La industria norteamericana está en plena transformación, desde la perspectiva técnica como económica, modificándose así la competitividad de la nación en el mundo. Como dice también el embajador Greer, USTR: la productividad industrial alcanzó el punto más elevado de los últimos años, lo que indica que estamos al borde del cambio tras un largo periodo de estancamiento.
Productividad récord y las consecuencias de la actualización tecnológica
El dato más significativo que ha compartido el embajador Greer es que, si se observa el rendimiento del año anterior, la productividad manufacturera es la más alta de los últimos años. Esta mejora de la productividad se debe a una fuerte actualización de las instalaciones de producción y a la incorporación de la inteligencia artificial, la robótica avanzada y los sistemas de gestión de datos en tiempo real, que han permitido hacer más cosas, mejor y con menos desperdicios.
Esta mejora de la productividad tiene consecuencias directas sobre la competitividad del país con los mercados extranjeros de menores costes. Al producir con estándares de calidad superior y tiempos de entrega cortos, las empresas americanas van recuperando cuotas de mercado perdidas con anterioridad a causa de la externalización del trabajo. La productividad récord actúa como barrera contra la inflación, dado que permite a las industrias absorber costes operacionales sin trasladarlos de manera excesiva a los consumidores finales, reforzando la economía de la nación en su conjunto.
Aumento de salarios: Un 5 % más para la plantilla
Uno de los elementos más positivos que aporta el informe es que los beneficios de la alta productividad están llegando directamente a la fuerza laboral. El embajador Greer subrayó que los salarios manufactureros de los trabajadores de línea aumentaron un 5 % en el último año. Este incremento es necesario para revitalizar a la clase media y para que el sector industrial mantenga el atractivo como profesión para la nueva generación.
Un aumento del 5 % en las remuneraciones de los operarios de planta muestra un avance significativo en comparación con los promedios históricos y significa que la demanda de mano de obra calificada está más viva que nunca. Este dinamismo salarial mejora el poder adquisitivo de miles de familias en el corazón industrial del país y genera más fidelidad y atracción del talento. Esto es muy conveniente en esta «Edad de Oro de la manufactura» que la Casa Blanca quiere promover.
El regreso de los empleos manufactureros en 2026
Las cifras de ocupación del sector manufacturero vienen a certificar un balance positivo. «Este último febrero hemos visto que el número de puestos de trabajo manufacturero se ha vuelto positivo por vez primera desde el año 2023», declaró el embajador, el cual destaca que esta modificación del antiguo paradigma se conjuga con una circunstancia simbólica y también práctica, para concluir que las empresas tienden a no solo a producir más, sino que también están haciendo crecer las plantillas con las que cubrir la creciente demanda de los productos «Hechos en América».
El saldo positivo de la creación neta de puestos de trabajo que presenta este mes de febrero de 2026 revela que algunas inversiones en sectores claves como semiconductores, automóviles eléctricos o maquinaria pesada comienzan a madurar.
Y, a medida que crece el efecto de la reproducción económica que también ha de ser significativa, se dice que por cada nuevo puesto de trabajo manufacturero se generan aproximadamente tres puestos de trabajo indirecto en las cadenas de suministros y servicios locales. La productividad en máximos, los salarios competitivos y la curva de las contrataciones en fase de ascenso muestran que el sector de productividad manufacturera se configura como la línea directriz de la soberanía económica de los Estados Unidos.
