El presidente Donald Trump firmó este viernes una orden ejecutiva para imponer aranceles a todos aquellos países que mantengan vínculos comerciales con el régimen de Irán, al que consideran una amenaza para su seguridad nacional. Se trata de una medida arancelaria que forma parte de la estrategia de presión, cuyo único objetivo es desestabilizar al Gobierno de la República islámica y socavar sus capacidades económicas.
Primera ronda de negociaciones
Tras semanas de amenazas y denuncias cruzadas, las delegaciones de Irán y Estados Unidos cerraron este viernes la primera ronda de negociación, que tenía como finalidad evitar una escalada militar. Fue un encuentro clave, a través del cual las autoridades frenaron las tensiones existentes tras el envío de buques de guerra estadounidenses a Medio Oriente. La idea de las partes era continuar con el diálogo, aunque hay factores que complican este objetivo.
El encuentro entre las partes tuvo lugar en Omán, donde, por primera vez, dos enemigos con posturas completamente diferentes se sentaron en una misma mesa para dialogar sobre una posible salida pacífica del conflicto. Esto era algo impensado, más que nada por las tensiones que quedaron latentes luego de la unión de EE. UU. con Israel durante la guerra contra el régimen islámico en junio del 2025.
Cabe resaltar que el diálogo entre Washington y Teherán se desarrolló en un contexto de extrema presión para Irán, que tiene en las costas del Golfo una decena de buques de guerra estadounidenses y un portaaviones. El régimen islámico rechaza esta medida y propone conversaciones en condiciones de igualdad, algo que la Casa Blanca no termina de aceptar. Pese a ello, las conversaciones tuvieron intercambios «positivos», aunque sin ninguna resolución firme.
La nueva orden ejecutiva de Donald Trump
Las autoridades iraníes se mostraron conformes con la posibilidad de resolver diplomáticamente el conflicto y abrieron la puerta a una nueva ronda de conversaciones. Sin embargo, el reciente anuncio de Trump sobre la imposición de aranceles para los socios comerciales de Irán podría interferir en esta disposición del régimen de Teherán. Se trata de una medida drástica, que deja entrever la postura estadounidense tras el diálogo.
Este viernes, a través de sus medios oficiales, la Casa Blanca emitió un comunicado que confirma que las tensiones entre las partes continúan latentes, pese a los intentos diplomáticos por resolver el conflicto. «El presidente Donald J. Trump firma una orden ejecutiva que enfrenta al régimen iraní, estableciendo un proceso para imponer aranceles a los países que continúen comprando bienes o servicios de Irán», reza el comunicado.
En esa misiva, el Gobierno estadounidense asegura que esta medida busca la protección de la seguridad nacional, la política exterior y la economía de Estados Unidos, frente a un enemigo al que considera peligroso y que ya mostró una postura reacia a los pedidos de la Casa Blanca. «Las acciones y políticas del Gobierno de Irán siguen representando una amenaza inusual y extraordinaria», explicaron en el documento.
Es por eso que consideran necesario aplicar estas sanciones arancelarias, que consistirán en la imposición de una tasa de derecho ad valorem adicional, que podría ir desde el 25% a todos los bienes importados a los EE. UU. que sean productos de cualquier país que directa o indirectamente compre, importe o adquiera de otra manera cualquier bien o servicio de la República islámica.
Temor por la segunda ola de protestas
La nueva orden ejecutiva de Trump, sumada al temor por la segunda ola de protestas, crea un clima hostil en la República islámica. Es que el régimen de Teherán, además de intentar mantener el orden dentro de su país, debe enfrentarse a la hostilidad de EE. UU., que no muestra interés en resolver de manera diplomática este conflicto, iniciado luego de las duras represiones del Gobierno contra su población.
