Detrás de cada cosecha, detrás de cada góndola de supermercado llena de productos, hay un sistema de aprovisionamiento frágil (invisible para la mayor parte de los consumidores). Para ello, cuando se paralizan las transacciones internacionales y se cierran los puertos internacionales por las tensiones geopolíticas, las primeras víctimas son los agricultores rurales. Para eliminar completamente esa dependencia crónica de las variaciones del mercado exterior, el gobierno optó por dar un vuelco al Programa FIELDS, una iniciativa que quiere recuperar y hacer crecer toda la capacidad en la producción de fertilizantes en el interior de las fronteras estatales.
Un limitante para los gigantes y un empujón al fabricante independiente
Las personas solicitantes deben cumplir con un único requisito para poder acceder a estos fondos federales, un requerimiento que sirve de filtro antimonopólico: ninguna empresa que ocupe la primera cuarta parte de la cuota de mercado nacional en nitrógeno, azufre, fosfatos o potasa puede solicitar ni un solo centavo.
El Estado está apuntando hacia los jugadores medianos y pequeños. Así, intenta diversificar fuertemente la oferta para que el productor rural no quede maniatado por los precios que suelen fijar tres o cuatro gigantes corporativos.
La puerta de este programa está completamente abierta a una multitud de actores locales. La lista de solicitantes habilitados da importancia a cooperativas de agricultores y a corporaciones nativas de Alaska, a entidades tribales, a gobiernos municipales y a empresas privadas con fines de lucro, siempre y cuando puedan demostrar su plena autonomía operativa.
El único requisito territorial no negociable para todos los solicitantes es que las nuevas instalaciones físicas deben estar fijadas dentro del territorio nacional y las empresas propietarias deben contar con capitales locales.
Hierros, cemento y una logística ideada para el ámbito rural
La inyección de dinero está pensada para financiar obras de infraestructuras pesadas que estén listas para comenzar y mover tierra al instante. Las entidades que consigan la aprobación de sus carpetas podrán destinar el dinero a la adquisición de hectáreas forestales y edificar impresionantes plantas de procesamiento desde los cimientos, o bien podrán hacerse con antiguas fábricas desmanteladas y modernizarlas de forma exhaustiva con la maquinaria de última generación.
Las reglas de operación del programa permiten también destinar buena parte del dinero a la creación y adaptación de maquinarias industriales cuya finalidad sea mejorar radicalmente la seguridad de los operadores en las líneas de producción, así como a la incorporación de cintas de envasado y etiquetado que obedezcan a toda la normativa legal vigente.
El sendero administrativo hacia la financiación millonaria
Gestar un presupuesto nacional con tal volumen requiere de un blindaje administrativo. El máximo que puede asimilar un proyecto integral es US$150 millones, una cantidad de dinero verdaderamente grande que obliga a quienes presentan la compra a mostrar la evaluación técnica y de viabilidad perfecta.
Aunque la ley establece que una porción de ese dinero puede destinarse a apalancar honorarios iniciales de ingenieros, estudios preliminares de desarrollo e incluso inyectar cierta cantidad de capital de trabajo para empujar la expansión, el reglamento precisa que estos apartados nunca pueden ser el principal de los gastos de los proyectos. El dinero principal tiene que ir al ladrillo, al acero y a la maquinaria.
Las corporaciones y cooperativas que quieran formar parte de la reindustrialización rural tienen que tener sus registros comerciales absolutamente al día con el sistema gubernamental y llenar los requerimientos del programa en formato estrictamente electrónico por las páginas oficiales de financiación, salvo exención especial.
La ejecución del Programa FIELDS muestra una lectura mucho más realista del complejo tablero global, asumiendo que la seguridad alimentaria a largo plazo de toda una nación no puede seguir dependiendo de la frágil buena voluntad de las cadenas de suministro.
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