El recibo de luz de la CFE es uno de los gastos más fuertes en los hogares mexicanos. Al ser la luz un servicio básico, los usuarios deben pagarlo, aun cuando las tarifas suban. Sin embargo, existen algunas estrategias clave a través de las que los usuarios pueden asegurarse un importe menor en sus facturas. Cambiar de hábitos en el día a día permite ejercer un control más exhaustivo sobre los kilowatts facturados y extender la vida útil de electrodomésticos. Muchos de los cambios que pueden implementarse no requieren de inversiones elevadas, sino de adaptaciones simples en la vivienda o ahorros visibles desde el primer bimestre.
Ventajas de controlar el gasto energético en el hogar
Además del acceso a los subsidios disponibles, existen otras formas de ahorrar en el recibo de la CFE. Bajar el consumo eléctrico se traduce en ventajas económicas, ambientales y operativas. Desde su lugar, la CFE pone en valor tres beneficios principales de utilizar la luz con conciencia y responsabilidad: ahorro económico (menos consumo, valor más bajo), cuidado del medio ambiente (baja en las emisiones de GEI y lucha efectiva contra el cambio climático) y mayor eficiencia en el hogar (electrodomésticos y dispositivos funcionan mejor y duran más tiempo).
Un gran número de países se enfrenta al desafío de obtener suministro energético y luchar con la escasez de recursos y el incremento de precios. Bajo este marco, tomar conciencia sobre el ahorro energético se ha convertido en un tema de responsabilidad colectiva. Cada individuo tiene en su poder la posibilidad de hacer la diferencia. Cuidar la energía eléctrica y no utilizarla de más protege el bolsillo del ciudadano y el entorno natural. Pero ¿qué podemos hacer diferente?
8 consejos para pagar menos en tu recibo de luz de la CFE
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha brindado tips prácticos para bajar el consumo eléctrico en el hogar, evitando gastos excesivos. Seguir sus directrices o no es decisión de cada usuario, aunque saber de su existencia ya es un avance en la conciencia ciudadana. Para empezar, recomienda aprovechar la luz natural en espacios interiores. A efectos prácticos, esto significa abrir las cortinas y persianas durante las horas de luz natural.
Situar las zonas de escritorios de trabajo o estudio cerca de las ventanas es un incentivo para ello. Cambiar focos incandescentes por tecnología LED es otro consejo de valor. La segunda opción consume menos y tiene una duración mayor. Si bien la inversión inicial es mayor, el ahorro se vislumbra en cada factura eléctrica. Aunque muchos no lo hagan o nunca lo hayan pensado, limpiar lámparas, focos y pantallas de forma regular contribuye a un menor consumo energético.
Utilizar colores claros en paredes interiores también «sirve» en estos casos, al igual que apagar las luces en habitaciones sin uso. Esta situación se da con mayor frecuencia de la que parece. El usuario entra en una habitación porque busca algo puntual, lo toma y se va con prisa para cumplir con un compromiso o acción. Después, vuelve y ve que la luz sigue encendida.
Tomar conciencia sobre este «detalle» puede hacer que los números que se ven en las facturas sean más bajos. Aplicar iluminación dirigida en zonas específicas, revisar la instalación eléctrica con frecuencia y desconectar aparatos fuera de uso son otros hábitos que pueden empezar a implementarse a partir de hoy y marcar la diferencia. Sumado a esto, los usuarios pueden hacer uso de reguladores de voltaje o contactos con interruptor.
Plancha, lavadora y refrigerador, tres aparatos que merece la pena controlar
En general, los usuarios deben prestar atención a cualquier electrodoméstico que quede encendido sin estar en uso. No obstante, hay tres máquinas que utilizamos con frecuencia que podríamos pasar a manipular de otra forma con un propósito: consumir menos energía: lavadora, refrigerador y plancha. Lavar con cargas completas y utilizar la cantidad necesaria de detergente es un ahorro en sí mismo, al igual que secar la ropa al aire libre en lugar de utilizar la secadora.
Respecto al refrigerador, lo ideal es optimizar su funcionamiento. Esto implica no colocarlo cerca de fuentes de calor, no introducir alimentos calientes y dejar un espacio prudencial para su ventilación, además de ajustar la temperatura. Por último, acumular ropa y plancharla de una sola vez ahorra luz. No pasa lo mismo si se enciende la plancha varias veces al día. Nadie te da gratis estos consejos, pero cada uno de ellos puede contribuir a que tu recibo de la luz de la CFE se achique. Información que toma relevancia ante el nuevo cobro que se aplica a partir de este mes.
