La Ley de Insulina, que busca poner un tope al copago del medicamento en Estados Unidos, volverá a ser analizada por un comité bipartidista liderado por los legisladores Jeanne Shaheen, Raphael Warnock (demócratas), Susan Collins y John Kennedy (republicanos), quienes se comprometieron a actualizar la iniciativa que fue dada a conocer por primera vez en 2022.
La importancia de la Insulin Act
En medio de la polémica por el incremento de los costos en los servicios médicos, el proyecto de ley cobra especial relevancia al pretender tratar la asequibilidad de un recurso con alta demanda en la sociedad estadounidense, como son las inyecciones de insulina.
Solo este año, el CDC reportó en su Informe Nacional de Estadísticas sobre Diabetes que alrededor del 12% de la población norteamericana padece de diabetes, siendo 29 millones los ciudadanos con un diagnóstico confirmado.
Mientras tanto, un 27,6% de los mayores de 18 años tendría riesgo de padecer la patología y son 115 millones los adultos que padecen prediabetes. En este escenario, la demanda de insulina se presenta como uno de los puntos clave a resolver en materia de salud.
El año pasado, un estudio realizado por la Universidad de Yale y publicado en la revista Journal of General Internal Medicine reveló que, pese a las políticas estatales que intentaron contener el incremento del precio de la insulina, hacia 2024 los pacientes tratados con la sustancia reportaron el hábito de racionar el suministro para garantizar su durabilidad.
En consecuencia, cuatro de cada diez participantes de la investigación corrieron el riesgo de consumir dosis menores a las recomendadas para controlar su problema de salud y, en casos de necesidad extrema, se registró la interrupción del tratamiento con inyectables.
Hacia 2026, la situación no parece mejorar. Informa Univisión que una encuesta realizada entre enero y marzo por la organización KFF a personas con cobertura de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA), registró que 8 de cada 10 consultados confirmaron sufrir el incremento considerable de sus gastos médicos este año, viéndose obligados a recortar el presupuesto destinado a alimentación o gasolina para afrontar los costos en servicios de salud.
De esta manera, el tratamiento de la ley buscará saldar una deuda que el Estado norteamericano lleva décadas sin resolver, y responder de forma directa a la demanda social en una época de transformaciones económicas para el país.
Una iniciativa bipartidista
En una alianza entre republicanos y demócratas, la ley que buscará congelar el precio de copago de la insulina en los US$35 volverá a ser trabajada en las mesas de discusión de los legisladores, que buscarán actualizar las bases de la iniciativa, que ya rige para Medicare, y extenderla al resto de los planes de salud.
Planificada para entrar en vigencia en 2027, la Insulin Act también incluye la apertura de un programa de cobertura especial para los ciudadanos que no cuentan con seguro médico para costear la compra del medicamento. Asimismo, contempla la implementación de descuentos y reembolsos.
En primer lugar, la ley buscará garantizar que los planes de salud eliminen el cobro de deducibles y limiten el copago, para asegurar que el usuario abone el menor costo posible. Asimismo, obligará a los Pharmacy Benefit Managers (PBM) a transferir sus ganancias en descuentos al seguro, que será el responsable de mantener los precios estables para los compradores.
Chuck Grassley, contra el PBM
Al respecto, el senador republicano y presidente pro tempore de la Cámara Alta, Chuck Grassley, recordó una investigación encabezada por él mismo, en la que constató que «los precios de las recetas están vinculados a los reembolsos».
«Las grandes farmacéuticas y las PBM juegan sucio para aumentar los costos. Esta reforma es muy necesaria», manifestó. En línea, el funcionario expresó sentirse orgulloso de copatrocinar la iniciativa, que promete asegurar la asequibilidad del producto.
