El secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, quien a la vez cumple las funciones de presidente del Consejo Nacional de Dominio Energético, aseguró que se han cerrado acuerdos por un valor de «más de 56 000 millones de dólares» en energía, y que el mundo está «recurriendo a la energía estadounidense» como alternativa primaria a otras fuentes de energía por su fiabilidad y precio. El anuncio, publicado desde su cuenta oficial de X, se basa en los resultados de la primera edición del Foro de Seguridad Energética del Indo‑Pacífico, celebrado en Tokio, donde Burgum presentó esta cifra como un indicador de «dominio energético» de Estados Unidos en la región.
Se celebró el Foro de Seguridad Energética en Tokio
El secretario del Interior participó en Tokio como titular del Consejo Nacional de Dominio Energético de la Casa Blanca, un organismo que coordina la producción, exportación y regulación de todos los tipos de energía producida por Estados Unidos, desde el petróleo y el gas, hasta proyectos nucleares y de gas licuado. El foro reunió a aliados de la región, como Japón, Corea del Sur, Australia, Filipinas y otros socios, con el objetivo de diversificar la dependencia de rutas y proveedores de energía, especialmente en momentos de alta tensión en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con el secretario Doug Burgum, durante el encuentro se firmaron 22 contratos con empresas estadounidenses de hidrocarburos, gas natural licuado, infraestructura energética y proyectos de energía limpia, que en total suman más de 56 000 millones de dólares, con un valor que se elevó aún más con el cierre de un acuerdo adicional, después de la clausura formal de la conferencia.
Tanto la Casa Blanca como el Departamento del Interior destacan que estos acuerdos se traducirán en mayor suministro de crudo y GNL a la región, representarán más contratos a largo plazo y una mayor dependencia de la cadena de energía estadounidense frente a productores potencialmente «poco confiables».
Doug Burgum aseguró que «el mundo está recurriendo a la energía estadounidense»
El mensaje central de Burgum es que los aliados estadounidenses de Asia‑Pacífico están dejando de lado opciones de suministro percibidas como inseguras y optando por la energía producida y desarrollada en Estados Unidos, en un discurso de seguridad energética y geopolítica. El secretario subraya que el objetivo de la administración de Donald Trump es «vender energía a amigos y aliados, para que no se vean obligados a depender de adversarios».
En ese marco, el secretario del Interior destacó que el foro de Tokio evidenció un interés creciente de Japón y otros socios en importar más petróleo y gas estadounidenses, incluso en momentos de guerra en Medio Oriente, cuando Japón anunció la liberación de parte de sus reservas estratégicas para estabilizar el mercado. Burgum interpreta ese movimiento como una «gran muestra de liderazgo» y de alineación estratégica con Estados Unidos, lo que fortalece el papel de Washington como proveedor global de energía «confiable» y «segura».
Bajo la órbita del Departamento del Interior de Burgum se han reabierto millones de acres de tierras federales y reservas offshore para la explotación de petróleo, gas y carbón, además de una aceleración de permisos para proyectos de gas natural licuado y minas vinculadas a la transición energética. El gobierno de Trump presentó esa expansión como una herramienta para bajar los precios, fortalecer el empleo en el sector energético tradicional y consolidar así la influencia de Estados Unidos en el comercio global de energía.
En palabras del secretario, gracias al dominio de Donald Trump, «el mundo está recurriendo a la energía estadounidense, fiable y asequible, e invirtiendo en empleos estadounidenses bien remunerados que impulsarán el desarrollo de comunidades en todo el país».
