La empresa norteamericana confirmó este miércoles que cuenta con el equipamiento y la capacidad para la fabricación de tierras raras en el país. La novedad, que marca un antes y un después en la industria, podría poner fin a la dependencia de Estados Unidos con China, principal proveedor de la materia.
La polémica entre Trump y Xi Jinping por las tierras raras
En 2025, el inicio de la guerra comercial que encabezó Donald Trump desestabilizó pequeñas y grandes economías alrededor del mundo que, por el posicionamiento político e ideológico de sus gobiernos, fueron sacudidas por la implementación de severos aranceles para la comercialización de sus productos en Estados Unidos.
Desde el primer mundo hasta el tercero, decenas de países fueron «castigados» con gravámenes que, en casos como el de Brasil, alcanzaron el 50%, y vieron afectados sus ingresos y su relación con la potencia americana, que posee uno de los mercados más grandes del globo.
Tras haberse declarado en campaña para triunfar en la carrera comercial y tecnológica que comparte con China, Trump dio un paso más y se atrevió a implementar aranceles escalonados contra el país asiático, que comenzaron con un piso del 10% en febrero de 2025 y se incrementaron hasta alcanzar un acumulado de 145%.
Pero lejos de permanecer impasible, el gobierno de Xi Jinping recogió el guante y, además de hacer lo propio con los impuestos de los productos de origen estadounidense, restringió la exportación de tierras raras, materia prima fundamental para la fabricación de equipamiento tecnológico de última generación.
En la era de los desarrollos de la IA, las tierras raras se convirtieron en objeto de disputa por su relevancia en la fabricación de los chips de silicio, discos duros y la infraestructura general para sostener los centros de datos. De esta forma, el neodimio, itrio, lantano y el erbio conforman el material más demandado para garantizar el progreso tecnológico de las empresas radicadas en Norteamérica.
Para beneficio de ambas partes, las hostilidades cesaron el pasado octubre, luego de que los homólogos compartieran un encuentro. En concreto, Trump negoció la reducción de los aranceles al 47% a cambio de que Jinping reabriera la venta de tierras raras. Sin embargo, el episodio expuso la dependencia de los norteamericanos ante el gigante oriental en materia energética.
Energy Fuels tiene la clave para la autonomía energética
En este complejo escenario, Energy Fuels acaba de confirmar un avance que podría cambiar drásticamente el panorama para el país. Dedicada al trabajo con minerales críticos, la empresa anunció hoy la primera producción de tierras pesadas concretada en los límites del territorio norteamericano.
Según reportaron, los expertos fueron capaces de obtener óxido de terbio a partir de minerales extraídos en suelos de Florida y Georgia. El experimento se llevó a cabo en su planta de White Mesa, ubicada en el estado de Utah.
A partir del mineral monacita, el equipo de profesionales consiguió un kilo de óxido de terbio (Tb), material solicitado para los imanes de neodimio, sensores y pantallas de alta definición, hazaña con la que evidenciaron «la capacidad estadounidense de producción integral, desde la mina hasta el óxido, para proporcionar una fuente occidental segura de óxidos de tierras raras «pesadas»».
Cabe destacar que el exitoso resultado alcanzó una pureza de 99,9% de acuerdo a estándares internacionales, y abrió la puerta a una industria aún no explorada por Estados Unidos.
¿Una nueva era energética para EE. UU.?
Mark Chalmers, CEO de Energy Fuels, destacó la primicia como un hito que reveló el potencial de la nación en la producción de tierras raras de alta calidad, «de forma económica y a gran escala». «Norteamérica pronto contará con una fuente comercial fiable y segura de estos materiales críticos vitales, lo que garantizará su disponibilidad para tecnologías de defensa», vaticinó.
