En Minnesota, una empresa eléctrica decidió instalar pequeños sensores en sus cables de alta tensión para saber si podían transportar más electricidad sin sobrecalentarse.
Y encontró algo interesante: durante algunas tardes de verano, una de las líneas podía soportar hasta un 63 % más de lo que indicaban los límites habituales.
Sin embargo, había un detalle. Aunque el cable tenía esa capacidad, otros equipos de la red impedían aprovecharla por completo.
Cómo funcionan los sensores instalados en los cables
Great River Energy informó en 2025 que había instalado 50 sensores Neuron en diez líneas de transmisión que sumaban unas 175 millas.
Estos dispositivos miden la temperatura de los cables y las condiciones del viento.
Cuando un cable transporta electricidad, se calienta. Si sopla viento, se enfría más rápido y puede soportar una carga mayor. En cambio, cuando hace mucho calor y apenas circula aire, su capacidad disminuye.
Las empresas eléctricas suelen utilizar límites establecidos para cada estación del año. Son valores pensados para evitar riesgos, pero no siempre reflejan lo que ocurre en cada momento.
Eso fue lo que comprobaron durante el invierno de 2024.
Los cálculos basados en la temperatura ambiente indicaban que la capacidad debía reducirse un 8,8 % respecto de los límites estacionales. Sin embargo, los sensores mostraron un aumento promedio del 22,5 % sobre esos mismos límites.
La diferencia se debía principalmente al viento, que ayudaba a mantener los cables más fríos.
Cuánta electricidad adicional pueden transportar las líneas
Uno de los resultados más llamativos apareció durante algunas tardes de verano, cuando suele aumentar el consumo eléctrico por el uso del aire acondicionado.
En una línea piloto, los sensores indicaron que el cable podía transportar hasta un 63 % más de electricidad que lo previsto por su límite estacional.
Pero eso no significa que todas las líneas puedan aumentar su capacidad de la misma manera.
Todo depende del clima. Si deja de soplar el viento, por ejemplo, los cables pueden calentarse más y necesitar un límite menor.
De hecho, entre el 2 % y el 3 % del tiempo, los sensores detectaron que la capacidad disponible era ligeramente inferior a la prevista.
También encontraron otra limitación.
En una de las líneas, el cable podía pasar de 142 a 211 MVA, una medida de potencia eléctrica. Sin embargo, otros equipos conectados solo permitían operar hasta 173 MVA.
Es decir, el cable podía transportar más electricidad, pero el resto de la instalación no estaba preparado para aprovechar todo ese aumento.
Por eso, antes de incrementar la carga, los operadores también deben comprobar los transformadores y los demás componentes.
Cuánto dinero podría ahorrar Great River Energy
Construir nuevas líneas de transmisión puede llevar años y costar millones de dólares.
Por eso, si una empresa consigue aprovechar mejor las instalaciones que ya tiene, podría evitar algunos gastos.
Great River Energy estima que estos sensores permitirían ahorrar unos US$3,175 millones en costos de congestión eléctrica durante cinco años.
Por ahora, es una proyección.
La congestión ocurre cuando una línea llega a su límite y no puede transportar toda la electricidad que se necesita enviar por ella.
Esto puede pasar durante los momentos de mayor consumo o cuando hay que trasladar energía desde parques eólicos y solares hasta las ciudades.
Con los sensores, los operadores pueden saber si una línea realmente llegó a su límite o si todavía puede transportar más electricidad.
Eso no significa que las nuevas obras dejen de ser necesarias. Algunas líneas seguirán necesitando ampliaciones y otros equipos tendrán que modernizarse.
Pero en ciertos casos, la empresa podría aprovechar mejor los cables que ya están instalados, sin tener que construir nuevas líneas de inmediato.
¿Te ha servido este artículo?
Recibe cada semana lo que de verdad importa
Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.



