Hace tiempo que se habla sobre la presión que hay sobre el mundo por conseguir una fuente de energía capaz de brindarle lo que pide. La humanidad podría estar a punto de lograrlo con un tipo de energía tan inagotable y poderosa como una estrella. El crecimiento de los centros de datos de IA ya es una realidad. Sin embargo, la electricidad se está convirtiendo en la principal limitación para su progreso. El ascenso de la IA demanda tecnología, pero también energía capaz de proporcionarle el abastecimiento necesario. Lo que funcionaba hasta ahora no es suficiente, ya que nos «enfrentamos» a una nueva realidad.
¿Por qué la inteligencia artificial demanda más energía?
Tras comunicarse que California emitió la regulación de los chats de inteligencia artificial, el foco no se despega de la IA. Su uso está cada vez más masivo. De hecho, muchas personas ya la utilizan en acciones cotidianas del día a día, como consultas puntuales. Más allá del avance tecnológico que supone contar con ella, el desafío es su perfil de carga permanente. Los centros de datos conservan elevados factores de carga.
Aspecto que ejerce una presión constante sobre el suministro de combustible, los márgenes de capacidad y las reservas de confiabilidad. Un proceso que se siente durante un considerable número de horas mayor al año que el que podríamos experimentar con la demanda industrial convencional. En un contexto en el que la digitalización progresa segundo tras segundo, los centros de datos han pasado a ser infraestructuras críticas para el óptimo funcionamiento de cualquier sector.
No obstante, su creciente demanda también trae consigo un impacto significativo sobre el consumo energético. De ahí que sea tan necesario interceptar nuevas formas de energía, limpias en la medida de lo posible. El universo pide a gritos que pensemos en él y en su bienestar. Los centros de datos, energía. Hallar el equilibrio entre ambas es el desafío que la humanidad tiene por delante.
Llega la fuente de energía que el mundo necesitaba
NVIDIA, Siemens y CFS miran hacia el futuro de la inteligencia artificial. Para estas potentes compañías, este tiene una clara aliada en la energía de fusión. Juntas, han apostado por el reactor SPARC. Se trata de un proyecto cuyo pronóstico es llegar a convertirse en la infraestructura energética clave para el óptimo crecimiento de la inteligencia artificial.
Detrás de esta alianza, existe el deseo de acelerar el desarrollo de este reactor con un «gemelo digital». Esta es una réplica virtual que permite simular pruebas y detectar errores antes de construir elementos reales. La meta es que la fusión nuclear pueda ser el equivalente a un nuevo microchip para la era de la IA. Que pueda otorgar energía limpia e ilimitada para los futuros centros de datos.
Desde su lugar, NVIDIA pone su «granito de arena» con inteligencia artificial. Siemens otorga su experiencia en simulación industrial y Commonwealth Fusion Systems (CFS) su tecnología de fusión. Aunando fuerzas, las tres empresas pretenden demostrar que el reactor SPARC puede llevar lejos a la inteligencia artificial, abasteciendo su descomunal demanda eléctrica.
La meta de la iniciativa es producir energía limpia e ilimitada, dado que la fusión nuclear, al contrario de lo que sucede con la fisión, no deriva en residuos radioactivos de larga duración. A su vez, promete el acceso a una fuente energética inagotable, prácticamente. Para ellas, SPARC es la pieza que faltaba en el rompecabezas de la IA. Eliminaría los límites actuales.
Cómo es la fuente de energía inagotable que proponen
SPARC es un reactor tokamak, diseño que emplea potentes campos magnéticos para conservar el plasma (gas extremadamente caliente) suspendido en su interior. Ante temperaturas por encima de los 100 millones de grados Celsius, los isótopos de hidrógeno se fusionan creando helio y liberando importantes volúmenes de energía.
El desafío es conseguir que el reactor genere más energía de la que consume para el proceso pueda mantenerse en el tiempo. La razón de ser de SPARC es ser el primer prototipo capaz de mostrarle al mundo la viabilidad comercial de la fusión nuclear. Se estima que el primer plasma de SPARC se activará cerca de Boston en el año 2026. De cumplir con las expectativas impuestas, podría brindar solución a uno de los mayores retos de la era digital. La fuente de energía que el mundo necesitaba se acerca. Inagotable y tan poderosa como una estrella. Mientras esto sucede, sale a la luz una herramienta que ayuda a distinguir entre textos escritos por personas y máquinas.
