Las fricciones entre la Casa Blanca y el Banco Central federal de los Estados Unidos han alcanzado un nuevo punto de ebullición. El presidente estadounidense, Donald J. Trump, ha lanzado un ataque público de gran ferocidad contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, exigiendo una reducción económicamente abrupta e inmediata de los tipos de interés. El presidente de los Estados Unidos se refirió en un comunicado publicado en sus redes sociales al funcionario como a Jerome «Demasiado tarde» Powell, y le acusó de negarse nuevamente a reducir los tipos a pesar de que, según el presidente, «no tiene absolutamente ninguna razón para mantenerlos tan altos».
El argumento de la seguridad nacional y la inflación
Trump, en su defensa, sostiene que la política actual de la Fed está «lastimando a nuestro país y a su Seguridad Nacional». El presidente de EE. UU. sostiene que debería haber una tasa sustancialmente más baja que ahora ya que, en sus propias palabras, «este tipo admite que la inflación ya no es un problema o una amenaza».
El líder republicano argumenta que la insistencia en mantener los tipos altos le está costando a EE. UU. «cientos de miles de millones de dólares al año» en gastos de intereses que considera «completamente innecesarios e injustificados». Y sin embargo, la justificación oficial de la Fed para la pausa es de corte distinto al diagnóstico de la Casa Blanca: el banco central asegura que, en realidad, la inflación «sigue muy elevada» y que la actividad se expande a un buen ritmo, mientras que el mercado laboral muestra indicios de estabilización y una tasa de desempleo del 4,4%.
Aranceles y la idea de «la tasa más baja del planeta»
Una de las ideas más importantes que expresa Trump se encuentra muy relacionada con la política monetaria, pero en este caso también con su política comercial expansiva. Según el presidente, como se están dando ingresos por unas «inmensas cantidades de dinero que llegan a nuestro país por culpa de los aranceles», deberían estar pagando «la tasa de interés más baja del mundo».
Trump, además, introduce a otros países que catalogó como «cajeros automáticos que pagan tasas de interés muy por debajo de la cifra del tres por ciento», afirmando que ese es el único motivo por el cual dichos gobiernos continuaban con esa práctica, es decir, porque Estados Unidos les dejaba.
Con un simple movimiento de pluma, miles de millones de dólares más llegarían al país. La tesis defendida por Trump es que los aranceles han llevado a la nación a sentirse «fuerte y poderosa una vez más» y, tal como viene repitiendo en numerosas ocasiones, reiteró y reafirmó ante Wall Street que la Fed debe actuar de inmediato.
Desacuerdo interno y presión judicial hacia Powell
La decisión adoptada por la Fed no fue aprobada por unanimidad y es un signo de la fragmentación política que envuelve a la institución. En concreto, los votos en contra dentro del FOMC fueron provocados por Stephen Miran y Christopher Waller, ambos cercanos a Donald Trump, que defendían un nuevo recorte de un cuarto de punto en la tasa de interés. Waller, de hecho, aparece en la lista de posibles sucesores para reemplazar a Jerome Powell, cuyo mandato expira en el próximo mayo y cuyo reemplazo el presidente ya ha prometido hacer público de forma inminente.
La presión hacia Powell no cesa en las declaraciones públicas, sino que el presidente de la Fed denuncia que el Departamento de Justicia ha emitido citaciones como parte de una investigación penal relacionada con la reforma del edificio central del banco, una decisión que Powell califica de «intento de represalia» por su negativa a proceder con la aceleración de los recortes de tasas que demanda la Casa Blanca.
