Figuras del Congreso y funcionarios estatales vinculados al Partido Demócrata señalaron el considerable aumento de la inflación del pasado mes de marzo, el más alto en casi un lustro, impulsado por los constantes incrementos en el precio de los combustibles que se han registrado a partir del inicio de la guerra en Medio Oriente y el posterior bloqueo parcial del estrecho de Ormuz.
Inflación récord
La economía estadounidense vive momentos de particular tensión y preocupación tanto para los ciudadanos de a pie como para las empresas y, obviamente, los funcionarios de la segunda gestión del presidente Donald Trump.
Se vieron aumentos considerables en el valor del petróleo y los combustibles el pasado mes de marzo, como no se habían visto en más de seis décadas, producto de la guerra con Irán y el posterior bloqueo parcial del estrecho de Ormuz. Esto, a su vez, provocó una escalada casi igual de exponencial en los precios de los alimentos y productos de las góndolas, empujando la inflación a números que no se habían visto en mucho tiempo.
El pasado mes de marzo, los precios al consumidor subieron un 3,3% en comparación con el mismo período del año pasado, según informó el Departamento de Trabajo, lo que equivale a un incremento de casi un punto porcentual con respecto al 2,4% registrado en febrero, el mayor aumento registrado en casi cuatro años.
Los números empiezan a reflejar la crisis internacional
Debido a la forma en la que se determina la inflación mensual, marzo fue el primer mes en el que los análisis reflejaron los efectos de la guerra con Irán. Cabe recordar que cualquier variación en el precio de la gasolina y los combustibles afectará directamente a los presupuestos de los hogares, ya que no solo se verá reflejado en lo que uno gasta a la hora de llenar el tanque, sino que también empuja los precios de los alimentos y la energía, que dependen de los combustibles, ya sea para el traslado de productos manufacturados o para la generación de electricidad.
Con el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz todavía activo, los analistas se preguntan con preocupación hasta cuándo durará la crisis de los precios del petróleo y gas y si la situación decantará o no en repunte inflacionario generalizado y prolongado parecido al que ocurrió en la primavera del 2022, con el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania. Los más pesimistas empezaron a señalar que, si las condiciones actuales no cambian radicalmente, podríamos terminar ante un escenario muy parecido al que se vivió durante la crisis del petróleo en la década de 1970.
No obstante, los economistas señalan como improbable que Estados Unidos vuelva a experimentar aumentos generalizados como los que se vivieron algunos años atrás, cuando la inflación superó el 9%.
Las aerolíneas, entre los rubros más afectados
Como era de esperar, las industrias que son más dependientes del petróleo, el gas y sus derivados son las que están sufriendo los mayores aumentos. Entre ellas, las empresas que brindan el servicio de transporte aéreo de pasajeros son las que han trasladado la mayor cantidad de los nuevos costos al consumidor final.
Las tarifas por pasajes subieron un 2,7% el mes pasado y llevan un incremento interanual acumulado del 14,9%. Además, varias empresas dedicadas a la mensajería, como UPS y FedEx, han anunciado recargos por combustible, lo que ha incrementado los costos de envío tanto para las empresas como para los hogares particulares.
Los alimentos, en cambio, han registrado una ligera desaceleración y bajaron un 0,2% en comparación con el mes pasado y apenas subieron un 1,9% en comparación con el año pasado. A pesar de ello, los economistas vaticinaron que los aumentos seguirán en los próximos meses debido al alza en los valores del diésel.
