En una trascendental cumbre bilateral celebrada en la ciudad de Washington D. C. del jueves 19 de marzo, el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, y la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, han sellado una mega inversión energética. Un comunicado oficial emitido por el Departamento de Comercio de la nación norteamericana ha dado a conocer el entusiasmo de ambas administraciones al anunciar la revelación de un segundo lote de megaproyectos bajo la sombrilla de la Inversión Estratégica Japón-EE. UU..
La segunda fase de la mega inversión y la apuesta nuclear
Este paquete de medidas económicas e industriales ha inyectado más de US$70 000 millones a la economía de los Estados Unidos, a la vez que hace especial hincapié en la modernización del sistema eléctrico mediante reactores nucleares de última generación y plantas de gas natural de capacidad masiva.
El eje conductor de este segundo y ambicioso lote dentro de la mega inversión, entra en el terreno del resurgimiento de la industria nuclear a una escala no vista en varias décadas. El propio documento gubernamental enfatiza, como máxima prioridad, en la construcción de pequeños reactores modulares, un alto reto de ingeniería que será llevado a cabo por el consorcio tecnológico GE Vernova Hitachi. Para poder llevar a cabo esta inmensa red de reactores de última tecnología, los gobiernos han puesto una gigantesca cantidad de capital que llega a un límite de US$40 000 millones.
Las altas esferas de ambos los países son plenamente concordes en que la primera implementación comercial de estos reactores modulares de última tecnología dentro del propio territorio de los Estados Unidos será una prodigiosa tecnología de energía estable y de base. El objetivo absoluto de esta colosal inyección de MW limpios a la red nacional será poder estabilizar de forma definitiva los precios de la electricidad del pueblo de Estados Unidos, protegiendo con ello el bolsillo de las familias y el de las empresas de las inestabilidades vertiginosas de los mercados internacionales.
Expansión masiva del gas natural
Conjuntamente con la firme apuesta por la fisión atómica, la alianza geopolítica ha acordado blindar la fiabilidad global del sistema eléctrico mediante una fuerte apuesta por los combustibles fósiles convencionales. El memorándum bilateral prevé la construcción desde cero de enormes instalaciones generadoras de gas natural en lugares clave del país.
En el estado de Pensilvania se prevé construir un enorme complejo generador cuya inversión hasta la fecha se estima que pueden alcanzar los US$17 000 millones. Y en Texas, que es el centro histórico y neurálgico del sector hidrocarburífero norteamericano, se prevé la inyección de hasta US$16 000 millones para poder edificar instalaciones generadoras a partir de gas natural y de gran escala de procesamiento térmico.
De acuerdo con las meticulosas estimaciones del Departamento de Comercio, estas enormes instalaciones de gas natural desempeñarán un papel absolutamente clave e irremplazable para cubrir la muy rápida y sostenida demanda de electricidad que se da en todo el país. Al mismo tiempo, servirán para reforzar la estrechísima cooperación entre Japón y los Estados Unidos en la construcción de una sólida cadena de suministro industrial en áreas económicas clave.
Una «nueva edad de oro» y los proyectos a futuro
Este espectacular desembolso de capital por más de US$73 000 millones ya añade y reafirma la gran victoria que había tenido lugar en la fase inicial del programa bilateral. Hace apenas unas semanas, el pasado 17 de febrero, ambos gobiernos celebraron ostensiblemente la ejecución de una primera mega inversión en proyectos que abarca uno que es especialmente complejo y sofisticado de fabricación de diamantes sintéticos industriales por valor de US$600 millones, una gigantesca obra de infraestructura para la exportación de petróleo crudo estadounidense por US$2100 millones y una fase inicial de producción de gas natural por US$33 300 millones.
