivir a la presión», aseveró, en referencia a la pérdida de vigencia de los acuerdos multilaterales.
En este panorama, instó a las potencias intermedias a definir su posicionamiento. «Nuestro objetivo es ser cada vez más consecuentes y pragmáticos», aseguró, al referirse a su disposición de continuar acatando los acuerdos internacionales como marco de interacción, sin perder de vista las conveniencias para su nación.
En esta línea, afirmó que los países de menor influencia están trazando estrategias para protegerse a sí mismos ante la incertidumbre que representa el panorama económico mundial en este momento.
3. Canadá se abre al mundo
Como ejemplo de desarrollo autónomo, el primer ministro citó los recientes acuerdos de Canadá con la UE y con China y Qatar a modo de pruebas contundentes del potencial que guarda la nación y que amplía sus posibilidades de tejer alianzas estratégicas, que le permitirán dejar atrás la dependencia de Estados Unidos, que condicionó su industria en 2025.
En este sentido, alentó a las naciones más pequeñas a buscar alternativas que permitan su despegue económico e industrial sin subyugarse a los intereses de las potencias mayores, contra las que arremetió duramente por progresar mediante vínculos de subordinación, que distan de los principios de respeto por la soberanía de naciones extranjeras y el objetivo del multilateralismo.
4. En defensa de la soberanía de Groenlandia
Pendiente del panorama actual, Carney aseguró que protegerán los intereses de Dinamarca y velarán por la defensa de la soberanía de Groenlandia. «Canadá se opone firmemente a los aranceles sobre Groenlandia y pide conversaciones centradas en lograr nuestros objetivos compartidos de seguridad y prosperidad en el Ártico», aseveró.
Asimismo, aseguró que el compromiso del país con el artículo 5 de la normativa de la OTAN es inderrocable, por lo que su país colaborará en la estrategia de defensa colectiva de la isla disputada. «Estamos trabajando con nuestros aliados de la OTAN para reforzar la seguridad de los flancos norte y oeste de la alianza», reveló.
Al ser consultado sobre la veracidad de las afirmaciones de Trump, quien asegura que Rusia representa una amenaza para Groenlandia, el funcionario afirmó que la nación de Putin representa un riesgo de carácter potencial, al que, sin embargo, los aliados están respondiendo con activa presencia militar en el territorio.
5. Carney vaticinó prosperidad para el futuro de su nación
Hacia el final de su participación, el representante canadiense defendió que «Canadá tiene lo que el mundo quiere», en alusión a sus reservas minerales, su nivel educativo, su diversidad y su capital, elementos que la convierten en candidata a ser una de las naciones más exitosas en los venideros años.
Carney aseguró que seguirán el camino de la unidad y la apertura, dispuestos a colaborar con cualquier país que también priorice el bien común y sin restringir sus posibilidades de cooperación por barreras ideológicas o presiones externas.
