Una escalada de tensiones histórica es marcada por el reciente anuncio por parte del presidente de la Reserva Federal (FED), Jerome Powell, quien confirmó este domingo, haber sido notificado de una investigación penal en su contra. Powell, visiblemente serio y desafiante, comunicó la situación a través de una declaración en video, que ha sacudido al ámbito financiero mundial, a la vez que rompe con el hermetismo de esa institución.
Las acusaciones son una pantalla para influir en las decisiones del Banco Central
La propia defensa del actual presidente de la Reserva Federal, ha catalogado las amenazas de imputación penal como un «pretexto» transparente y peligroso. El banquero central argumentó que la investigación sobre la renovación de las instalaciones es realmente una cortina de humo, diseñada con el objetivo de intimidar a la Reserva Federal, con la verdadera motivación de forzar el recorte de las tasas de interés.
Esta intención es una medida que el banco se ha resistido a tomar con la rapidez que exige el presidente Donald Trump, con el argumento de controlar la inflación de manera responsable. En ese sentido, Powell declaró:
«Esto no se trata de mármol o ascensores (…) se trata de si la Reserva Federal podrá seguir fijando las tasas de interés basándose en datos y condiciones económicas, o si la política monetaria será dirigida por la presión política y la intimidación.»
La estabilidad del sistema financiero global depende en gran medida de la percepción de que la FED es una institución independiente, por lo que tras darse a conocer la noticia, las reacciones en los mercados financieros no se han hecho esperar. El dólar estadounidense mostró signos de retroceso frente a otras divisas importantes, mientras que los futuros de los índices bursátiles operan con nerviosismo.
Powell ha confirmado que podría enfrentar una imputación formal
Esta noticia, llega tras la emisión de citaciones por parte de un gran jurado federal, solicitadas por el Departamento de Justicia (DOJ). El núcleo de la investigación penal, se halla en un testimonio que el presidente de la FED ofreció ante el Congreso en junio del año pasado. Las alegaciones de los fiscales federales afirman que el funcionario habría incurrido en perjurio y declaraciones falsas ante el legislativo, respecto a la renovación de la sede en Washington.
El proyecto masivo de la Reserva Federal que ya ha sobrepasado el coste de los 2500 millones de dólares, ha sido objeto de un intenso escrutinio por parte de los aliados de la Casa Blanca. Acusaciones más específicas, han asegurado que Powell habría minimizado deliberadamente el alcance de los sobrecostos y ciertas remodelaciones descritas como lujosas.
Durante la comparecencia de junio, Powell aseguró a los senadores que el proyecto no incluía elementos ostentosos como por ejemplo mármol nuevo innecesario o ascensores privados exclusivos para los gobernadores de la FED. Sin embargo, filtraciones recientes y una auditoría agresiva por parte de la administración parecen contradecir la versión, dando pie a la actual ofensiva legal del DOJ.
La batalla contra Trump que lo empuja hacia la justicia
Desde que Donald Trump asumió el poder de la Casa Blanca nuevamente a inicios de 2025, ha mantenido una guerra abierta contra Jerome Powell, a pesar de ser quien el propio Trump nominó originalmente en 2017. Tal parece, que la negativa de la FED a bajar las tasas tan rápido como desearía la Casa Blanca ha llevado al presidente Trump a insultarlo públicamente y catalogarlo como un obstáculo para el crecimiento económico.
Analistas alegan que la política monetaria restrictiva representa una amenaza para la agenda económica de Donald Trump. Asimismo, señalan que la apertura de una investigación penal contra un presidente de la FED en funciones es territorio inexplorado, y que el uso del DOJ para investigar testimonios ante el Congreso sobre temas administrativos y así presionar a un funcionario independiente podría ser visto como una táctica de guerra jurídica.
