Un nuevo estudio de Ember indica cuánta capacidad de los centros de datos será posible flexibilizar o desplazar para el futuro. Dado el alto consumo que se requiere para mantener estas infraestructuras, Ember analizó las formas de aliviar las cargas y poder soportar su crecimiento y expansión, sin afectar a la red energética.
Los centros de datos podrían representar el 25% de la demanda máxima para el año 2030
Los centros de datos son un tema polémico y controversial en Estados Unidos; por un lado, son infraestructuras tecnológicas de progreso, pero a su vez consumen cantidades excesivas de recursos como energía y agua. Un gran centro de datos suele consumir entre 200 y 500 MW de la red eléctrica, lo que equivale al consumo de entre 200 000 y 500 000 hogares.
Esa carga alta es un peso insoportable para el futuro en la red energética, por lo que se busca aliviar las presiones en el corto plazo. Un estudio de Ember Energy señala que se prevé que la capacidad de los centros de datos se duplique, como mínimo, en la mayoría de las regiones entre 2025 y 2030 con una estimación del 25 % de la demanda máxima a nivel global.
Como las redes no están hechas para soportar la demanda máxima de forma constante, se insta a flexibilizar las cargas de los centros de datos o desplazar esas cargas en horas de alta demanda. El inconveniente es que la capacidad de los centros de datos por sus funciones constantes es complicada de flexibilizar, y solo el 3 % de dicha capacidad puede ser desplazado.
Solo el 3% de la capacidad de los centros de datos puede flexibilizarse
Los centros de datos utilizan una demanda de energía fuerte de forma constante. Sin embargo, se puede flexibilizar esa interacción para mitigar sus impactos a través de estrategias como la propuesta de mercados de crédito. En el informe de Ember optan por el desplazamiento de carga, que consiste en trasladar cargas de trabajo en períodos de alta demanda, y por el cambio a la generación in situ, es decir, que ellos mismos generan su propia energía.
El mecanismo de la flexibilidad a través de desplazamiento de carga, según el análisis, solo podría usarse en el 3 % en promedio de la capacidad de los centros de dato. Esto se debe a que sus funciones como almacenamiento en la nube, consultas de IA, modelado de IA y demás servicios no pueden paralizarse o desplazarse a otras fuentes en caso de alta demanda.
A pesar de su gran carga, los centros de datos podrían reducir la demanda máxima en menos del 0,6 % en siete de los nueve mercados analizados. La mayor parte de la infraestructura ejecuta cargas de trabajo tradicionales o de inferencia de IA que no se pueden pausar fácilmente, mientras que el entrenamiento flexible de IA representa solo una pequeña parte de la capacidad.
La generación in situ podría ofrecer casi 5 veces más alivio que el desplazamiento de carga
Una alternativa consiste en mantener las cargas de trabajo en funcionamiento mientras se cambia su fuente de alimentación de la red eléctrica a la generación o el almacenamiento propio. Muchos desarrolladores ya están explorando esta opción en respuesta a los largos tiempos de espera para la conexión a la red eléctrica.
Esta tendencia es especialmente visible en Texas; los desarrolladores han anunciado la generación in situ de 40 GW para centros de datos, dado los récords en consumo eléctrico. La generación in situ podría aliviar la presión sobre la red eléctrica, pero podría conllevar dependencia de los combustibles fósiles si los centros de datos se inclinan por esta fuente energética por cuestiones de permisos, lo que añade un nuevo riesgo en materia de emisiones.
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