En plena guerra en Oriente Medio, y bajo riesgo de que el bloque occidental atente contra la central nuclear de Bushehr (propiedad de Irán), el Organismo Internacional de Energía Atómica recordó la importancia de garantizar el cumplimiento de sus 7 pilares fundamentales, que incluyen la obligación de garantizar la seguridad de los reactores.
Bushehr podría ser el próximo objetivo de EE. UU. e Israel
A casi un mes de iniciado el conflicto bélico que desestabilizó a la región del Golfo Pérsico, el fantasma de la amenaza nuclear volvió a aterrorizar a Irán. Blanco de los ataques de las tropas que responden a la estrategia de Benjamín Netanyahu y Donald Trump, la nación corre riesgo de que sus reactores sufran la colisión de proyectiles enemigos.
Preocupados por asegurar la erradicación de las posibilidades del régimen de los ayatolás para desarrollar armas nucleares que pudieran favorecer al gobierno teocrático y a los grupos terroristas asociados, Israel y Estados Unidos estarían listos para avanzar sobre las centrales.
Como una primera demostración de ello, el pasado 17 de marzo medios internacionales confirmaron la destrucción de una estructura ubicada a 350 metros del reactor de Bushehr. En concreto, el impacto afectó al sector de investigaciones meteorológicas, y no se contaron heridos (Turkiye Today).
Cabe destacar que, pese a ser propiedad iraní, un atentado contra la central de Bushehr también afectaría los intereses de Rusia, quien fue constructor y actualmente es proveedor exclusivo de la iniciativa, con mediación de la empresa estatal Rosatom.
Por este motivo, el Kremlin no tardó en pronunciarse una vez confirmadas las maniobras militares. María Zajárova (vocera de la cancillería rusa) condenó la avanzada como un acto inaceptable, por las graves consecuencias que traería a la región y que involucrarían a más países en la guerra.
Al respecto, Dmitri Peskov, portavoz presidencial, adelantó este lunes que cualquier acción en perjuicio del proyecto que Rusia comparte con Irán traerá «consecuencias irreparables», por lo que ratificó el compromiso de la gestión de Putin a proceder con suma responsabilidad para blindar Bushehr del fuego bélico (SwissInfo).
Por su parte, Trump redobló la apuesta y condicionó el estallido de las centrales eléctricas iraníes a la liberación del estrecho de Ormuz, ante la inminente escalada del precio del crudo.
La OIEA pide asegurar la protección de la zona crítica
Al tanto de las circunstancias, la OIEA marcó presencia en la discusión y, en contacto permanente con las autoridades rusas, buscó reforzar la protección de la zona nuclear para prevenir una catástrofe radiológica, con medidas orientadas por sus siete pilares.
Luego del estallido de la guerra en Ucrania, que también puso en jaque a sus estructuras nucleares, el organismo formuló principios inviolables «para el funcionamiento tecnológico y físicamente seguro de las instalaciones nucleares» que, ante un nuevo escenario de guerra, volvieron a cobrar fuerza.
Haciendo énfasis en la «integridad física y la seguridad de las centrales nucleares y su personal operativo», el director de la OIEA, Rafael Grossi, advirtió que ninguna maniobra bélica tiene aval para transgredir dichas normas.
Asimismo, el funcionario recalcó el carácter preocupante de los acontecimientos en las inmediaciones de Bushehr y aseguró que mantiene contacto frecuente con el director del reactor, para seguir minuto a minuto la evolución del conflicto.
La defensa de Irán ante la ONU
Mientras tanto, el gobierno musulmán se presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU para denunciar los ataques contra sus centrales nucleares, desde donde también reclamó por la «inacción» de la OIEA (Infobae). En una misiva dirigida a Antonio Guterres, el canciller iraní Abbas Araqchi aseguró que la «pasividad» de Grossi «envalentonó» a sus enemigos, que se mostraron dispuestos a llevar el enfrentamiento a otro nivel.
