Este jueves, la Agencia Internacional de Energía (IEA) apuntó a un plan de emergencia dirigido a frenar el impacto económico que produce la actual crisis energética, incluyendo una serie de directrices específicas para optimizar el consumo en transporte, industria y hogares, con la intención de estabilizar los mercados ante el encarecimiento de combustible como el diésel y el queroseno.
IEA realiza un análisis de la situación actual
Por consecuencia de la situación energética que provoca la guerra en Medio Oriente, con bloqueos en el estrecho de Ormuz que repercuten en el petróleo mundial con el mínimo flujo del 20%, lo que representa el mayor choque de suministro de la historia, lo que afecta de manera directa a la seguridad energética global.
Cabe mencionar que el bloqueo llevó a que se impida que 20 000 000 de barriles de crudos y derivados lleguen a sus destinos habituales, generando un cierto conflicto en el período de distribución; lo cierto es que esta escasez disparó los precios del barril de petróleo por encima de la barrera de los US$100.
Algo a tener en cuenta es que el bloqueo afectó de manera significativa a los productos vitales como el combustible para aviones; el diésel y el GLP sufrieron aumentos de precio todavía más agresivos porque los gobiernos buscan ahora implementar medidas de demandas importantes para aliviar la presión financiera sobre las familias y el sector industrial.
La importancia de la libre circulación en el estrecho de Ormuz
Irán amenazó con bloquear el paso por el estrecho de Ormuz y trajo consecuencias, pero eso quedó atrás porque garantizar la libre navegación es importante para equilibrar el sector energético internacional. Ante la crisis, los integrantes de la IEA pactaron el pasado 11 de marzo liberar 400 000 000 de barriles de sus reservas, con Estados Unidos aportando 172 000 000 y Japón 79 800 000.
Esto trata de una cifra récord en la trayectoria de dicho organismo, pero con esto se reduce el déficit de suministro que supera los 11 000 000 de barriles por día. Sin embargo, la oferta no alcanza para poder compensar una crisis que Fatih Birol señala como superior a los choques petroleros de 1973 y 1979 combinados; por eso la IEA propone un plan con diez medidas para poder recortar la demanda en 2 700 000 barriles diarios.
La Agencia Internacional de Energía busca con su estrategia mejorar la asequibilidad, la seguridad energética global y el transporte por carretera, responsable del 45% del consumo mundial, sugiriendo teletrabajo y reducciones de velocidad de 10 km/h para optimizar los vehículos de carga y pasajeros, pero por eso Birol advierte que, sin una resolución en Ormuz, la pérdida de suministro y de 140 000 000 000 de metros cúbicos de GNL será devastadora.
Diplomacia energética se combina con la mayor liberación de reservas
Para poner en contexto, la IEA ejecutó la mayor liberación de reservas de emergencia en su historia para estabilizar los mercados globales; así Fatih Birol muestra que el organismo sostiene una diplomacia energética entre productores y consumidores, pero también busca realizar medidas concretas aplicables en economías avanzadas.
En este informe, el organismo sostiene que el traslado por carretera representa el sector con mayor potencial de ahorro inmediato; como respuesta a esto se propone implementar el teletrabajo. Lo que recomienda la IEA es que se fomente el uso del transporte público por encima del vehículo particular en urbes porque reduce la congestión y el uso de combustible fósil.
Por otro lado, se puede implementar el uso de GLP del transporte hacia el uso doméstico; sumar electrodomésticos podría ayudar; también se pide sustituir vuelos comerciales por alternativas terrestres para aliviar la presión en el combustible de aviación. En ese sentido, la industria petroquímica debe flexibilizar sus materias primas para liberar GLP de uso esencial; mejorar el mantenimiento podría garantizar una mayor eficacia del sistema.
