El museo ambiental creado por la administración de Joe Biden cumple un año cerrado y el administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Lee Zeldin, celebró el aniversario con un balance público de los últimos movimientos de su gestión a través de un video en su cuenta oficial en X. Allí, calificó la construcción como «un símbolo de despilfarro de la era anterior» y aseguró que se lograron, como resultado del cambio de políticas, un total de US$30 000 millones en ahorros durante el último año.
Medidas recientes
Además del cierre del museo, la EPA estuvo ejecutando cambios llamativos durante el mandato de Donald Trump, ligados a la desregulación del sector energético para avanzar en la industria, además de ahondar en el ajuste económico. De esta manera, se eliminaron las determinaciones científicas que servían como base legal para regular los gases de efecto invernadero, estipulados por la Ley de Aire Limpio, cuya aplicación en materia climática fue impulsada durante la administración de Barack Obama.
Sumado a ello, el anuncio del lunes 6 de abril ligado al fin de las regulaciones de la era Biden para el sector del petróleo y el gas natural también traería ahorro para las arcas federales, según Lee Zeldin, quien estima que la suma será de US$2500 millones en los próximos 15 años. A la vez, se eliminó el crédito para el sistema stop-start en vehículos y los incentivos se ven diezmados en los últimos meses respecto a esta tecnología.
Balance en la EPA
La Agencia de Protección Ambiental utilizó el aniversario del cierre del museo que la administración anterior inauguró en la sede en Washington para exponer el gasto y los ahorros que sus puertas cerradas significan para Estados Unidos. Lee Zeldin, el administrador de la EPA, asegura que el museo costó US$4 millones para construirse y unos US$600 000 anuales para su funcionamiento. Además, indicaron que el equipo logró US$30 000 millones en ahorros totales luego de los cambios en las políticas ambientales.
«Casi nadie lo visitaba, ni siquiera sabía que existía. Descansa en paz», escribió Zeldin en su cuenta de X respecto al Centro Nacional de Museo y Educación Ambiental, que fue inaugurado en 2021 bajo la presidencia de Joe Biden para conmemorar los 50 años de la creación de la EPA. Tras cuatro años de funcionamiento, como medida de su administración, Donald Trump ordenó que sea cerrado. «Presentaba una mirada ideológica sesgada», agregó Zeldin para criticar su creación.
Según datos oficiales de la EPA, 1909 visitantes externos llegaron en los últimos 10 meses de funcionamiento hasta que su cierre se hizo efectivo en abril del 2025. De esta forma, la versión de las autoridades federales indica que cada visitante costó US$315, significando ahora un ahorro de US$30 000 con su fin. En el desglose, marcaron que US$207 000 se gastaban en equipos de seguridad, US$124 000 en limpieza y mantenimiento, US$123 000 en servicios públicos y US$54 000 en almacenamiento de artefactos, entre otros.
Impulsando las políticas que comenzaron con el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), Trump y su administración empujaron los cambios de forma oficial, con recortes que se ven reflejados en niveles económicos y ecológicos.
Más medidas de la EPA
Sumado a la desregulación de petróleo y gas natural, o a la eliminación de los créditos para el sistema stop-start, la EPA incluyó microplásticos y fármacos en la lista de contaminantes mediante un programa que destina US$144 millones a la investigación de esta clase de sustancias nocivas para la salud humana. Sin embargo, en otra ordenanza ligada al recorte, se rescindieron contratos sobre 323 000 pies cuadrados de espacio en el edificio Ronald Reagan, representando un ahorro de US$18 millones anuales en arrendamiento.
