A través de su cuenta oficial de X, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, se refirió al rol de los trabajadores hoteleros en la ciudad que administra con un mensaje concreto: «un hotel no es solo una postal de lujo, es un lugar de trabajo», en alusión a un artículo publicado en The Nation donde se repasa la historia sindical hotelera de la ciudad y cómo las huelgas impulsadas por personal de este sector turístico han influido en la historia de la ciudad y en los sistemas de trabajo actuales en Nueva York.
Proteger a los trabajadores para cuidar la ciudad
Desde la lógica de Mamdani, apoyada en el artículo de The Nation, la protección de los trabajadores hoteleros supera la simple consigna simbólica y la calidad de trabajo se traduce en una calidad de la hospitalidad y, por ende, en la reputación de la ciudad. Del mismo modo en que existen políticas de protección a los consumidores, en Nueva York existe el Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador (DCWP), que actúa como un ente regulador económico sobre el sector hotelero y busca garantizar salarios justos, condiciones dignas y transparencia en los cobros.
La ciudad posee además una serie de pilares en sus políticas con respecto al trabajo hotelero, como la Ley de Licencias de Hoteles de la Ciudad de Nueva York, lo cual obliga a los hoteles a tener personal de seguridad y de recepción durante la noche, capacitaciones en seguridad y estándares de limpieza; la Ley de Interrupción del Servicio Hotelero, para proteger a los huéspedes en caso de interrupciones serias del servicio con poca antelación; y la prohibición de cargos ocultos como «tasas de resort», «tasas de destino» y una medida futura que evitará la retención sorpresa de tarjetas de crédito.
Zohran Mamdani celebra la historia sindical de los hoteleros en Nueva York
El artículo también hace un recorrido por el movimiento sindical, con especial énfasis en la «huelga de camareros» de 1912, momento en que nació la organización sindical hotelera que hoy se denomina «Consejo de la Industria Hotelera y del Juego», en el contexto de la primera gran huelga industrial organizada del país, impulsada por camareros, mozos, cocineros y personal de limpieza, en la búsqueda de jornadas de trabajo razonables, estabilización de salarios y protección ante despidos arbitrarios.
Para Zohran Mamdani, además, «la orgullosa historia sindical de la ciudad de Nueva York demuestra que la hospitalidad de primer nivel y la dignidad de los trabajadores van de la mano», lo cual, para su administración, es una «prioridad absoluta a medida que construimos un gobierno municipal más fuerte y confiable». Los efectos de las huelgas de 1912 impactan todavía en el «trabajo intenso y rápido» de miles de camareras de piso, recepcionistas, cocineros y seguridad que buscan mantener un servicio de calidad en la hotelería neoyorkina.
Además, el artículo difundido por Zohran Mamdani insiste en que la protección laboral también apunta a cuidar a los trabajadores y huéspedes de la trata de personas y la explotación sexual, un tema que implica en gran medida a los hoteles, en una ciudad que reporta altos índices en el número de casos activos o nuevos de trata de personas. Las regulaciones, en ese sentido, no se limitan solo a aspectos salariales sino también a entrenamientos obligatorios, mecanismos de denuncia y protocolos internos.
La publicación de Zohran Mamdani se centra en un punto clave, con el Mundial de Fútbol en ciernes y Nueva York como ciudad anfitriona. El evento representa una posibilidad de recuperación económica luego de los años de pandemia y la oportunidad de demostrar un modelo de hospitalidad que combina servicio de clase mundial y una legislación laboral fuerte centrada en los consumidores y los trabajadores.
