Durante la Mañanera del Pueblo, la conferencia matutina diaria de la presidenta Claudia Sheinbaum, muchos ministros y secretarios del Gobierno de México exhiben los avances de sus gestiones y presentan los proyectos en los que están trabajando. En ese contexto, el director general del ISSSTE, Martí Batres, anunció una importante medida desde la institución que dirige, buscando profundizar en la política de salud pública que ha propuesto la administración de la presidenta.
El contexto del ISSSTE en la Cuarta Transformación
Claudia Sheinbaum, junto a su equipo de gobierno, ha manifestado en reiteradas oportunidades la importancia de la Salud Pública para su proyecto gubernamental, que concibe a la salud como un derecho cuyo acceso se debe garantizar a la mayor cantidad de personas posible. En reiteradas oportunidades ha asistido a inauguraciones y a supervisar el funcionamiento de hospitales y centros médicos.
El director del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores y del Estado (ISSSTE), Martí Batres, ha participado de numerosas conferencias de la presidenta en el Palacio Nacional para exponer los avances de su gestión, contar los proyectos del instituto y enumerar las obras que se están realizando. Bajo su dirección se han priorizado la inversión en infraestructura y medicamentos, y la recuperación de la autonomía operativa de la institución.
La nacionalización de cuatro hospitales anunciada por Martí Batres
En ese marco, Martí Batres ha anunciado en la Mañanera del Pueblo de hoy, 13 de enero, un paso sumamente relevante para los cambios en la política sanitaria mexicana, propuesta por la administración de Claudia Sheinbaum: el avance en la nacionalización de cuatro hospitales que operaban bajo esquemas de asociaciones público-privadas. Un giro estratégico que modifica un modelo instalado durante años.
Los cuatro hospitales en proceso de nacionalización fueron construidos bajo este esquema, con un sistema de «pago por disponibilidad», en el que el ISSSTE debía remunerar a las empresas concesionarias más allá de la productividad hospitalaria. De este modo, la institución pagaba por la disponibilidad del hospital, no por los servicios prestados, lo cual generó compromisos financieros a largo plazo para la administración pública.
En 2024, desde el ISSSTE se tomó la decisión de comprar los hospitales, para evitar las rentas durante décadas. Hasta el momento, tres de los cuatro hospitales han sido adquiridos completamente, pasando de una administración bajo el modelo APP a un control 100% público: los hospitales de Tepic en Nayarit, Villahermosa en Tabasco y Mérida en Yucatán, también conocido como el hospital Susulá. Según lo anunciado por Martí Batres, la nacionalización ha mejorado la capacidad operativa de cada uno.
El caso pendiente: el hospital de Tláhuac, Ciudad de México
De acuerdo con el titular del ISSSTE, el único caso que no se ha resuelto aún es el del Hospital General del Sur, ubicado en Tláhuac en la Ciudad de México. En este caso puntual, la empresa española que comparte la propiedad se ha mostrado reticente a aceptar las ofertas de compra del ISSSTE, prolongando el conflicto. Según Martí Batres, de continuar abonando el dinero acordado en el convenio vigente por los próximos 23 años, la institución destinaría el mismo dinero que el necesario para construir 10 hospitales nuevos.
En ese marco, trascendió que el ISSSTE buscará realizar un proceso de terminación anticipada unilateral del contrato con la empresa. El director Batres enfatizó en que el problema del modelo APP es estructural, ya que «se privatizaban las ganancias y se socializaban las pérdidas». La prioridad del ISSSTE además es, bajo la administración de Batres y Sheinbaum, expandir su capacidad de atención (actualmente atiende a más de 13 millones de derechohabientes en México) y desarrollar la salud pública a través de la inversión en infraestructura y medicamentos.
