El presidente Trump ha firmado una orden ejecutiva que da prioridad a la agricultura regenerativa como motor económico de crecimiento. El mercado agrícola cuenta con alto potencial para su expansión en mercados, fortalecer la competencia en productores rurales, así como influenciar positivamente en la economía del país. A través de inversiones clave en programas, buscan promover la agricultura con prácticas eficientes.
Inversiones en educación sobre agricultura regenerativa
La agricultura es una parte esencial de la economía, y la administración de Trump está dando prioridad y enfoque al sector. Mediante diversas inversiones y programas, buscan crear un sistema competitivo y eficiente que funcione como motor económico de EE. UU.
Los agricultores tienen un gran poder sobre sus hombros como proveedores de insumos a nivel nacional; por tal razón, es prioridad para el gobierno maximizar los fondos y promover prácticas que fortalezcan la industria. Por medio del Programa Piloto de Agricultura Regenerativa del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), ampliarán la investigación y educación agrícola.
Gracias a estas prácticas, podrán reducir costos operativos en el largo plazo con tecnologías que evitan la dependencia de insumos químicos. En consecuencia, con sustancias eficientes y regenerativas, la cadena alimentaria se optimiza hacia una mayor eficiencia.
Acciones para fomentar la inversión agrícola en el país
Según la nueva orden, el enfoque se basa en incentivos dentro del marco legal, pero no implica regulaciones obligatorias. El USDA anunció medidas clave con inversiones millonarias para dar oportunidades a agricultores a través del mercado de biocombustibles.
Las medidas regenerativas en la agricultura son prácticas que facilitan la estabilidad y reducción de costos operativos, un elemento vital en la actualidad, ya que los combustibles fósiles se encuentran bajo una situación de volatilidad en precios. Al igual que los fondos del NIFA para combatir plagas, las herramientas en inversión y tecnología facilitan la labor de los agricultores.
A través del enfoque regenerativo, los agricultores pueden tomar decisiones económicas fiables. Ya que no se impone como una regla obligatoria, da la oportunidad de que los mismos productores decidan y puedan reducir costos al tiempo que mejoran la rentabilidad de sus operaciones hacia el lado sostenible.
Conectar con la agricultura regenerativa y la industria de biocombustibles da una alternativa con alto potencial para la reducción de costos. Además, facilita las prácticas agrícolas sostenibles que son de ayuda para el ambiente y potencian la cadena alimentaria.
El impacto económico es relevante, ya que, de acuerdo con cifras oficiales, los agricultores en Estados Unidos producen unos 6 mil millones de bushels de maíz para la producción de etanol. Además, aproximadamente el 68 % aplica la agricultura regenerativa.
Ampliar oportunidades en el mercado y en el sector de la agricultura
Las prácticas agrícolas sostenibles amplían oportunidades en el mercado, no solo desde el punto de vista económico y ambiental, sino que también mejoran la independencia de combustibles. En este momento, en donde los combustibles fósiles son inestables, contar con biocombustibles se transforma en una solución rentable.
A ello se suman las inversiones de programas del USDA en asistencia especializada, así como el Programa Piloto de Agricultura Regenerativa con una inversión de US$700 millones en prácticas sustentables para mejorar suelos, calidad de agua y productividad en el largo plazo.
En combinación con los esfuerzos del USDA y la nueva normativa impulsada por Trump para priorizar la agricultura regenerativa, la estrategia agrícola toma un nuevo enfoque en el mercado hacia la sostenibilidad e innovación, que da como resultado una disminución de los costos operativos en el sector productivo estadounidense. Incluir prácticas sustentables para aumentar la eficiencia es parte esencial de un motor económico capaz de soportar crisis e incertidumbres del mercado.
