El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró que, una vez que finalice el conflicto entre EE. UU., Israel e Irán, el mundo contará con una energía «más abundante, más asequible» y con menos riesgos. La declaración, difundida desde la cuenta oficial del Departamento de Energía en X, forma parte de la narrativa de la Casa Blanca de acuerdo con la cual la guerra se justifica también por la estabilidad energética global y por el control de los flujos petroleros en el Golfo y en el estrecho de Ormuz.
Según Chris Wright, EE. UU. contará con energía más barata y más abundante
Chris Wright, magnate del «fracking» y reconocido por ser un defensor de la producción masiva de petróleo y gas, sostiene que el precio de la guerra es un «párrafo breve» en la historia de los mercados energéticos, y que el objetivo estratégico es que el Medio Oriente deje de ser una región que representa un riesgo constante para el comercio marítimo. En entrevistas recientes con Fox News y otros medios, ha reiterado que Irán representaba una amenaza directa a los buques que pasan por el estrecho de Ormuz.
En esa línea, el secretario de Energía subraya que el mundo está «sobresuministrado» de crudo, y que, incluso en medio de la escalada, el problema no se trata de la escasez absoluta de energía, sino de la percepción de inestabilidad y el miedo a que ocurran bloqueos prolongados en el Golfo, por lo que la ofensiva de EE. UU. e Israel está destinada a «desactivar» esa capacidad de ataque a largo plazo.
Su tesis central es que, al reducir la capacidad de Irán para atacar rutas marítimas, los mercados se normalizarán y los precios de la gasolina, el diésel y la electricidad podrían incluso bajar de forma sostenible en el mediano plazo. El mensaje de Wright se enmarca dentro de la promesa de la administración Trump de ofrecer «energía asequible» para las familias estadounidenses, ligada a la expansión de la producción de petróleo, gas natural y energía nuclear.
Además, el secretario ha insistido en que Estados Unidos sigue siendo el mayor productor de crudo y el primer exportador de gas natural licuado del mundo, y que, incluso con el conflicto sucediendo en estos momentos, no existe una escasez real de energía en el hemisferio occidental, sino que se trata de tensiones de corto plazo en Asia y Europa.
En ese marco, la fórmula de «más energía, más barata» presupone que, una vez que el ejército estadounidense neutralice a la armada iraní, se podría reanudar con fuerza el tránsito de petroleros y buques de GNL por el Golfo y por Ormuz, y que el predominio estadounidense en la producción y distribución energética se consolidaría. Wright ha señalado que el gobierno de Trump está dispuesto a ofrecer seguros y escoltas militares a los barcos que crucen el estrecho, como garantía para el resto de la cadena de suministro global.
Menos riesgo para los soldados y el comercio
Uno de los ejes de la argumentación de Wright se basa en que la presencia militar estadounidense en el Golfo no puede consistir en un «cheque en blanco» indefinido, y que la guerra contra Irán tendría como objetivo reducir la necesidad de grandes despliegues de tropas y la exposición constante de barcos y bases a ataques de misiles y drones.
Sin embargo, esa misma narrativa puede interpretarse como que, en la práctica, la guerra prolonga la presencia militar estadounidense y la tensión geopolítica en la región, y que la presunción de que el precio energético volverá a niveles muy bajos no es un hecho garantizado, sino una proyección optimista sujeta a la volatilidad de los mercados, pactos entre grandes productores y capacidad de Irán de mantener resistencia política y militar.
